2. "Un extraño animal"

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El silencio quedó interrumpido por aplausos cuando Minato terminó su historia, sin embargo, Naruto no aplaudió. Miraba al viejo cuentacuentos de una manera distinta. A pesar de haber oído sus relatos en muchas ocasiones, esta vez, la emoción se reflejó en cada una de sus palabras.

Caminaba hasta su casa, era tarde en la noche y las anécdotas de jinetes de dragón, daban vueltas en su cabeza y lo hacían imaginarse en diferentes situaciones heróicas. Nada que ver con su actual vida. No había nada emocionante en El Valle, monótono y aburrido. Se ocuparía de la granja cuando Sarutobi muriese, elegiría una muchacha del pueblo, se casaría y terminaría viviendo en la misma casa, hasta el último día de su vida. Era la historia de todos los campesinos del lugar.

Llegó a la pequeña cabaña y tras decirle a su padre que no había podido vender la extraña gema, se tiró en su cama con las manos bajo la cabeza y mirando las vigas viejas del tejado. Toda la vivienda necesitaba reparaciones. Quería ser mejor hijo para Sarutobi y agradecerle por haberlo acogido cuando era un bebé, pero ganar dinero era realmente duro en el pueblo, sobre todo con los impuestos del rey Madara.

Al final quedó dormido en sus cavilaciones, y a media madrugada lo despertó un sonido agudo. Abrió los ojos y miró al rededor, tal vez eran ratas, pero pronto volvió a escucharlo, parecía el chillido de un cachorro. Se sentó en la cama y totalmente quieto, observó como la gema que había puesto en la mesita, resplandecía en rojo.

Unas líneas doradas se formaron en la superficie y comenzaron a girar como un remolino. Naruto se puso de pie, rígido, y se alejó de ella. Entonces, las luces en la rara gema se detuvieron y la superficie comenzó a quebrarse lentamente. Observó como un pedazo salía despedido y un pequeño hocico se asomó y chilló. Dió unos pasos y se acercó temeroso a la extraña criatura. Los restos de la piedra cayeron y Naruto vió delante de él, a un cachorro parecido a un zorro, pero con unas alas emplumadas en el lomo.

—¿Qué... qué eres?— tartamudeó y la criatura lo miró con unos ojos escarlatas y brillantes. Chilló nuevamente y ladeó la cabeza.

Tenía todo su cuerpo cubierto con un pelaje similar al terciopelo rojo, una cola peluda, marcas negras alrededor de sus ojos y unas largas orejas. "No es un zorro, no tienen alas"; pensó Naruto, viendo las plumas en la espalda del pequeño animal. Luego, se atrevió a extender la mano para tocarlo y la criatura no se movió, pero justo cuando hizo contacto, un escalofrío recorrió su cuerpo y un ardor en la frente le hizo llevar las manos al lugar. Fué demasiado el dolor, cayó inconsciente en el piso de madera.

⌘⌘⌘

Los golpes en la puerta de su habitación interrumpieron su sueño. Se puso de pie y envolvió una sábana en su cintura para tapar su desnudez. Su acompañante de esa noche seguía dormida, con el pelo revuelto en la almohada.

—¿Qué ocurre para ser molestado a esta hora?— preguntó al joven que mantenía la cabeza baja en su presencia. Este lo saludó llevando dos dedos a su frente y terminando con un ademán.

—Lamento interrumpir su sueño, Sasuke ernil, pero Itachi aran, lo necesita con urgencia— dijo el joven, aún sin levantar la cabeza.

—En ese caso debo asistir de inmediato— concedió Sasuke y volvió a cerrar la puerta.

Se vistió con una túnica azul oscuro y al volver a abrir, el sirviente seguía esperándolo. Llegó al salón de reuniones, se acercó e hizo el mismo saludo al elfo que se encontraba revisando los mapas en la gran mesa central.

Aran nín (Mi rey)— pronunció con solemnidad y respeto.

—Sasuke, hermano— el rey elfo levantó la vista de los mapas para mirarlo, de inmediato notó sus ojos rojos e hinchados —Temo que la desgracia se ha cernido sobre el pueblo elfo y todo Naudôr— frunció el ceño —Shisui... a muerto y el huevo de dragón se ha perdido.

PRESAGIO (Terminada)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora