45. "Vínculos naturales"

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El follaje era tan espeso, que fué deteniendo su caída a medida que lo atravesaba. Maldijo una y otra vez, cuando las ramas arañaron la piel de su torso desnudo. Vió a Sasuke unos metros adelante, había aterrizado perfectamente en una y comenzaba a correr y saltar sobre estas, con una agilidad y rapidez asombrosas. Por más que trató de seguirle el ritmo, no pudo. El ernil se alejaba cada vez más. Cuando los árboles estaban muy separados, tomaba impulso y daba enormes saltos con sus largas piernas. Miró hacia atrás y le ofreció una sonrisa socarrona, que lo hizo resoplar.

—¡Vamos, amlugben, ni siquiera voy todo lo rápido que puedo ir!— se mofó.

Para Naruto era extremadamente difícil correr por las ramas sin pensar en que el suelo estaba, mínimo, a diez metros más abajo. En dos ocasiones se había lanzado al vacío, pero tenía la seguridad de que Kurama lo atraparía, esta vez era diferente. Si caía, terminaría aplastado en la hojarasca. Perdió al elfo de vista un minuto después. Cuando ya estaba cerca del limonero, lo vió regresar y pasar a su lado. Bufó, no podía ganarle, las esperanzas de su paseo romántico se habían perdido.

Cuando dió la vuelta y volvió, extenuado y lleno de heridas, se encontró con el mayor de los obstáculos: el risco. Tan empinado, que era prácticamente imposible de subir. La piedra caliza no era resistente, la sentía inestable en cualquier punto que se sujetara. Al principio no fué un problema, pero cuando estaba lo suficientemente alto, comenzó a temer por su vida.

—¡Aghh! ¡Maldición!— gruñó, su cuerpo ardía, sobre todo la herida en su brazo derecho. Comenzó a molestarlo cuando tuvo que cargar todo su peso con esa extremidad, para cambiar de punto de apoyo —¡¿Seré estúpido?!— farfulló. Recordando, un poco tarde, que sabía usar magia y que Jiraiya no dijo nada de prohibir su uso en la prueba. Recurrió a la poca energía que le quedaba y pensó un hechizo. Podría hacer su cuerpo más ligero, o su agarre más resistente, pero se le ocurrió algo más creativo —¡Nan caw! (¡Hasta arriba!)— recitó. Su cuerpo fué elevado a toda velocidad, pasó la cubre del risco, canceló el hechizo y cayó justo al lado del ernil, apoyándose en sus rodillas y jadeando.

—Presumido...— murmuró Sasuke y Naruto lo miró con suficiencia.

—Muy ingenioso, pero innecesario. Era una prueba de agilidad, no de magia. De igual forma ya habías perdido— dijo serio el jinete veterano.

—Lo sé, maestro, pero mi brazo...— Jiraiya lo detuvo con un gesto de la mano.

—Por tu bien, muchacho, aprende a vivir con eso. No vale la pena que te quejes por algo que no tiene cura— Naruto asintió, apretando los labios —Estás hecho un desastre.

El joven se miró a sí mismo, lleno de arañazos, golpes, su cabello cubierto de suciedad y hojas. En cambio, cuando observó a Sasuke, notó que apenas había sudado un poco. "Ésta es la diferencia entre él y yo", pensó.

—Sí— contestó su maestro para su asombro —Todavía una grande.

—¿Está leyendo mis pensamientos?— ni siquiera notó que se había metido en su mente.

—Mi consciencia está extendida permanentemente. Puedo saber lo que piensas, lo que sientes, incluso cuantos seres vivos hay a mi alrededor, incluidas las plantas. Esa es la próxima lección. Te hablé en un principio de eso y ahora lo pondremos en práctica.

—Mi cuerpo no sufrió heridas porque abrí mi consciencia, eso me permitió saber donde estaban los obstáculos, que en este caso eran seres vivos, lo que fué realmente conveniente, y esquivarlos a tiempo— explicó Sasuke, Jiraiya asintió con seriedad.

—Exactamente así, pero primero, a bañarte— Naruto resopló.

Como la prueba había concluido, el ernil se despidió y se marchó a cumplir con sus tareas encomendadas para el próximo Daragar.

El chico tiritaba en el frío arroyo que pasaba justo al lado de la cabaña de su maestro. Él había curado sus heridas y ahora dormitaba en la orilla contraria, completamente ajeno a la temperatura del agua. Naruto pudo observar una enorme cicatriz en medio de su abdomen, sin dudas hecha en batalla.
Jiraiya lo miró, abriendo un solo ojo y sonrió.

—No te preocupes, muchacho, no estás tan mal como crees— murmuró —Tienes lo principal que debe poseer un jinete, valentía y convicción. Lo demás lo iremos aprendiendo poco a poco.

—No hay mucho tiempo, maestro. Kakashi, el líder de Los Rebeldes, se prepara para la batalla. No puedo faltar. Serán masacrados por los soldados de Madara si no estoy allí para combatir junto a ellos.

—Eso es un problema, pero hay cosas que no se deben apresurar.

—Podría enseñarme algo mientras estamos aquí— murmuró —Creo que ya he descansado lo suficiente— Jiraiya se quedó pensativo.

—Bien, si así lo deseas... Extiende tu pensamiento— pidió —Naruto suspiró profundamente, cerró los ojos y deshizo las barreras que lo protegían —Imagina que tu conciencia es una honda que va hacia todas direcciones, como las que hace la superficie del agua al ser perturbada. Busca vida, los árboles, las pequeñas flores, aves y ratones— Naruto veía pequeños brillos en la oscuridad, algunos inquietos, otros sedados y casi inmóviles —¿Lo percibes?— él asintió —Ahora busca los más pequeños, abejas, hormigas...

—No puedo, son demasiado chicos.

—Concéntrate más— pidió el maestro —No solo los busques, introdúcete en sus pensamientos, por minúsculos y abstractos que sean ¿Qué sienten? ¿Qué buscan?

Las pequeñas luces en la oscuridad, se convirtieron en latidos. Todos los seres vivos estaban ocupados en alguna tarea. Podía notar la urgencia con que las hormigas buscaban comida para sus larvas, su pensamiento viajaba en una sola dirección, simple, pero vivo. Todo a su alrededor rebosaba de vida. Siguió a un pequeño roedor en su recorrido alrededor de la cabaña, rió, el animalito jugueteaba con una cáscara de nuez. Se conectó tanto con él, que cuando el pequeño ratón fué atacado por un gato salvaje y devorado, lo atravesó una punzada en su pecho que lo dejó sin aire, como si fuese a él a quien hubiesen herido.

—Ahora...— jadeó y limpió una lágrima en su mejilla —...entiendo porque los elfos... no comen seres vivos— Jiraiya sonrió un poco.

—Nos enseñan desde muy pequeños a conectar con la naturaleza, como lo hicistes ahora. Cuando has estado en la mente de una criatura y sentido lo que ella siente, sería realmente macabro comerla.

—La plantas también están vivas.

—Sí, pero no las matamos, solo tomamos lo necesario de ellas y vivimos en armonía. Gracias a los elfos, Bosque Verde es lo que es— Naruto asintió. Aunque vivió toda su vida rodeado de naturaleza, nunca vió unos árboles tan sanos —Habrás escuchado las glîr myrn (canciones de la noche)

—Sí, son realmente hermosas— concordó. Las melodías nocturnas inundaban Galadh Mallen y lo hacían aún más mágico de lo que era.

—Son hechizos, le cantamos a los árboles para que crezcan más rápido o tomen la forma que queramos. Así construimos nuestras viviendas y mantenemos a la ciudad en un primavera permanente. Ayuda también al apareamiento, cosa que es importante para nuestro pueblo.

—Entiendo, es increíble que tengan la energía para hacer algo como eso.

PRESAGIO (Terminada)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora