Noah no ha dejado de correr desde el día en que unos hombres asesinaron a su padre a sangre fría enfrente de él.
Desde ahí siempre supo que se las vería por sí solo.
Pero todos sus planes se complican cuando un día, un hombre llamado Gerald Wolff...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
CUANDO SALGO del estudio tengo en mi mente ir directo hacia mi nueva habitación, encerrarme y dormir...no sé, hasta el año que viene. Pueda que tenga que contrabandear primero en la cocina, esta casa me ha abierto el apetito.
Pero soy obstaculizado por seis hermanos con furia palpando desde ellos.
—Escuchen —suspiro—, sé que soy un intruso en sus vidas. Créanme, todo esto tampoco es de mi agrado. Pero sinceramente necesito esto. No sé si sepan, pero mi cabeza está en juego. Literal. Y ya que vamos a estar viviendo en el mismo techo, por sabe cuánto Dios, será mejor que nos llevemos bien. ¿Qué dicen? Por el bien de mi vida y la de su fortuna que está en juego.
Hay un silencio entre ellos y a pesar de que cada uno tiene sus brazos cruzados y la palabra muerte tatuada en sus frentes, albergo la esperanza en mi interior que mi discurso haya sido lo suficiente convincente para tocar esos corazones de piedra que tienen.
Mi esperanza se aplasta tres segundos después cuando Ari grita a todo pulmón, apuntándome con su dedo:— ¡A él!
Antes de que logre procesarlo, Spencer y Nash me cargan por sus hombros con una ligereza que hasta a mí me da vergüenza, y me llevan hasta el patio trasero.
Me retuerzo y profano, pero no es lo suficiente para detenerlos. Cuando logro captar sus intenciones, abro los ojos tomando una bocanada de aire.
Y entonces soy lanzado a la piscina.
Un sonoro SPLASH, se escucha al momento en el que mi cuerpo es jalado por la fuerza del agua.
Doy bocanadas hacia la superficie, mientras aleteo como pez fuera del agua. Cuando logro controlarme y abrir los ojos, los síes hermanos parecen tener el mejor momento de sus vidas. Nash y Spencer chocan puños, Tegan me saca la lengua, Reiner me sonríe sínicamente, Ari tira puños al aire y K.T se encoje en su lugar mostrándome una sonrisa de disculpa, aunque puedo ver que se aguanta la risa.
—De acuerdo —digo escupiendo el agua que se mete en mi boca—. Supongo que eso es un no.
—Eso es un jodete. —Reiner toma la palabra posicionándose enfrente de sus hermanos—. Una sola advertencia Jensen. No-te-metas-con-nosotros.
Aprieto los dientes, pero no hago nada más que tirarles miradas asesinas. Una sola advertencia me basta.
—Bien, así te quiero, manso. —Reiner alza la cabeza chasqueando la lengua volviéndose hacia sus hermanos—. Tengo hambre, vayamos a Roccos.
Los chicos Wolff se giran sobre sus talones dirigiéndose adentro de la casa, dejándome nadar, con un solo pensamiento en mi mente.
Acaba de empezar una guerra que no quise iniciar.
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.