Yo te creeré

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- Deja de mirarme - instó Lyra mientras leía tranquilamente en el sofá y daba una miradita de reojo hacia su acompañante - Deberías repasar la lección de transformaciones derivadas.

- Mataré a McLaggen - susurró Harry tomando el libro de mala gana - Golpearte...mira como tienes la mejilla con esa cortada.

- Harry James, primero, yo fui quien inició todo. Me defendí y viste que quedó peor. Además, así tendremos algo en común cara rajada - le guiñó.

- Nadie se atreverá a tocarte mas, te lo aseguro - terció Harry y Lyra se preocupó.

- Hey - tomó su rostro y lo acarició - se defenderme, no quiero que te metas en mas problemas, ¿si? Ya tienes suficiente con un castigo.

- Pero Lyra...

- Nada. Prometemelo - sonrió y Harry gruñó - Hey, duende gruñoncito, mírame y prometeme que ya dejarás el tema con Cormac. Ron está en el equipo, él no. Le pateé el culo y le deje el ojo morado y la boca rota, el a mi solo me dio por accidente, ¿entendido?

- Bien. Bien. Tu ganas Lyra, tu ganas. Como siempre. ¿Existe algo que pueda negarte?

- Pues eres un compañero de estudio muy difícil, llevo mas de una hora pidiéndote que estudies una jodida lección - se quejó causando la risa de Harry - No, no es gracioso. Pobre Hermione, ¡yo no dejaré que copies de mis apuntes así que manos a la obra!

- Ly, última pregunta - Lyra lo observó mientras Harry se acomodaba a su lado en el sillón - ¿Que te dijo McLaggen que te hizo lanzarte como un león sobre él?

- No querrás saber. Además, no quiero que te entre la ira de nuevo y quieras ir a golpearlo o hechizarlo. No le des tanta importancia - pidió ella.

Aprovechando que solo quedaban ellos y un par de niños de segundo, Harry la atrajo hacia él y dejó unos besos en su cuello, haciendo que Lyra se cruzara de brazos y le mirase con una ceja enarcada.

- Bravo señor Potter, es todo un embaucador, aún así, no le diré ni una palabra.

Sin embargo Harry le tomó de la cintura y habilmente, como había hecho veces atrás, la  colocó debajo de él, la chica aún con brazos cruzados, pero sonrojada casi hasta la punta del cabello.

- Pobres chicos de segundo, ¿no crees que se traumarán de por vida si comienzo a desvestirte aquí mismo, Ly? - le dijo con una sonrisa pícara y Lyra abrió su boca sorprendida.

- ¿Desde cuando tan atrevido, Harry James?

- Desde que realmente me siento tan feliz contigo y que en serio, realmente en serio, necesito saciar mi curiosidad - le dijo dejando un beso en su nariz.

- Oh, por Circe. Bien. Todo sea para no dejarle secuelas a esos pobres críos - sonrió. Besó sus labios suavemente y se acomodó para sentarse de nuevo - Te diré, pero, debes prometer dos cosas.

- La escucho, señorita Black.

- Bien señor Potter, primero. Mañana estudiaremos un poco. Lo segundo, quiero que bailes conmigo esta noche. Eres una excelente pareja de baile - sonrió con dulzura.

- Lo segundo, siempre que quieras Ly. Pero lo primero...Bueno, está bien. Entonces, ¿que te dijo McLaggen?

- Mm. Primero se acercó a felicitarme, luego me dijo que solo había obtenido el puesto porque me acostaba contigo.

El rostro de Harry reflejaba ira, molestia e indignación y Lyra le tomó la mano.

- Solo lo golpeé de frustración porque creo que entrar acostándome con el capitán era una grandiosa idea, y no se me ocurrió a mi sino a McTonto - intentó bromear pero Harry no sonrió ni una pizca.

Los Merodeadores - Desafiando al DestinoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora