24. Manitas sudadas y disfraces

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Chinatown - Wild Nothing

Chinatown - Wild Nothing

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ASÍ QUE...¿Así serán las cosas ahora?

Estaría mintiendo si dijera que después de la carrera no desee volver a subirme a Ray. Porque vamos, ese auto es el sueño de toda persona. Han pasado unas semanas y sigo soñando con el crujir del motor.

Ese es el único dilema que ha ocurrido.

Los Wolff no me han hecho nada. Pero tengo la sensación que en algún momento volverán con sus movidas. Por lo menos sé que Reiner tiene un juego bajo la manga.

Los demás...bueno, es difícil leerles la mente. Después de la carrera, todos los hermanos Wolff, incluyendo Coop, sabían lo que había hecho por ellos: Salvé a Reiner.

Bueno, impedí que lo matara Sebastian y su amigo. Supongo que eso fue suficiente para darles a entender a los Wolff, que mi estancia en su casa no era para hacerles la vida imposible.

Así que así están las cosas. La mayoría de los Wolff no parecen estar ideando un plan para lastimar mi físico y mi moral. Tal vez por eso, Reiner ha estado de pocas pulgas, más de lo normal.

Ayer en el colegio, un integrante nuevo del equipo de Lacrosse intentó ponerse a la altura de Spencer. En la tarde, Reiner condujo a su casa y lo interceptó mientras dormía. Hoy en la mañana el chico vino con un labio partido y un ojo morado. No quiso decir a nadie quien se lo había hecho, pero cada vez que veía a Spencer, bajaba la cabeza como si fuera su amo.

Hace una semana Reiner llegó cabreado de su cita con la doctora Griffin. Nadie me quiso explicar, sólo K.T se acercó a mí y me dijo:—No le gusta estar medicado.

No entendí eso, pero no quise preguntar.

Aprendí que el tema de las drogas es bastante delicado para los Wolff. K.T fue la única que me lo explicó con más detalles.

La cosa fue así: Después del secuestro de Travis Wolff, su madre se hundió en depresión, algo que no ayudó a su problema del corazón. Una mañana, Gerald los llevó a acampar —cuando trataban de estar unidos después de lo sucedido con Travis—, al día siguiente al regresar, Reiner subió a la habitación de su madre, y fue cuando la encontró. Había sufrido un paro cardiaco. Ni siquiera fue necesario llevarla a urgencias. Ella ya estaba muerta.

Todos los Wolff lidiaron su partida a su manera. Pero Reiner se fue a lo drástico. Él ya tenía citas con el psicólogo, pero las drogas lo acabaron. Spencer y Tegan se dieron cuenta ya bastante tarde, aunque lograron hacer un trato con él.

No sé porqué, pero los Wolff tienen una cosa con hacer tratos.

Spencer me lo confesó el día después de la carrera.

—Las carreras son lo único que lo mantienen lejos de las drogas —me había dicho—. Es un trato que hicimos; me deja competir con él si yo mantengo mi boca cerrada. Gerald no lo puede saber ¿Me oíste?

La Manada de los WolffHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora