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 Abres la puerta de la habitación, haciendo que Daryl alzara su cabeza donde la tenía recostada, y te sonríe con sorna, mientras ve cómo empiezas a desvestirte frente a él, y cuando cree que te pondrás arriba de él, te das la vuelta y te metes al ...

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Abres la puerta de la habitación, haciendo que Daryl alzara su cabeza donde la tenía recostada, y te sonríe con sorna, mientras ve cómo empiezas a desvestirte frente a él, y cuando cree que te pondrás arriba de él, te das la vuelta y te metes al baño, azotando la puerta detrás de ti.

Eso lo confunde, y se sienta en la cama, mirando la puerta cerrada, mientras escucha como abres la regadera.

No entendía que pasaba, esa mañana habían despertado bien, te habías ido a hacer tu trabajo y ahora regresabas molesta.

Se levantó y se acercó a la puerta de la habitación, poniéndole seguro a la puerta, y luego caminó hasta la puerta del baño, se ahorró el tocar la puerta y la abrió, te había visto tantas veces desnuda que no había nada que no hubiese visto antes de ti.

Daryl conocía de memoria tu cuerpo.

— ¿______? —

No contestaste, pero podía ver tu silueta por la cortina de la regadera.

— Hey — camino hasta la regadera, y jaló la cortina, abriéndola, mirando cómo enjabonabas tu cabeza. — ¿Qué pasó? —

Le miras, enojada, y le das la espalda, continuando lavando tu cabeza. Los ojos de Daryl bajaron a tu trasero y mordió su labio.

Si no cooperabas por las buenas, sería por las malas.

Se quitó las calcetas que llevaba puestas, no llevaba camisa y solo se bajó el bóxer que tenía puesto, quedando completamente desnudo, entró a la ducha contigo y te estampó contra la pared, masajeando con sus manos tus nalgas, restregando su miembro contra ti.

— ¡Daryl! — te quejas, mientras tratas de hacer que caiga agua en tu mano y quitar el shampoo de tus ojos.

— ¿Ahora si me hablas? — gruñe, recorriendo tu cuerpo, hasta poner sus manos en tus senos y masajear, besa tu cuello y sube hasta tu clavícula. — Te pregunté bien que había pasado y no contestaste —

— ¿Y por eso te metiste conmigo a la ducha? —

— ¿Y por qué no? —

Dejas salir un jadeo cuando su mano baja a la parte sur de tu cuerpo, y con sus dedos tienta aquella zona que hacía días no tocaba.

— Te extraño — gruñe el ojiazul, dándote la vuelta, y atacando tu boca con violencia, te toma de las nalgas y te obliga a treparte a su cuerpo, mientras te vuelve a estampar contra la pared, besándote y mordiendo, tus manos recorren su espalda ahora empapada por la agua que caía, gimes cuando lo sientes tentar tu entrada con su miembro, y cierras los ojos al saber lo que se vendría a continuación.

— Daryl, por favor — gimes cuando roza su miembro nuevamente contra ti, haciéndolo sonreír, por lo que volviéndote a besar, se hunde dentro de ti, sin ser brusco, pero firme, y empieza a moverse dentro de ti, haciendo que gimieras instantáneamente, y recargaras tu cabeza contra su hombro.

Tenían días que no estaban juntos, cada uno yendo y viniendo, solo llegando a dormir.

Daryl te jala del cabello, buscando tu cuello, y luego bajando por el valle entre tus senos, haciendo un camino en este mientras continuaba penetrando, con rapidez, haciendo que sus cuerpos emitieran el sonido de aplausos, perdiéndose con el sonido de el agua que caía sobre ustedes y sobre el suelo.

El ojiazul gruñe, había sido tanto tiempo lejos de ti, y sentía que terminaría pronto, por lo que te baja y te obliga a abrir las piernas para él, haciendo que subieras una arriba de su hombro, y luego hunde su rostro en tu intimidad.

Abres los ojos y jadeas, apretando en tus manos su cabello, pidiendo más, sintiendo cosquillas cuando su lengua se hunde entre tus pliegues, haciendo que tu vientre se contraiga.

— Daryl, voy a terminar — gimes, casi obligándolo a que se pusiese de pie y te volviese a besar, él te da la vuelta y te pone contra la pared, abre tus nalgas y pasea su miembro, hasta volverlo a hundirlo en ti. — Más, más —

— ¿Así? ¿Así preciosa? — gime, poseído y extasiado por ti, te aprieta contra la pared mientras continúa con sus embestidas, llevando su mano a tu cuello, haciendo presión.

Gritas cuando su mano te azota con fuerza, y luego lo sientes terminar dentro de ti, caliente, espeso.

Daryl continua moviéndose y a los segundos tú terminas, sosteniéndote de la pared, aferrándote a esta mientras sentía a Daryl salir de ti.

Él recarga su cabeza contra tu nuca, y acaricia tu cintura, tratando de recuperar el aire.

Había sido la follada más rápida que habían tenido desde que se conocían.

— Mierda, nos estamos haciendo viejos — murmura entre risas Daryl, dándote la vuelta, abrazándote y hundiendo su rostro en tu cuello.

Ríes, y acaricias su espalda, mientras dejas pequeños besos en su pecho.

— Mi sueño dorado — bromeas, mientras Daryl hecha la cabeza hacia atrás, dejando que el agua mojara su rostro.

Se dan su ducha, entre bromas y toqueteos, repitiendo la follada cada cierto tiempo, para después terminar en su cama, mojados, empapando todo a su paso, y contigo arriba de él, brincando gloriosa sobre su duro pene, el cual no parecía querer rendirse.

Subías y bajabas sobre él, abrías la boca, respirando agitada, mientras Daryl se dedicaba a gruñir y gemir, siguiendo con su mirada como tus senos brincaban conforme tu lo hacías.

Era la mejor vista que le pudieras dar.

Esa, o cuando te ponía en cuatro.

Imagine how this ends (Daryl Dixon y tu) One Shots. +18Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora