Bad Habit - The Kooks
CUANDO POR FIN logro llegar hasta los confines de la mansión Wolff, me encuentro empapado de pies a cabeza. Mis dientes castañean y mi cuerpo se sacude como perro, tratando de despojarme del agua acumulada en mi cuerpo.
Joder, no pensé que hacerse pasar por un Wolff sería tan difícil.
Camino con cautela hasta llegar a la planta de arriba, esperando que Dalia se encuentre cerca y le pueda pasar mi uniforme empapado. Pero unos tacones en las escaleras me hacen detenerme secamente.
Tegan se encuentra mirándome de pies a cabeza. Lleva una falda corta con unas mayas negras y unas botas con tacón. Su cabello está suelto y desde aquí puedo oler el aroma de su shampoo que parece ser de vainilla.
—Te tardaste menos de los que pensábamos. —Ella me observa aburrida llevando su mirada a su reloj de mano.
—Me gusta caminar. —Aprieto los dientes forzando una sonrisa de victoria.
Tegan entrecierra los ojos, torciendo la boca, dejando salir poco a poco una sonrisa divertida.
—Estas todo empapado, eso de la lluvia no era algo que planeamos. ¡El mundo está a nuestro favor!
—Tengo que ir a cambiarme. —Me encuentro harto y estoy listo para irme cuando Tegan camina hacia mí, dando taconazos firmes.
—No camines más, vago. Va a venir gente y la casa no se puede ensuciar. —Ella pasa sobre mí deteniéndose en su camino y dando una mirada de exasperación—. No puedes caminar hacia tu habitación, mancharás de lodo. Sígueme.
Ella está loca si cree que la voy a seguir.
Tegan alza una ceja, esperándome.—¿No quieres limpiarte?
Entonces recuerdo que no tengo mucha ropa, solo la que estaba en mi mochila. Gerald me prometió que me conseguiría más.
Puede que Tegan me preste...
La sigo con resignación. Tegan me guía pasando por la cocina y otras salas continuas, hasta llegar al cuarto de lavado.
—Quítate la ropa.
Trato de no reírme en su cara.
—¿Creo que te escuché decir que me quite la ropa?
—¿Tienes algún problema? La última vez que te vi desnudo estabas nervioso. —Ella sonríe con picaría disfrutando todo esto— ¿Acaso te la pongo dura?
—¿Q-que si... me la que? —Trago gordo mientras ella me espera expectante.
Oh no, ella no va a ganarme.
Dejo caer mí mochila sordamente contra el piso, y me empiezo a despojar de la ropa. Me quito el saco y me desato la corbata, y empiezo por la camisa y luego por la hebilla del cinturón.
Tegan no despega sus ojos de mí en cada movimiento que hago con una sonrisa de insuficiencia dibujada en su rostro.
La odio.
Cuando me quito los zapatos y los calcetines, me dispongo a quitarme los pantalones.
Tegan vitorea con su mirada cuando me encuentro sólo con mis boxers.
—Bueno, promete algo...
Mi cuerpo no promete para nada. Está salpicado de varias cicatrices, puede que esté un poco tonificado, pero de ahí no pasa. No como los troncos que ella tiene como hermanos.
Tegan no dice mucho cuando toma mi uniforme y lo mete a la lavadora. Cuando termina de programarlo y empieza la carga, se gira a mí, sonriendo de oreja a oreja.
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La Manada de los Wolff
Roman pour AdolescentsNoah no ha dejado de correr desde el día en que unos hombres asesinaron a su padre a sangre fría enfrente de él. Desde ahí siempre supo que se las vería por sí solo. Pero todos sus planes se complican cuando un día, un hombre llamado Gerald Wolff...
