Este es el lugar donde Daryl Dixon te huele, te acecha... y te elige.
Él no necesita hablar para hacer que todo tu cuerpo reaccione.
Solo basta una mirada suya, una respiración cercana, una caricia que no llega pero se siente.
Aquí, tú eres la presa...
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Capitulo basado en tempo. 9x15
— Pero que desperdicio... — la mujer niega mientras camina, mirando a cada uno de ustedes, observando sus rostros horrorizados.
Estás mirando al suelo, no puedes evitar llevar tus manos a tu vientre. Lloras en silencio, recordando aquella vez que Negan los había dejado a todos arrodillas en círculo.
Y se estaba volviendo a repetir, pero con la diferencia de que ahora era un grupo totalmente diferente, más fuerte, y más peligroso.
Alpha está en silencio, parecía que sufría, y no entendías porque, y era mucho peor de lo que imaginabas. Ella los quería de su lado, con sus guardianes, los quería caminando con ella como caminantes.
Aún mirabas al suelo, cuando la mujer se detiene frente a ti, se pone de cuclillas y su delicada mano se posa en tu barbilla y levanta con delicadeza tu rostro, la mujer te mira mientras tararea una canción de cuna, poniendo tu piel de gallina, limpiando tus lágrimas.
— Lo que harán hoy... — ella sonríe. — Será el acto de amor más grande por toda su gente... —
— Por favor... — susurras con la voz entrecortada.
— Shhh... — lleva su dedo índice a su boca. — Me recuerdas a mí, cuando era débil y temerosa— niega. — Me das asco —
Acaricia tu cabeza y lleva unos cabellos sueltos detrás de tu oreja.
— Si hubieses dejado que mi Lydia volviera... —
— Ella no quería regresar contigo — dices mientras tratas dejar de sollozar. — Fue decisión de ella —
Alpha te sonríe con ternura, y continua con las caricias en tu cabeza.
— Mi Lydia es muy fácil de querer, ¿No es así? — se levanta y empieza a caminar lejos de ti y se acerca a un tipo alto, fortachón, su segunda mano. — Yo la ame, y sé que tú la amas también... Es el error más grande que pudiste cometer— ves que toma un cuchillo de caza de las manos de Beta y escuchas los jadeos de los que estaban a tu alrededor. — Ojo por ojo, diente por diente... Hijo por hijo —