Sirius

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Desde que había descubierto el secreto de su madre, había tenido la curiosidad de indagar mas, de poder completar toda aquella investigación que ella había dejado guardada en un cajón. No por nada, su futuro con la magia era prometedor, un as de las pociones y sobretodo de las transfiguraciones. Aunque como un excelente Gryffindor y heredero del legado merodeador, todos los puntos que ganaba los perdía constantemente en castigos.

No era la primera vez que utilizaba aquel giratiempos, no. Había intentado ser cuidadoso, modificar su apariencia e intentar no ser visto. Solo existía aquella vez donde le atraparon en medio de la curiosidad, pero había quedado tan encantado que el susto pasó tan rápidamente como llegó. Visitar la antigua casa de los Potter y ver a Fleamont y Euphemia le había traído recuerdos de aquellas historias que contaba su abuela Annabelle acerca de la bondad en la mirada de Euphemia y en cuanto James Potter se parecía a su padre.

Pero ahora no había viajado tanto tiempo en el pasado, aunque podía controlar bien sus viajes, en esta ocasión había viajado a un momento donde sabía las cosas en el mundo mágico donde su madre había crecido estaban mucho mas graves, sin embargo, muchos se reservaban aspectos importantes de la historia de aquella época y había heredado la curiosidad que le quemaba constantemente recordándole que podía saciarla en cualquier instante.

Sus facciones eran distintas, aunque probablemente nadie le reconocería, quizás los rasgos de la familia Black le delataran sin querer. Ahora llevaba sus ojos de un azul profundo y su cabello corto y de color castaño, no llevaba barba y vestía unos jeans y una chaqueta color café.  Estar en Londres de 1996 se le hacía extraño, pues aunque en esencia se sentía igual, todo parecía distinto. Los edificios se le hacían menos coloridos y aun no se acostumbraba a los coches muggle que aunque sabía eran de la época, se le hacían antiguos.

Sabía a donde tenía que ir, pero sentía miedo. Había escuchado que Sirius Black en sus mejores días era uno de los aurores mas perspicaces que tenía el Ministerio y no por nada su madre había heredado aquel talento.  Quizás, si todo salía bien, nadie sabría que había estado allí y conseguiría lo que quería porque después de todo si había escuchado bien, Sirius poco pisaba Grimmauld Place.

Aunque deseaba verlo, quería conocerle. Todos incluyendo James Potter le habían dicho toda su vida cuanto se parecía a él, aquellos ojos grises, la misma sonrisa y hasta la forma en la que solían alzar una ceja de forma arrogante antes de dejar en ridículo a quien se mereciese todo su desdén. Era arriesgado, ya de por si, si alteraba algo podía verse en graves problemas.

La casa era visible para él, lo sabía de antemano porque por supuesto la sangre de los Black corría por sus venas. Miró antes de acercarse, su padre le había contado una vez que aquellos tiempos eran peligrosos sobretodo con Bellatrix Lestrange siguiéndole el paso a Sirius. Se apresuró a pisar el primer escalón y usar el hechizo que su madre le había enseñado para poder abrir sin problemas y sobretodo sin hacer ruido, muy útil cuando ella misma le descubrió entrando a hurtadillas luego de ir a un concierto a escondidas.

Grimmauld Place era totalmente distinto. Ciertamente lo era. Su padre tenía razón al decir que Lyra tenía un gusto que nada reflejaba a los Black y por supuesto, ahora lo entendía claramente. Hizo con rapidez un hechizo desvanecedor sobre sí mismo y comenzó a caminar con rapidez hasta el despacho que sabía, había pertenecido a Orion Black, su bisabuelo, y que ahora le pertenecía a su padre.

- Detente.

La voz le había sobresaltado pero no se giró. Era imposible que le vieran, eso no podría pasar.

- Puedes girarte, si intentabas hacer un hechizo de ocultamiento debo decirte que has fallado, pero por lo que se, debes llevar sangre Black si has logrado pisar esta casa - aquellas palabras de esa voz firme de la mujer que estaba tras él le hizo tragar con dificultad aunque no se giró - El hechizo que se ha puesto sobre esta casa elimina todo rastro de ocultamiento. Date la vuelta jovencito sino quieres que te hechice.

Los Merodeadores - Desafiando al DestinoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora