82. "Primer enfrentamiento"

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Sasuke y el dúo de carneros que llevaba bajo su mando, no habían necesitado llegar hasta Aínsa para espiar al ejército de Madara. El enemigo se había puesto en marcha y estaban acampando a un día de la pequeña ciudad. Casi se toparon de narices con el campamento, pues como era de noche, no lo divisaron hasta que estuvieron lo bastante cerca como para ver el brillo de sus fogatas. Tampoco podía ver exactamente el número de guerreros, pero la cantidad de tiendas excedía casi dos veces a las de Los Rebeldes y carneros juntos.

—El rey negro no escatimó en soldados. A enviado a toda su maldita armada contra nosotros— espetó Shikamaru, en un susurro.

—¿En cuánto tiempo crees que  lleguen hasta Los llanos ardientes?— le preguntó Neji.

—Considerando todo el equipaje que llevan y que no tienen caballos, unos seis días. Eso suponiendo que Madara no les ordene construir los artilugios.

—¿Artilugios?— preguntó Sasuke.

—Catapultas, es aficionado a esas maquinarias. En más de una ocasión nos usó como mano de obra.

—No podemos quedarnos aquí, tenemos que regresar y advertirles a todos— ordenó.

—Apenas hemos observado— señaló Neji.

—Sí, pero nuestro plan inicial era espiarlos en Aínsa. Si ya están en marcha, perdemos el tiempo al quedamos. Deberíamos estar preparando las tropas— se alejó de la colina donde estaban acostados observando y se puso de pie.

—Entonces volvemos— repitió Neji, Sasuke asintió.

—Cuanto antes.

Sin esperar, pusieron pies en polvorosa de vuelta al campamento Rebelde. El inicio de la guerra estaba tan cerca, que al elfo le picaban las manos por sujetar su arco o espada. Dentro de un par de meses se decidiría el futuro de Naudôr. Le parecía increíble que después de haber esperado por cien años, ese día por fin llegase.

—Alto...— la voz de Shikamaru los sobresaltó.

—¿Qué ocurre?— preguntó el elfo.

—Estamos rodeados— anunció el carnero.

—¿Rodeados? ¿Cómo es que...?— la voz de Sasuke se cortó, cuando sintió unas leves vibraciones en las plantas de sus pies —¡Maldición!

—Son muchos más que nosotros— señaló el carnero.

—Cúbranme— pidió el ernil, y en cuanto se vió protegido por los dos carneros, se agachó y concentró. Extendió su consciencia todo lo que pudo, abarcando un kilómetro a la redonda —Cuarenta— contó —soldados de a pie y... ¡¡Arriba!!— gritó de repente.

Todos miraron al oscuro cielo nocturno buscando cualquier amenaza, y lo que vieron los dejó helados. Una especie de criatura de barro negro, sobrevolaba sus cabezas. Se había acercado tanto gracias a que se camuflaba perfectamente con la oscuridad. En su centro tenía una especie de máscara y un par de alas deformadas le permitían volar.

Cuando el espantajo comenzó a reunir una esfera perfectamente visible de energía en su boca, todos los instintos de Sasuke se crisparon.

—¡Huyan!— ordenó, pero antes de que pudiesen dispersarse, la energía que reunía la criatura se transformó en una ráfaga de viento que impactó directamente en el centro del grupo, lanzándolos a varios metros en todas direcciones con una explosión sin llamas.

Sasuke se dobló sobre sí mismo al sentir una fuerte punzada en el lado derecho, se había golpeado con una piedra afilada al caer. Como pudo, se arrastró a gatas para esconderse detrás de un árbol y observó la situación, aún escupiendo tierra y limpiando su rostro con la mano.

PRESAGIO (Terminada)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora