Noah no ha dejado de correr desde el día en que unos hombres asesinaron a su padre a sangre fría enfrente de él.
Desde ahí siempre supo que se las vería por sí solo.
Pero todos sus planes se complican cuando un día, un hombre llamado Gerald Wolff...
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QUIERO DECIR: En realidad no es así.
Pero me quedo mudo. O sea, completamente mudo.
Así que mejor los miro a todos, luego me digno a ver a Reiner. Y él, por supuesto, no parece sorprendido. No parece afectado. Se queda ahí, mirándolos en silencio.
―Esperen...¿Qué? ―Dallas los observa, luego a Reiner, luego a mí.
Tegan bufa.
―Sí, eso. ¿Desde cuándo?
―¿Reiner y Noah...? ―Dallas balbucea.
Quiero cerrar los ojos, pero quiero también verlos a todos. Los cachorros siguen arriba en la cama, tampoco parecen sorprendidos, pero si lucen interesados. Liz se está aguantando una risa nerviosa, Jackie aprieta una sonrisa cómplice, Nash tiene los ojos entrecerrados, pero no me mira a mí, mira a Reiner. Tegan y Coop están esperando impacientes nuestra respuesta. Spencer...Spencer nos observa, con el ceño levemente fruncido y los brazos cruzados.
―Erm...no sé qué está pasando ―suelto, por primera vez.
―Lo que pasa ―ensarta Coop yendo a Reiner y apuntándolo con un dedo―. Es que tú y él han estado mintiéndonos todo este tiempo.
―Coop...
―No, déjame terminar ―Coop se vuelve a mí―. De él tiene sentido, ¿Pero tú, Noah?...¡¿Lo elegiste a él sobre mí?!
―¡Oh Dios mío! ―Tegan deja caer su cara sobre una almohada.
Liz ya se está riendo.
―Gracias a Dios me dejaste de gustar ―ella le dice a Reiner.
―¿Pero...? ―Dallas sigue confundido.
―No es tan sorprendente ―K.T se encoje de hombros.
―No sé qué decir―Nash balbucea.
―Pues yo sí. ―Coop me mira con aire dramático―. Me hiciste creer que eras heterosexual, y todo este tiempo has estado probando el pito de Reiner Wolff.
―¡Coop! ―Tegan y las chicas dicen al mismo tiempo.
―Te escuchan los cachorros...
―¡Oh por favor! Ellos ya deben de saber.
Ari se encoje de hombros.―Pues sí, en Juego de Tronos.
―Dios mío...―Tegan se cubre el rostro.
Todos empiezan hablar al mismo tiempo, y sinceramente no sé qué hacer. Entonces me cruzo con la mirada de Spencer. El me analiza, luego a Reiner.
¿Cómo diablos se enteraron?
Entonces lo recuerdo. Lo recuerdo porque fue lo último que pude razonar antes de desmayarme. En el camino hacia la mansión, cuando Reiner me sostuvo contra él y me prometió que no me dejaría ir. O cuando Coop y los demás llegaron a la mansión y Reiner no tenía intensión de soltarme. No pudo ser más claro.