Noah no ha dejado de correr desde el día en que unos hombres asesinaron a su padre a sangre fría enfrente de él.
Desde ahí siempre supo que se las vería por sí solo.
Pero todos sus planes se complican cuando un día, un hombre llamado Gerald Wolff...
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TENGO QUE PATEAR el cuerpo de Coop -con tacto, claro- para poder llegar a la puerta. Después de una noche llena de confesiones Coop terminó dormido en el piso, tuve que cubrirlo con una manta porque levantarlo implicaba un gran esfuerzo de mi parte. Decidí tomar la cama ya que si no me movía de su lado terminaría con moretones gracias a sus rodillazos.
Camino con sigilo dando una larga zancada hacia la puerta. Coop sigue levemente roncando contra su almohada, he incluso creo ver un charco de baba en ella. Debería despertarle y avisarle mi partida, pero lo que ahora más necesita es tomar una siesta larga.
Cierro la puerta detrás de mí, emprendiendo mi camino hacia el Camaro. Los recuerdos de ayer en la noche vuelven a mi memoria. Coop y Tegan rompiendo, Coop llorando en mi hombro, el compromiso de K.T y Sebastian, Reiner contándome sobre Stepanov, Reiner y yo...Reiner dejándome Ray, Reiner dándome el control de su medicamento.
El medicamento.
Palpo mis bolsillos llegando a la puerta del Camaro. Mientras me adentro y enciendo el motor, saco de mis pantalones el frasco de pastillas. Su medicamento es uno cada doce horas. El ultimo que se tomó fue ayer en la noche, el próximo es para esta mañana.
Mierda, ¿Qué hora es?
Busco con mi mirada alguna señal de mi celular. Ayer lo olvidé en el auto, al parecer el recuerdo de lo sucedido con Reiner me despistó por unos segundos. Busco en los asientos, la guantera y el salpicadero. Nada.
Joder, joder, joder.
Ahora puedo entender ese sentimiento cuando uno no encuentra su celular. Tomo aire y no me rindo. A los segundos lo encuentro, pero al notar la hora el corazón se me detiene. Voy tarde, pero no tan tarde.
Con un suspiro derrotado enciendo el motor del auto, emprendiendo camino hacia la mansión. Y sé que no debo sobreactuar, debo enfocarme en los problemas que tengo que lidiar. El primero está claro. Dejar de pensar en Reiner.
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LO PRIMERO QUE PIENSO es en Reiner cuando veo a Spencer esperándome afuera de la mansión, con los brazos cruzados y el entrecejo levemente fruncido.