2. Regreso a casa

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Solemn Skies - Childhood

¿ÉL NO ME GOLPEARÁ? ¿O sí?

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¿ÉL NO ME GOLPEARÁ? ¿O sí?

Dejo salir un ruido tembloroso, pero rápidamente lo disfrazo con una tos seca. Me giro a Sebastian en busca de ayuda, pero él ya se encuentra encorvándose en su lugar.

La mirada verdosa de Reiner sigue sobre mí, alejando el cigarro de sus labios, tirándolo con brusquedad al suelo y machacándolo sin piedad con la suela de su tenis. Trago gordo antes de encaminarme y estar a unos centímetros enfrente de él.

—No puedo explicarte ahora —suelto tratando de acomodar las palabras—. Pero te pido que confíes en mí.

El ceño de Reiner se arruga, y quitándose las gafas con brusquedad me tira una mirada de muerte.

—¿Confiar? —escupe, como si le diera risa la palabra—, después de actuar por días como un extraño. Como si estuvieras manteniendo un secreto. Un secreto que no quieres que sepamos. Dime Noah, dime cómo puedo confiar en ti.

Los dedos de mis pies se aferran a las plantas de mis zapatos y mis manos comenzan a sudar. Eso es lo más largo que me ha dicho Reiner desde el baile de invierno, después de habernos besado. Yo no lo empujé, no le pedí una explicación. Ahora lo conozco lo suficiente para entender que no sólo está enojado conmigo, está enojado también consigo mismo. Así que dejé que ese día fuera un recuerdo.

Pero mientras más pasan las horas y los días, más me doy cuenta que necesito entender lo que somos ahora. ¿Enemigos? ¿Amigos? ¿Algo más? Pero ahora, al verlo, su rostro constipado de enojo, me doy cuenta que tal vez para él nunca dejé de ser el intruso.

Aparto el estúpido dolor de mi pecho y me concentro en la verdadera situación que nos rodea. Secretos, confianza, mentiras.

Me encojo de hombros.

—¿Qué hay de nuestro trato? —El trato en que nos confesábamos el uno al otro, para tratar de conocernos, de crear una confianza.—¿No fue suficiente?

Un destello afilado se refleja en sus ojos y por un momento quiero dar pasos hacia atrás.

—Si dejaras de mentir tal vez lo consideraría —ensarta.

—No te estoy mintiendo —me acerco un poco más.

—¿Y qué haces aquí, entonces? —Reiner señala con su barbilla hacia Sebastian—. ¿Qué hace él contigo?

—Reiner —Sebastian trata de acercarse pero Reiner le gruñe, reteniéndolo.

—Sucedió algo —digo rápidamente—, vine a buscar a Maverick, por respuestas. Sebastian me acompañó.

Los ojos de Reiner se enfocan, dando un paso más cerca de mí.

Sucedió algo —repite, enmarcando cada palabra—. Y es algo que no quieres que sepa.

La Manada de los WolffHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora