Noah no ha dejado de correr desde el día en que unos hombres asesinaron a su padre a sangre fría enfrente de él.
Desde ahí siempre supo que se las vería por sí solo.
Pero todos sus planes se complican cuando un día, un hombre llamado Gerald Wolff...
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EL DÍAEMPIEZA MAL justo al despertarme.
El grito de Ari me hace saltar sobre mi cama hasta enredarme en las sabanas y caer de cara al suelo. Me encuentro gimiendo por mi miseria cuando la puerta de mi habitación se abre.
—¿Estas bien...? —K.T me mira desde el umbral de la entrada justo al momento en el que Ari vuelve a gritarle desde la planta de abajo—. ¡Que ya voy!
Las paredes de la habitación retumban.
—¡No quiero llegar tarde a la práctica! —Ari le contesta con otro bramido.
Cristo, ya quisiera tener un pulmón tan joven y fuerte.
K.T camina hacia mí rodando los ojos. Trato de levantarme, pero al cabo de un rato es necesario que K.T me ayude. Cuando ya me encuentro desenredado K.T me estira una mochila.
—Toma —dice—, la necesitarás.
Arqueo una ceja sentándome en el borde de la cama. Miro con incertidumbre la mochila de Mi Pequeño Pony que K.T me entrega.
—Eh...¿Y para que exactamente?
—Spencer nos contó que irás con Reiner a Edmonds. Es un viaje de una hora, así que necesitas estar preparado. —K.T palmea la mochila con orgullo—. Yo le llamo El kit de supervivencia para Reiner Wolff. Créeme, ya está avalado.
—Es bueno saberlo. —Alzo la mochila sólo para ver que es tamaño infantil. Vuelvo a K.T con extrañeza—. Lindo diseño.
—Está personalizado. —K.T se ríe de mí palmeándome los hombros—. Suerte, cualquier cosa no olvides en llamar.
Estoy a punto de decirle que no tengo un celular, cuando la voz desesperada de Ari vuelve a hacer temblar las paredes.
—Debo irme. ¡Suerte!
K.T se despide rápidamente de mí para salir corriendo por el pasillo.
Me dejo caer sobre la cama, alzando la mochila de Rainbow Dash, esperando que ella sea mi salvación para sobrevivir a Reiner Wolff.
Decido primero bañarme y al terminar me atuso la mochila en mi hombro, y camino a la planta de abajo con toda la dignidad posible. Spencer se encuentra desayunando un bol de Lucky Charms.
Él sonríe al verme.
—¿Listo?
—¿Me veo listo?
Si Spencer ve la mochila de pony no lo menciona. Se acerca a mí y me da un golpe leve en el hombro herido.
—Hey, tu puedes.
Le quito la mano con el ceño fruncido.
—Si muero en el viaje espero que el remordimiento no te deje dormir.