En otra vida

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Daryl caminaba al lado de Caleb, un hombre de treinta y ocho años que alguna vez había sido un salvador, y que ahora era un habitante más de Alexandria

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Daryl caminaba al lado de Caleb, un hombre de treinta y ocho años que alguna vez había sido un salvador, y que ahora era un habitante más de Alexandria.

Ya habían pasado un par de años luego de la guerra con Negan, y habían sufrido grandes e importantes pérdidas.

Glenn, Abraham, Sasha, Rick, Carl...

Caleb era parte del concejo que dirigía la comunidad, se había ganado su lugar y ahora caminaba a su hogar para poder darle unos papeles importantes que según todo el concejo, Daryl debía empezar a firmar cada vez que entrara y saliera del hogar.

Eso molestaba a Daryl, y más si debía de darle cuentas a alguien que había sido su rival en el pasado, cosa que no pasaba desapercibida para Caleb, quien solo ignoraba aquello y le platicaba de algunas otras cosas que sucedían en la comunidad.

Daryl no le prestaba realmente atención, estaba distraído en sus pensamientos, pensando en ti, si aún le seguías guardando rencor luego de tantos años.

No sabía que había sido de ti, no sabía si seguías en Alexandria, o si seguías viviendo en la misma casa que ustedes algunas vez habían habitado juntos como pareja, mucho antes de Negan.

— Es aquí — escucha decir a Caleb, quien subía las escaleras del pórtico y luego sacaba un par de llaves y metía una en la perilla de la puerta. — Pasa, por favor — Daryl le sigue en silencio, entrando al hogar, donde se sintió ajeno y extraño al darse cuenta de lo muy hogareño que se sentía. — Lamento el regadero de juguetes en el suelo, mis hijos son un torbellino en estos días y mi esposa y yo estamos muy agotados como para seguirles persiguiendo—

Daryl asiente distraído, Caleb le dice que volverá y que tome asiento en el sofá que estuviera menos sucio. El ojiazul observa al hombre perderse en un pasillo, y luego camina al sofá que estaba frente a él, sin darse cuenta de que había pisado un carrito hasta que lo sintió tronar bajo su zapato.

— Carajo — murmura, mientras se arrodilla y toma los pequeños pedazos, mira a todos lados, buscando donde ocultarlo.

— Nunca se te quitó la costumbre de no ver por donde vas, ¿Cierto? —

Se tensa y con la respiración acelerada se levanta y voltea, y sus ojos no pueden creer lo que ve.

Estabas allí, parada en el último escalón, con un vestido de frutas y una evidente barriga de embarazo.

Lucías más madura, como si la años hubiesen sido generosos contigo, pues estabas en tus treinta y cinco y te veías mejor que nunca.

— _______ — murmura despacio, mientras trata de aparentar estar tranquilo, aunque por dentro se sentía un manojo de nervios, como solo tu le hacías sentir.

Le sonríes de lado y bajas el último escalón, despacio y empiezas a caminar hasta donde está él.

— Estas... — una sonrisa se pinta en sus labios, y sin pensarlo mucho levanta su mano a la altura de tu mejilla, tanteando, y opta por pasar un mechón de pelo detrás de tu oreja. — Estas hermosa —

Tragas nerviosa, y tienes que contenerte con poner tu mejilla en su mano, por lo que das un paso atrás, haciendo que Daryl bajara su mano.

— Gracias, tu te ves igual de bien que siempre —

Daryl ríe desprevenidamente, bajando un poco su cabeza, lo cual te confunde poco, pero te termina contagiando su risa, por lo que tienes que parar por que sientes que te harás pipí.

— Después de todo lograste tener lo que siempre deseaste — murmura, volviendo ver a tu alrededor, y luego posar sus ojos en ti. — Una familia —

Yo deseaba esto contigo.

Te contienes de decirlo, y le sonríes de boca cerrada.

— Si, tanto así que espero mi tercer hijo — acaricias tu barriga, dejando salir una pequeña sonrisa. — Me alegra que hayas vuelto Daryl — le dices casi en un susurro, como si aquellas palabras hubiesen sido guardadas por tantos años y costaran abandonar tus labios.

Daryl remoja sus labios y tiene que bajar su mirada al suelo, pues mirarte dolía, y no sabía si solo estabas siendo cortés con él, luego de la manera en que había terminado las cosas entre ustedes.

— Lamento tanto... — busca las palabras correctas, aún sin mirarte, por lo que aprietas los labios y pones tu mano en su mentón, haciendo que levantara la cabeza, pero aun si tener sus ojos en ti. — Lamento todo lo que te dije y todo lo que hice, no tengo excusas para ello, siempre supe que merecías algo mejor y me alegra que por fin lo tengas —

Asientes con la barbilla temblorosa, sintiendo aquel antiguo dolor en tu pecho volver, pero ya no lo recordabas como antes, ahora se sentía lejano y que pedía dejarlo ir, para jamás volver.

— Todo quedó perdonado hace ya muchos años... — sonríes con tristeza. — Tu eras todo lo que yo quería Daryl — murmuras, pues a pesar de que ahora estabas felizmente casada con Caleb, y esperabas tu tercer hijo, tu historia con Daryl se sentía inconclusa, sin un cierre que les permitiera vivir en paz. — Eras todo lo que necesitaba para vivir y amar... pero no funcionábamos, nunca lo hicimos, y se que tanto tu como yo, siempre supimos que lo nuestro nunca tendría futuro — Daryl levanta su vista, topándose con tus ojos llorosos, y asiente. — Siempre te ame Daryl, y siempre lo voy hacer, siempre te voy a llevar con mucho cariño en mi corazón... — te estiras y dejas un pequeño beso en su mejilla, robándole una sonrisa que solo duro un par de segundos, pues no quería romper a llorar frente a ti. — Se feliz Daryl, también mereces un final feliz — dices, sujetando sus manos.

— Soy feliz, sabiendo que tu eres feliz —

Niegas, y aprietas tu agarre en sus manos.

— Pero necesitas tu propio final feliz, y es lo que más deseo para ti —

Daryl te mira unos largos segundos, y esta vez con valor lleva su mano a tu mejilla y acaricia, e involuntariamente cierras tus ojos a su tacto.

— En otra vida _______ — murmura, íntimo, para ti, por lo que abres tus ojos y permites que caigan un par de lagrimas.

Observas el rostro del hombre que alguna vez habías amado con tanta intensidad, envejecido por los años, acaricias su mejilla y pasas tus dedos por su rostro, él cierra sus ojos, y acomodas su cabello, dejando su rostro despejado.

— En otra vida Daryl — murmuras, bajando tus manos cuando escuchas la puerta principal abrirse.

— ¡Mami! — limpias tus lágrimas y respiras un par de segundos, para luego voltear y ver a tu pequeña correr hasta tus piernas. — ¡Joel se comió mi chocolate! —

Otro niño entra corriendo, negando, pero con la cara cubierta de marrón, por lo que sonríes.

— Elena dijo que no lo quería —

Volteas a ver a Daryl, quien miraba con impresión a los niños, que eran completamente idénticos a su padre, Caleb.

Y en ese momento él lo supo, que desearía volver al tiempo, en otra vida, convertir esta en la suya.

Imagine how this ends (Daryl Dixon y tu) One Shots. +18Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora