Esa mañana Harry se giró sobre su cuerpo y el aroma a rosas inundó sus fosas nasales, no había sido un sueño y esperaba un día, Lyra no tuviese que dejarle despertar solo en la cama.
Se levantó y se miró en el espejo del baño, no veía nada extraño en él pero si se preocupó de no haber dejado una marca en el cuello de Lyra. Si alguien la veía era hombre muerto. Aún sentía el tacto de la pelinegra y parecía que se quedaría con aquella sonrisa tonta toda la mañana.
Cuando bajó para desayunar no supo si reír o comenzar a hiperventilar nervioso. Lyra recién se estaba sentando y todos la miraban con algo de intriga, sobretodo Sirius y Remus.
La pelinegra llevaba unos lentes oscuros, un enorme sombrero para el sol y una bufanda que le cubría el cuello. Saludó a todos con un buenos días y llenó su plato como si nada.
- ¿Es tu nuevo look de verano? - preguntó Jacob - ¿O es que ahora eres vampiro?
- Es mi nuevo look. Me sienta exquisito - dijo con arrogancia - ¡Buenos días cara de rayo!
Harry saludó y notó la mirada de los tres muchachos sobre él.
- Vaya, ¿no será que alguien tiene complejo de vampiro? ¿Potter? ¿Algo que decir sobre eso? - Jacob dirigió su mirada hacia Harry y lo acusaba sin decir mas.
Remus observaba todo entretenido, recordando la vez que Sirius en quinto año usó el mismo atuendo, sin el sombrero, pero solo ver el rostro de su amigo recordando aquello también, casi le parte de risa. Annabelle le dió un vistazo de reojo a Remus y ambos se entendieron con una mirada, Sirius estaba a punto de explotar.
- Lyra y Harry, a la sala. ¡Ahora! - exclamó con voz fuerte.
Ambos se miraron y Harry sintió como la adrenalina le subía y de pronto le abandonaba dejándole con una sensación de vacío y frío en todo su cuerpo. Sirius se veía molesto, y caminaba de un lado al otro sin decirles nada. Annabelle había llegado tras ellos al igual que Remus y Lyra sabía, los chicos estaban haciendo el silencio suficiente para escuchar.
- Papá, ¿nos dirás que quieres o nos trajiste para verte modelar de un lado al otro?
- Silencio, Lyra Black. Espero, solo espero que no sea lo que estoy pensando. ¡Harry! Confiesa.
- No tengo nada que confesar - soltó con rapidez y con el semblante impasible - ¿Tendría algo que decir? Sinceramente, nada tengo que ver en los gusto de Lyra, ella se entiende con el espejo.
- Ustedes dos, ¿que estaban haciendo anoche? - inquirió molesto.
- Sirius, dejalos en paz - pidió Annabelle -no son unos criminales, solo son unos chicos.
- ...mancillando a mi única hija, en mi propia casa. ¡Esto lo sabrá Lily! - reclamó.
- Papá, ¿se puede saber de que nos acusas? - preguntó inocentemente Lyra acomodando sus lentes.
- Remueve tu bufanda, es una orden Lyra - Sirius le miraba con ojos centelleantes y brazos cruzados.
- ¿Que pasa si no quiero?
- Sirius, no se porqué...
- ¡No te he dado el permiso de hablar pequeño mocoso traidor! - reclamó el ojigris - Lyra usaré magia para desaparecer la maldita bufanda. ¡Hazlo ahora o te castigaré hasta que cumplas 50 años!
- No puedes hacerlo - siseó con molestia.
- ¡Ah! ¡Pruebame!
Lyra exhaló y Harry comenzó a temer por su vida, pero se mantuvo firme. Ella comenzó a quitarla con sumo cuidado para finalmente dejar su cuello descubierto. Sirius apuntó con su varita seguramente para revelar algún hechizo de ocultamiento, pero nada sucedió.
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Los Merodeadores - Desafiando al Destino
FanfictionHarry Potter y Lyra Black tienen algo en común mas que ser hijos de los Merodeadores mas revoltosos de todo Hogwarts. Esta vez, deberán aprender a enfrentar a sus mas grandes enemigos y combatir sus miedos juntos. Desafiar lo que esta escrito será...
