28. Puños y sorpresas

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Na Na Na - My Chemical Romance

SON DE ESOS MOMENTOS en los que la vida te pone pruebas para demostrar tu valentía, para que sorprendas a los que piensan que eres una persona débil, y descubran que en realidad eres Bruce Lee

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SON DE ESOS MOMENTOS en los que la vida te pone pruebas para demostrar tu valentía, para que sorprendas a los que piensan que eres una persona débil, y descubran que en realidad eres Bruce Lee.

Pero lamentablemente yo soy yo, y en mi mundo las cosas no suceden así.

En el momento exacto en el que Maverick arremete contra mí, en vez de ponerme en modo Saiyajin, oculto mi cabeza entre mis brazos esperando que el golpe no resulte tan doloroso.

Y efectivamente no me resulta para nada doloroso. No siento nada.

Escucho un grito ahogado colectivo. Cuando abro mis ojos de uno en uno y bajo mis brazos, me encuentro con la escena más interesante.

Maverick está enfrente de mí, con el puño al aire, y este estaría en mi rostro si no fuera por el agarre de Reiner en la muñeca de Maverick.

Reiner sostiene su mano al aire, mientras Maverick parpadea confundido mirando con detenimiento la fuerza que Reiner empieza a emplear. Maverick se traga una bola de saliva mientras Reiner lo mantiene quieto sobre su lugar.

Esto puede terminar así: Reiner lo amenaza y Maverick sale corriendo como gallina. Pero lo subestimamos.

A los segundos un grupo de chicos —amigos de Maverick— vienen corriendo hacia nosotros y antes de que lo capte, ya se encuentran atacando.

Spencer es rápido, toma a un chico de su camiseta y lo estampa contra el suelo, mientras que a su lado, Nash ya se encuentra soltando puñetazos a otro más.

Luego Ari corre hacia ellos gritando:—¡A por ellos!

Pero Tegan lo jala de la manga reteniéndolo detrás de ella.

—Ni se te ocurra —le sisea.

En un buen momento, Coop llega acompañado con Dallas, arremetiendo contra los otros.

Se escuchan golpes, gritos e insultos, mientras que los demás estudiantes se aglomeran alrededor, a un espacio considerablemente lejos.

Yo estoy en shock, por supuesto. Entonces es cuando veo a un chico venir sobre mí que la alarma en mi cerebro se enciende. Antes que logre soltar el primer golpe un alarido rasposo hace que por un momento los puños queden suspendidos en el aire.

Sebastian Shaw viene trotando con paso firme, con el ceño fruncido y las manos hechas puños.

—¡¿Qué crees que haces Maverick?! —le suelta con mirada fulminante—. Wolff déjalo ya.

Pero Reiner sigue apretándole la mano dejándolo a su merced.

—Joder, Wolff —gruñe Sebastian—. Déjalo estar. Yo no sabía esto.

La Manada de los WolffHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora