Capitulo especial

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No es necesario que lo lean para seguir con la segunda parte. Es un capítulo especial "Bonus" Pueden saltarlo. Espero que los disfruten y no se olviden de regresar para la segunda parte.
¿Listo para leer una Navidad con los Wolff?

—Capítulo especial navideño—

Dejo que la gota de sudor se resbale morosamente por mi frente. El corazón me martillea a mil por hora y las manos me sudan. Tengo miedo a echarlo todo a perder. A mi lado, puedo sentir los ojos de muérete de los Wolff.

—Noah...

Los ojos aceitunados de Tegan me escarban el alma. Si hago un movimiento en falso terminaré con más heridas de las que no podré contar.

—Lo tengo —la tranquilizo.

Pero a su lado, el Wolff mayor igualmente me mira con ojos de pistola.

—Esto está mal —rezonga con impaciencia. A su lado está la menor de los Wolff y por primera vez está pensando en golpearme.

—Con cuidado...—me dice K.T mientras camino con demasiada lentitud a la mesa de la cocina.

Pero antes de que decidiera hacer esto, ya sabíamos que esto terminaría mal. En primera porque a veces soy bastante idiota, en segunda porque sigo débil de mis huesos y las heridas siguen recientes. Y tercero, porque aunque ame la comida, soy bastante malo a la hora de elaborarla.

Así que no se porqué los Wolff me dejaron sacar el pavo del horno.
Muchas cosas podían pasar; La más cercana sería que terminara quemando toda la cocina.

Cruzo los dedos mentalmente y doy pasos cortos y lentos hasta la mesa de mármol que está al centro de la cocina. Los Wolff me miran aproximarme y por un momento parecen tranquilos al verme poner el pavo en algún lugar seguro.
Pero la esperanza llega a como se va.

Se escuchan unos pasos acercarse a la cocina, son silenciosos, mordazmente sigilosos. Y soy lo demasiado estupido como para voltear para buscar el sonido. Reiner se encuentra entrando a la cocina. Viste unos Joggers negros y su camiseta blanca ajustada, que logra marcar sus torso tonificado.

Recuerdo que la última vez que me fijé en eso, nunca me había saltado en la mente lo bien que se veía. Ahora no puedo dejar de pensarlo.
Reiner es un demonio andante. Un jodido caliente demonio.

Lo odio. Lo odio por decirme que le atraía. Lo odio por besarme. Lo odio por no odiarlo en realidad.

—Noah...—la advertencia de Nash y Tegan llega demasiado tarde.

Me encuentro lo demasiado enfrascado en la llegada de Reiner y su presencia que no pongo atención en el pavo, ni en donde piso.

Escucho primero el grito de todos antes de que la bandeja del pavo se resbale de mis manos y todo se caiga contra el piso. Se escucha un SPLASH luego de un sonido ahogado colectivo.

Cierro los ojos para no ver el desastre, y también porque la grasa del pavo cayó en mis pies y me bañó en los brazos y en la cara.

—Mierda —gruñe Tegan, la encargada de comprar el pavo y prepararlo.

Cuando abro los ojos varios pares de ojos me acuchillan. Me abstengo a tragar gordo y mostrarles una sonrisa de disculpa.

La Manada de los WolffHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora