13. De ira a roces

3.8K 289 193
                                        

Don't Blame Me - Taylor Swift

STEPANOV RESULTA SER malditamente bueno

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

STEPANOV RESULTA SER malditamente bueno. Para la mitad de la carrera, el Tesla serpentea como si se tratara de un auto ligero y flexible. La frente me suda, mientas aprieto el volante dejando que mis nudillos pierdan el color. Dejo que la adrenalina corra por los poros de mi piel, sintiendo un hormigueo subir por mis brazos hasta mi nuca. Algo en mi cabeza se activa, recordando los pocos momentos que me hacen sentir aquella sensación. Cuando corro por mi vida, cuando las manos de Reiner raspan mi piel desnuda; o ahora, al sentir la velocidad de Ray rebotando en mi pecho.

Parpadeo, recordando que estamos cerca de dar un giro de ciento ochenta grados, y necesito hacerlo ahora antes de darle una ventaja a Stepanov.

Lo estudio, es la primera regla que Reiner me dió, estudiar a tus oponentes, encontrar su talón de Aquiles. Y no es necesario que Reiner me lo haga saber, porque lo noto segundos después. El Tesla de Stepanov se resbala con rapidez contra el asfalto, pero es tan fácil que al dar la vuelta puede perder el equilibro. Le costará dar una vuelta, tendrá que hacerla grande para poder doblarse limpiamente.

Como predije, Stepanov lleva la delantera, marcando un perfecto arco, no hasta que derrapa un poco. Entro en acción, acercándome a su perímetro, cerrándole su paso de vuelta. Puedo ver su mirada, algo así como sorpresa e incredulidad; no cree que pueda girarme en un espacio tan pequeño. Ya puedo ver la sínica sonrisa que Reiner reluce.

Doblo, dando un perfecto giro, tapándole el camino al Tesla. Derrapo. y tan rápido compongo mi dirección, listo para terminar el camino de regreso.

Stepanov no se lo esperaba, así que pierde unos tres segundos en recomponerse, otro en poner su mente en acción, y unos síes más para completar su vuelta y emprender camino de regreso. Stepanov ya se encuentra rugiendo con potencia su motor. Piso el acelerador dejando que las ruedas del Camaro se resbalen como mantequilla hasta el punto de salida.

Cuando piso el freno, dejando que una nube de humo se levante, creando un perfecto arco, Reiner ya se encuentra sacando el brazo de la ventanilla dejando mostrar su dedo de en medio directo hacia el rostro cabreado de Steapanov. El motor se apaga con suspiro cansado, abriendo espacio a un silencio llenado poco a poco por mi respiración acelerada. Me giro a Reiner, solo para encontrarme con unos ojos fosforescentes, estallando chispas verdosas.

Mi pecho martillea muy fuerte, deseoso a la espera de sus siguientes palabras. Pero estamos cortos de tiempo ―y acompañados―, así que cuando la puerta del Tesla se abre y se cierra con fuerza, Reiner me dirige una última mirada, que no se descifrar, después de salir del auto. Me quedo adentro, tratando de controlar mi respiración, sobándome mis nudillos blancos.

Compruebo en el espejo retrovisor la postura irritada de Stepanov, y la sonrisa burlona de Reiner. Asomo mi medio cuerpo por la ventanilla, copiando la sonrisa de Reiner.

La Manada de los WolffHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora