Noah no ha dejado de correr desde el día en que unos hombres asesinaron a su padre a sangre fría enfrente de él.
Desde ahí siempre supo que se las vería por sí solo.
Pero todos sus planes se complican cuando un día, un hombre llamado Gerald Wolff...
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CONSIDERO HACERME una cirugía de cadera, cuando el cuerpo del chico ondulado se colapsa contra mí.
—¡PRIMO! —El chico me estampa en su pecho sin mesura zangoloteándome de un lado al otro.
Mientras mi rostro se aplasta contra sus pectorales, busco ayuda en los rostros que se encuentran en la cocina.
Pero o retuercen los ojos o se aguantan la risa.
Hijos del mal.
—¡Hey! Hola, eh... —¿Cómo se llama? Demonios.
Para mi sorpresa es Tegan la que va a mi rescate.
—¡Coop! —lo llama—. Déjalo en paz, lo vas a traumar de por vida.
Coop le saca la lengua infantilmente alejándome de su pecho, llevando sus manos a mis mejillas.
—No lo puedo creer, haz cambiado mucho. ¡Eres todo un hombre!
—Y medio—Spencer tose disimuladamente ganándose una mirada de odio de mi parte.
Coop estudia detalle por detalle de mi rostro.-—Pero mírate! Estas todo flaco, ¿No te daban de comer? ¿Te maltrataban? ¿Te lastimaron? ¿Te hicieron hacer cosas que tú no querías pero ahora por medio de hablar no has dicho nada en todo este momento que te he estado hablando?
—Eh...—Me giro en redondo hacia donde K.T se encuentra, ella solo se abstiene a encogerse de hombros—, no...
Por un momento Coop me estudia con ojos serios y puedo sentir una tención crecer en la cocina. Pero la tensión se parte en dos rápidamente cuando Coop romper a llorar nuevamente, apretándome contra él.
No soy una persona insensible, me da lástima por él. Está llorando por el primo equivocado.
Mis ojos buscan ayuda, pero los chicos Wolff ya no prestan más atención. Dalia les hace panqueques con fruta picada y un banquete se crea en la mesa. El estómago empieza a crujirme.
Para mi sorpresa, Gerald entra a la cocina trajeado de pies a cabeza.
—Buenos días familia.
Los demás le responden una efusiva respuesta. Reiner por otro lado apenas si mueve los labios.
Entonces es un matón incluso con su propia familia.
Gerald arquea su ceja al ver a Coop abrazarme intensamente. Sus ojos miran a sus hijos esperando una explicación.
—En la noche Coop entró por su ventana —explica escuetamente Spencer llevando un enorme bocado de panqueques a la boca.
—¿Y cómo sabía que su hermano estaba aquí? —Gerald interroga ganándose el silencio de todos.