Noah no ha dejado de correr desde el día en que unos hombres asesinaron a su padre a sangre fría enfrente de él.
Desde ahí siempre supo que se las vería por sí solo.
Pero todos sus planes se complican cuando un día, un hombre llamado Gerald Wolff...
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PARECE QUE NINGUNO de los Wolff planea acusar a Spencer con Gerald. Quien diría que si son buenos hermanos.
―Si Gerald lo sabe nuestro encierre durará más ―alega Nash.
Tegan lo secunda.―A ti te va castrar y a mí me hará ponerme un candando en la...
―¡Ya entendimos! ―Spencer los calla, tallando el dorso de su mano en la frente. Su cabello se desarregla en cuestión de segundos.
―¿Voy a ser tío? ―Ari mira a su hermano mayor con miedo, tal vez con un poco de emoción acompañada.
―No ―él le gruñe―. No...lo sé.
―Supongo que pronto lo sabrás ―Reiner alza su mano para checar el reloj imaginario en su muñeca―. Mañana es la cita ¿No?
Spencer se gira hacia mí.
Mierda.
―Te voy a...
―¡Yo no fui! ―Alzo las manos al verlo aproximarse.
Reiner es rápido en tomar la tela de su camisa, arrastrándolo lejos de mí.
―Así no se arreglan las cosas, hermanito, ―Reiner chasquea la lengua, dejando que sus dedos se entierren en el cuello de Spencer.
Él se sacude del agarre de su hermano.
—Me prometiste que no le dirías.
―¡Y no lo hice! ―me defiendo.
―¿Noah ya lo sabía? ―Nash arruga su frente―. ¿Por qué no lo dijiste?
Todos se me quedan viendo, incluso Reiner, que mueve sus intensos ojos verdes hacía mí, como decepcionado. Claro, porque al parecer nunca debo ocultarle nada.
―¡Porque Spencer me pidió que no lo hiciera! ―suelto, dejando que mi voz suba una octava.
Spencer me mira, luego se gira para ver a Reiner, Reiner asiente dándome la razón. Spencer vuelve a mí, gruñéndome como todo un Wolff.
―Esperen, ¿entonces no voy a ser tío? ―Ari observa a sus hermanos, esperando que alguien le responda.
Reiner es el primero en soltar una respuesta.
―Depende de que tanto se introdujo tu hermano a la mucama.
Oh Dios. Así empezamos.
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