9. La coalición

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Para la alegría de Micah, cuando llegamos, la reunión está por finalizar. Nos encontramos en la misma sala donde Carmine se reunió con sus matones aquella vez. Ahora, el ambiente es más diplomático, lo cual es curioso tratándose del crimen organizado, aunque también más tenso. Entre la multitud, distingo a los hombres de Carmine, cuya apariencia revela su pertenencia a la mafia. Hay otro grupo más grande con rasgos latinos, posiblemente de la banda dominicana. También están los albaneses, cuya presencia impone miedo. Por último, en un grupo más reducido, se congrega la banda comandada por Bijan Farooq, acompañado por su hijo y sucesor, Adam. Me tenso al instante, pero decido mantenerme firme. Tengo muchas preguntas que hacer, como por ejemplo: ¿Dónde está la pandilla de los rusos? Ellos, a diferencia de los otros invitados, están bajo el mando de Carmine. Me abstengo de preguntar porque no quiero enfrentar la posibilidad de que Sergey Pávlov esté cerca. Me concentro en analizar a las personas en la sala. Sin duda, han tenido sus batallas entre ellos. ¿Cómo logró Carmine reunirlos?

—¿Qué se supone que está pasando? —pregunto en voz alta, esperando que alguno de los chicos me conteste.

—Carmine está uniendo a las pandillas de Nueva York —se apresura a responder Travis.

—Eso es obvio —replico— pero, ¿por qué?

Trato de no pensarlo, pero lo hago. Trato de no decirlo en voz alta, pero...

—¿Van a ir en contra de los Wolff?

Travis se gira hacia mí y arquea una ceja, evaluándome. Supongo que no le gusta verme preocupado por ellos.

—¿No te parece excesivo que toda Nueva York se reúna para eliminar a una familia millonaria?

—Pero eso es lo que Carmine más quiere —contesto—. ¿Por qué se metería en otros problemas? Solo lo desviaría de su verdadero objetivo.

Travis se limita a cerrar la boca. Me dan ganas de golpearlo.

A menos...

—Tregua —digo, intentando no abrir la boca como un tonto.

Al instante, las miradas de Ilya, Micah y Travis los delatan. Ding ding.

—Eso es, ¿cierto? La única razón por la que Carmine ha mantenido su posición inquebrantable sobre estas pandillas es porque ha estado concentrado en ello durante todos estos años.

Miro alrededor, armando las piezas en mi cabeza mientras hablo.

—Ahora que piensa atacar directamente a los Wolff, puede que su poder en este aspecto flaquee —Miro a los chicos, tratando de no lucir consternado—. Está salvaguardando su posición al hacer un trato con ellos y así poder concentrarse tranquilamente en acabar con Lucien Wolff. Un armisticio.

A mi lado, Travis me muestra una débil sonrisa. Trato de no sobresaltarme.

—Una coalición —me dice, todo sonriente—. Eres bastante interesante, Nikolai.

Se me cae el alma al suelo.

—Todo un Markovic. Syn ottsa —afirma Ilya.

Me cae bien Ilya, aunque me cueste admitirlo, pero si me sigue hablando en ruso...

La voz grave de Carmine me saca de mis pensamientos. Se encuentra en medio del salón y al instante toda la sala cae en silencio.

—Ha sido muy gratificante reunirme con cada uno de ustedes esta tarde. Espero que todos hayamos llegado a la conclusión de que se avecinan tiempos complicados, no obstante, la unión hace la fuerza.

Algunos empiezan a aplaudir.

—Todavía falta afinar unos cuantos detalles y reunirme con los demás ausentes. Farooq, espero escuchar pronto noticias de la familia Zhang. Mientras tanto, solo quiero darles un aviso oficial a los que están presentes.

La Manada de los WolffHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora