Este es el lugar donde Daryl Dixon te huele, te acecha... y te elige.
Él no necesita hablar para hacer que todo tu cuerpo reaccione.
Solo basta una mirada suya, una respiración cercana, una caricia que no llega pero se siente.
Aquí, tú eres la presa...
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Te dejas caer en el sillón con pereza y a tu lado Daryl hace lo mismo, había sido un día realmente muy agitado y solo querían descansar. La casa está en silencio, todos dormían, a excepción de ustedes dos, que veían la chimenea apagada frente a ustedes en silencio. Recargas tu cabeza contra el respaldo y cierras tus ojos, tratando de descansar un poco.
Los problemas iban incrementado en Alexandria, había muerto Noah, al igual que la familia Monroe a excepción de Spencer, habían sufrido el ataque de un grupo que se hacían llamar los lobos, caminantes habían entrado a Alexandria, habían muerto muchas personas ese día, Carl había perdido la mitad de su vista, y ahora tenían un hombre muy guapo encerrado en una habitación, ya que les había hecho perder un camión con víveres.
Y como cereza en pastel, Daryl no te hablaba desde esa tarde, luego de que dieras tu opinión sobre aquel hombre atractivo que se hacía llamar "Jesús".
Haces una mueca y te levantas del sillón, suspiras con cansancio y empiezas a caminar rumbo a las escaleras para ir a tu habitación, la cual compartías con la pequeña niña Grimes.
— ¿Te gusta? —
Frunces el ceño y te detienes a medio camino, giras para poder mirarlo y bajas un par de escalones.
— ¿Qué? — preguntas dudosa y Daryl bufa.
— El imbécil ese... Vi como le mirabas —
— ¿Hablas del hombre que hizo que perdiéramos víveres que nos habrían servido para poder alimentarnos por meses...? —
Daryl te mira serio, no dice ni hace ningún movimiento, solo te mira con aquellos ojos azules bonitos que tenía, en silencio.
Ladeas la cabeza y caminas de vuelta a Daryl, quien te miraba atento.
— ¿A que viene esta pregunta? — murmuras cruzándote de brazos.
— No respondiste —
Muerdes tu labio y achicas tus ojos, tratando de adivinar por qué preguntaba.
Y entonces lo viste en sus ojos.
— ¿Estas celoso? —
Daryl bufa de nuevo y te da la espalda, y se recuesta por completo en el sofá, poniendo un brazo sobre sus ojos. Sonríes de lado y rodeas el sillón tomándote tu tiempo, te inclinas un poco y tomas desprevenido al hombre, pues haces que quite su brazo y así te pueda ver.
— Solo tú, Daryl Dixon, eres la única persona que no se da cuenta de que siento algo por ti —
Dejas un pequeño beso en su frente y le sonríes.
— No me gusta él, me gustas tu, buenas noches Daryl —
Te levantas y te das la vuelta, retomando tu camino.
Daryl está perplejo, se sienta con rapidez y ve cómo subes las escaleras. Algo dentro de él se retuerce y una repentina presión en su pecho hace que se levante y camine, o más bien, que suba de dos en dos los escalones hasta alcanzarte.
Sostiene tu brazo antes de que entres a la habitación y te jala contra su cuerpo, haciendo que chocaras con este. Daryl te estaba abrazando y te sujetaba con demasiada fuerza y te sentías agradecida por ello, pues sentías tus piernas a punto de fallar.
— Lo sé _______ —
— ¿Qué? —
Él te separa un poco de su cuerpo y hace que ahora tú le mires.
— Lo sé, porque yo también siento algo por ti —
Se inclina y deja un pequeño beso sobre tus labios.
— Descansa, mañana será un día agitado —
Diciendo eso se da la vuelta y se va, dejándote sola fuera de tu habitación, plasmada y con una enorme sonrisa, o así era hasta que escuchaste gemidos en la habitación contigua, y eso solo podía significar una cosa.
Rick y Michonne.
Holis
Me tome una semana porque no tenía ganas de escribir, digamos que la noticia de Liam me afectó un poco, pero ya regresé y vengo lista para retomar lo que tanto amo hacer.
Gracias por seguir aquí y tomarse el tiempo de leer y disfrutar de este OS.
Estoy feliz por que esta historia a llegado a muchas personas y ya pasamos las siete mil vistas.