59. "La familia perdida"

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—Kurama... yo creo que...— las manos del chico hacían temblar el papel.

Naruto, lee la carta— él asintió.

"Amor de vida, en verdad espero que puedas recibir este mensaje. Es de vital importancia que conozcas lo que aquí está escrito... Justo un mes después de tu partida, quedé embarazada. Yo te juro, Minato, que durante el tiempo que estuviste a mi lado, Madara no compartió mi lecho, así que estoy totalmente segura de que es tuyo. Por esa razón salí de Barad Môr, tuve que justificar mi partida con un viaje imprevisto para recaudar impuestos, me alejé de la capital durante los seis meses restantes que duró mi gestación. Fuí acogida por un matrimonio campesino que me trató como a una hija, allí nació nuestro bebé...— tragó en seco —... Naruto... y para mí desdicha, tuve que dejarlo con solo unos días de vida..."

Pequeño...— llamó Kurama, al ver que se había puesto a llorar estrujando la carta entre sus manos. Percibía claramente los sentimientos de confusión en el chico. Tanto alegría, como tristeza.

—Ella es mi madre... Kushina mano negra, es mi mamá— balbuceó —y Minato...— después de calmarse un poco, continuó con voz apenas entendible —"...los soldados llegaron al pequeño pueblo donde me encontraba. Por suerte no sospecharon de los motivos de mi huída. El viejo Sarutobi y su esposa, prometieron cuidar de mi hijo. Aunque pobres, son personas de bien y sé que mi bebé crecerá para ser un buen chico, justo y valiente, al igual que tú. Por favor, Minato, te ruego, ve a El Valle de la Hojas y vela por nuestro hijo. Si Madara llega a saber de su existencia, lo matará sin piedad. Te amaré por siempre a tí y a Naruto. No creo que vuelvas a oír de mí, temo por mi vida... Hazle saber, Minato, hazle saber a mi Naruto, que no he querido a nadie en esta tierra tanto como a él, y que me perdone por no ser la madre que se merece."

Él guardó el secreto todos estos años— dijo el dragón. El chico aún no podía creer lo había acabado de leer. Se sentía tan enojado y triste al mismo tiempo...

—Murió en mis manos, Kurama, mi padre murió en mis manos y ni siquiera sabía quien era ¡¿Por qué no me dijo?! ¡¿Para protegerme?!— gritó —No tienes idea de cuanto deseé saber de donde provenía, quienes eran mis padres y ahora... que lo sé... ¡Maldición!— hundió su rostro en el pelaje de su compañero y se deshizo en lágrimas, ahogando toda su pena. Kurama lo cubrió con un ala y le hizo sentir su apoyo a través de su vínculo. Con semblante serio y el rostro aún mojado, volvió a tomar el diario —"(...) No le dije a nadie el motivo de mi partida, dejé el campamento rebelde rumbo a Galadh Mallen, debo resguardar este diario en buenas manos antes de dejarlo todo e irme a buscar a mi hijo, aunque cuando lo encuentre no pueda estar a su lado como lo que en realidad soy. Mi cabeza tiene precio en todo Naudôr, y lo menos que quiero es ponerlo en peligro. A lo mejor y algún día pueda decirle que soy su verdadero padre. Mantendré esa esperanza en mi corazón, por ahora, solo me tiene que bastar con verlo crecer aún de lejos y cuidar de que Madara no descubra que es hijo de Kushina"

"A Jiraiya amlugben:

Entrégale este diario a Naruto cuando vaya a verte, sé que en algún momento, si tiene que huir de su pueblo, el destino lo llevará allí. Después de todo, eres lo más cercano que tengo a una familia y por lo tanto, también él. Gracias por hacer de mí quien soy"

⌘⌘⌘

Con los ojos rojos e hinchados después de llorar gran parte de la noche, Naruto volvió a la cabaña de la herrera. Aunque estaba lleno de reproches, decidió esconderlos y resignarse. Minato ya estaba muerto, no servía de nada lamentarse de que no le hubiese contado, y por lo que sabía, Kushina también.

Tocó la campana, pero Tenten no salió, se sentó en el mismo lugar que el día anterior, con semblante serio e imaginando como hubiese sido su vida si los hubiera conocido. Varios recuerdos invadieron su mente, ocasiones en las que el viejo cuentacuentos se le quedaba mirando cuando correteaba por el pueblo con los demás niños. Entonces sonrió tristemente al rememorar sus últimas palabras: "...por lo menos pude tenerte en mi lecho de muerte".

Esos recuerdos que atesoraba de Minato en su corto viaje, cuando le enseñó los principios de la magia y ahuyentó su miedo a montar a Kurama, ahora los guardaba con más cariño, con el que debe profesarle un hijo a su padre.

—¡Lucha conmigo, Kurama!— gritó entusiasmado, intentando alejar su tristeza. El dragón lo miró con incredulidad.

Te aplastaré en un instante— dijo sobrado.

—Apuesto que no. Anda, dame todo lo que tienes— lo instó y tomó una rama del suelo para usarla de espada.

El dragón se puso de pie y comenzó a mover la cola como un cachorro, le lanzó un mordisco que Naruto esquivó con facilidad, dando un salto hacia atrás. Luego con la garra casi le desgarra su túnica, pero el muchacho escapó. Ágil, corrió hasta su costado y se trepó de un salto. Pasó un brazo por apenas la mitad de su cuello y simuló ahorcarlo mientras el dragón, siguiendo el juego, se tiró al suelo como si hubiese perdido.

—¡¿Pero qué creen que hacen?! ¿Acaso uno no puede descansar en su propia casa?— gruñó la elfa, que había observado la escena desde la puerta.

Goheno nin, (Discúlpeme)— dijo el muchacho, avergonzado y rojo.

—Nunca había visto a un jinete jugar con su dragón como si fuese una mascota. Sin dudas los tiempos han cambiado— murmuró y se dispuso a cerrar.

—¡Espere, por favor!— gritó Naruto y bajó de Kurama, para acercársele —Le ruego reconsidere...

—Ya te lo dije, chico, no me hagas repetirlo.

—¿Entonces seré el único jinete sin espada? ¿Tendré que luchar contra Madara sin un arma?— inquirió.

—Puedes buscar otra.

—Sabe mejor que yo, que cualquier espada no servirá. Hice pedazos a varias con la de Obito y ni siquiera era mía— Naruto dió otro paso al frente.

—Sí, sentí cuando se partió la hoja de Gûr amlug. No debiste usarla, estaba maldita después de matar un dragón.

—¿Cómo sabes...?

—Yo hice todas las espadas de los jinetes, incluso la de Hashirama. Las forjé y encanté, estaba orgullosa de ellas como si fuesen mis propias hijas. Pero al final, fueron utilizadas para matar dragones y gente inocente. Mi propia obra mancillada. Ahora están rotas o perdidas, otras las tiene Madara...— Naruto podía ver el dolor reflejado en sus ojos.

—Yo las recuperaré, le traeré las espadas que están en la fortaleza negra. Pero le ruego, forje la mía— dió otro paso, con ojos suplicantes.

—No las quiero todas... solo una, Gail calen (Brillo verde)... ¿Qué estoy diciendo? No podrás traerla— cerró la puerta.

Echad le iest (Cumpliré su deseo)— juró y la herrera volvió a abrir la puerta, con ojos sorprendidos.

—¡¿Estás demente?! Ese juramento te traerá verdaderos problemas— espetó furiosa.

—Recuperaré a Gail calen por usted, pero por favor, haga la mía— repitió.

—¡Ashh... que chico tan molesto!— bufó —Ven mañana antes del amanecer, trae la piedra— dijo y volvió a cerrar.

—¡Kurama, tendré una espada!— gritó entusiasmado.

¡Qué bien, pequeño! ¿Qué nombre le pondrás?— preguntó el dragón, mientras se inclinaba para que Naruto subiera.

—No lo sé ¿Qué tal, "Belegril"? (Poderosa)

Suena ridículo— se mofó su compañero y Naruto rió —Ya pensarás en algo cuando la tengas. Deberíamos ir al palacio, el aran arribará pronto.

—Tienes razón, con toda esta conmoción lo había olvidado. Vayamos a darle la bienvenida.

PRESAGIO (Terminada)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora