Este es el lugar donde Daryl Dixon te huele, te acecha... y te elige.
Él no necesita hablar para hacer que todo tu cuerpo reaccione.
Solo basta una mirada suya, una respiración cercana, una caricia que no llega pero se siente.
Aquí, tú eres la presa...
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Estás acostada cómodamente en tu cama, descansando ya que el día anterior habías regresado con el grupo que buscaban suministros y víveres para Alexandria, estaban en la época del año más fría, y muchos enfermaban de gripe.
Escuchas el sonido de la puerta de tu habitación abrirse despacio, y sonríes cuando escuchas una risita traviesa que recorre tu habitación y llega hasta tu cama, subiéndose a esta y dejándose caer arriba de ti.
— Mami, mami, mami, mami — sientes unas pequeñas manos en tu rostro tratando de abrirte los ojos, te ríes y apartas con cuidado tu cara para que no te los vaya a picar.
Aprisionas en un abrazo a tu hijo pequeño y lo llenas de besos, quien empieza a reír divertido.
— Buenos días mi amor — le dices al pequeño, quien logra salir de tus brazos y se lanza de nuevo contra ti, abrazándote.
— ¡Es navidad! — el niño empieza a saltar en la cama y luego se deja caer.
Sonríes con ternura y te sientas, atrayéndolo hacia ti, lo empiezas a arrullar.
— Navidad es mañana bebé —
Tu hijo te mira confundido, y se aleja de ti y corre a la ventana y apunta algo hacia afuera.
— ¿Entonces por que llegó lo que había deseado de regalo, si aún no es navidad? —
Ahora tu sonríes confundida, y te levantas de tu cama y caminas descalza sobre la alfombra, cuando te acercas a la ventana, mueves un poco la cortina, y tu corazón empieza a palpitar con velocidad.
— Daryl... — susurras apenas audible, y levantas la persiana, como tu habitación daba hacia la calle principal podías ver todo.
Ves a tu hijo saltar con emoción mientras golpea con sus pequeñas mano el vidrio, tratando de llamar la atención de su papá.
El hombre estaba recargado en un auto cubierto de nieve, mientras fumaba un cigarro.
¿En qué momento empezó a nevar?
Te preguntas mientras ves que en la ventana de el auto está escrito " Feliz navidad". El hombre voltea a verlos y sonríe de lado, mientas empieza a caminar a la entrada de tu casa, el niño corre fuera de tu cuarto para encontrarse con el hombre.
Antes de salir de tu habitación, te miras en el espejo, y peinas un poco tu cabello y vas a lavarte la boca rápidamente. Te preguntabas por qué hacías aquello si ustedes ya no estaban juntos desde hacía años, aprietas los labios y escuchas a tu pequeño gritar por ti, esperando que abrieras la puerta.
Respiras profundamente.
Sales de tu cuarto y te diriges a la puerta principal, y ves a tu hijo saltando emocionado, ves la sombra de Daryl en el porche y tu pulso se vuelve a acelerar.
Abres la puerta, y el hombre se da la vuelta, quien al verte se pone nervioso y tartamudea por un momento, tu hijo sale detrás de ti y se lanza contra su padre, quien lo toma en brazos y lo carga, besándole la mejilla repetidas veces.