Abrió los ojos lentamente, cayendo en la triste realidad en la que ahora vivía. Los recuerdos de sus acciones llegaron en tropel, y tuvo que inclinarse hacia un lado y vomitar en el suelo, cuando la bilis trepó hasta su boca. Su cuerpo convulsionaba aún cuando nada salía de su estómago y una vez detenidos, los embates fueron sustituidos por un llanto compulsivo y visceral.
Se sentó en el catre con su cabeza entre las manos y tirándose del cabello. Su esposo ya no estaba, el elfo que amó y por cual luchó hasta que aceptó sus sentimientos... se lo habían arrebatado de las manos.
—Sasuke...— sollozó entre dientes, mientras su espalda temblaba.
Escuchó la solapa de su tienda abrirse y los pasos ligeros de Sakura, ella se paró justo al frente del jinete y luego se agachó. Naruto notó que una de sus manos estaba enmorecida hasta el codo, pero no hizo comentario alguno.
—Mírame...— pidió y al ver que no obedecía, levantó lentamente su rostro, sujetando su barbilla —¿Piensas que él quisiera verte así?
—No está aquí— murmuró.
—¿Y después de pasar por tanto juntos y haberse jurado amor, crees que no sabrá cuál será tu estado? No esas iluso— reprendió —No pudiste hacer nada al respecto, pero eso no significa que no lo puedas hacer en un futuro. Así que ahora... amigo... hermano...— limpió una lágrima rebelde de su cara —ponte de pie y guíanos hasta Barad Môr.
—¿Sin él...?
—Por él... y por todos los que añoramos la libertad que merecemos— Sakura giró la cabeza cuando Hinata entró a la tienda. Los ojos grises de la elfa seguían hinchados y rojos, después de llorar la desaparición de su hermano.
—¿Y crees que un asesino merece ser el líder de la causa... de la gente?— preguntó Naruto, cuando su mente se llenó de autorrepulsión —¡¿Qué me hace diferente a Madara?!
—¡Tú no eres un asesino!— espetó la princesa elfa —Aunque seas un jinete de dragón, eso no significa que seas perfecto. Todos cometemos errores cuando el dolor nubla nuestra mente.
Naruto se puso de pie sin querer escuchar más de las palabras de Hen Ithil, tomó su espada de encima de la mesa, aún embarrada de sangre, y salió de la tienda.
—¿Qué vas a hacer?— preguntó Sakura, con angustia. Fué a acercarse a Naruto, pero Hinata la detuvo y negó con la cabeza.
Kurama estaba sentado con la vista fija en el campamento Rebelde; cuando su jinete pasó a su lado, lo siguió en silencio. No necesitaban decirse nada, su conexión mental, ahora permanente, le hacía saber a cada uno lo que sentían en todo momento. Naruto avanzó sujetando su espada desenvainada y bajó la colina rumbo a la puerta de la balaustrada, que resguardaba el campamento.
Todos detenían sus quehaceres a su paso, aún los heridos y las mujeres que los vendaban. Él percibió el temor en sus ojos, lo estaban juzgando por sus acciones y ahora el respeto se acercaba más al miedo en sí. No le importó, por lo menos no en ese momento. Salió del campamento sin pensar en sus pies descalzos y las personas que comenzaron a seguirlo para saber lo que haría, incluyendo, además de Hinata y Sakura, a Kakashi. El peliblanco le preguntó a la embajadora lo que ocurría, pero ella solo se limitó a mirar a Naruto avanzar.
La tierra aún seguía húmeda y ensangrentada, los cuerpos de los enemigos esparcidos por doquier, y los de los amigos colocados en fila para el momento de encender las piras mortuorias. Solo detuvo sus pasos cuando llegó justo al lugar en el que había perdido la consciencia, y en el que reposaban los cadáveres de los soldados que había matado con el hechizo prohibido.
Allí, en el centro de la muerte misma, se dejó caer de rodillas, después de clavar a Sûl naur en el barro.
"Lucha con convicción y clemencia, recuerda que hay personas que no tienes más opción que sobrevivir en la servidumbre."
"Un jinete de dragón es la piedra que equilibra la balanza... de este mundo injusto."
"Te pareces mucho a tu padre, Naruto, él fué un gran jinete y una gran persona."
"Al guardar las penas en nuestro interior y no compartirla con quienes nos aman, vamos oscureciendo nuestro espíritu y terminamos enfermando tanto nuestra mente, como nuestro cuerpo."
"Algunos seres amados morirán, otros nacerán, pero lo que realmente importa, es conservar sus recuerdos y enseñanzas. No le tengas miedo a perder, melhet nín (amor mío). La verdadera escencia de tus seres amados, siempre estará contigo."
"I annan a Ithil ir menel, le dae cen-nín (Mientras la Luna esté en el cielo, siempre podrás verme)"
Sasuke sabía que algo ocurriría y no se lo había dicho. Se sintió traicionado por un momento, pero después comprendió la razón de que se lo haya ocultado. Sabía que la batalla sería dura y que él no se concentraría por el temor a que algo le ocurriese. Sí, habría hecho lo mismo si estuviese en su lugar.
Y aunque estaba destrozado, avergonzado, sintiéndose no más que un vil asesino después de perder la cordura, Naruto supo que Sasuke estaba con vida. Porque sí, sentía angustia, pero el lazo estaba activo. En lugar de querer morir debido al juramento, el jinete solo era instado a marchar para encontrarlo.
—Kurama...— llamó al dragón, que estaba justo a su lado. Él ya sabía las intenciones del jinete y no le gustaron nada.
—No lo hagas, no se quitará nunca— advirtió.
—¿Acaso el arrepentimiento se esfuma con el tiempo? No, se hace más fuerte... Si este es mi error, si esta es mi carga, quiero llevarla conmigo y fundirla en mi cuerpo, para recordar siempre lo que no debo hacer y a los juramentos que no puedo faltar— tiró de la cuerda que ataba el cuello de su camisa de lino y se la sacó por encima, arrojándola a un lado —Sé que con esto no ganaré tu perdón, maestro, por hacer uso malsano de un hechizo que me confiaste, pero considéralo un castigo, aparte del peso que cargaré por el resto de mi vida— dijo, cerrando los ojos. Sujetó el mango de su espada con ambas manos y pronunció; —Taiht mi ir dan, i naeg mistad nín (Marca en mi espalda, el dolor de mi error)
Kurama, bajo el hechizo de su jinete, sopló una llamarada de fuego dorado que lo cubrió por completo. Pero esta vez, en lugar de salir ileso, Naruto gruñó ante el dolor lascerante en su espalda. Cuando el fuego se desvaneció, quedó una marca ardiente y humeante en su piel.
Desde la base de la cadera nacían las raíces, luego el tronco hasta sus escápulas, seguido de unas ramas que se extendían incluso hasta sus hombros y nuca. Por cada hombre que mató en su ataque de furia, tenía una hoja que cubría las ramas entrelazadas del árbol. En total; ciento diez.
El dibujo, primero rojo, fué oscureciéndose hasta llegar al negro y luego dejó de doler, al menos físicamente.
Sakura y Hinata se acercaron y después de un momento, Naruto se puso de pie y sacó su espada de la tierra.
—Jiraiya amlugben... murió, junto al cuerpo físico de Gama— dijo, su voz ronca. Ambas retuvieron la respiración ante la noticia —Fueron asesinados por el mismo Akatsuki que se llevó a Sasuke.
—Eso es imposible... Melian está del otro lado de Naudôr. Un hechizo de teletransportación de esa magnitud...— comenzó Sakura.
—No sé como lo hace, pero es peligroso, muy peligroso— se volteó para encararlas —Él está vivo, lo sé...— se llevó la mano al pecho —lo siento. Aún así, no podemos esperar más, debemos acabar con Madara cuanto antes.
—Sabes que te apoyaré en todo— dijo la princesa y Naruto asintió.
—Con mi maestra muerta, no tengo manera de comunicarme con Itachi aran y saber qué es lo ocurre en Melian. Quiero que alguien vaya y le diga que en un mes a partir de hoy, Los Rebeldes llegarán a la capital y atacarán la fortaleza oscura.
—De acuerdo, yo misma iré. Partiré de inmediato— suspiró profundamente y Naruto pudo ver como le tembló la barbilla —Salvaremos a mi hermano— el jinete asintió con solemnidad.
—Salvaremos a Sasuke y a todo Naudôr.
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PRESAGIO (Terminada)
Fiksi PenggemarEn el principio de los tiempos, cuando no habían ni siquiera personas en esta tierra, los dragones vivían y cazaban con absoluta paz. Criaturas magníficas e increíblemente mágicas, caminaron y volaron por los mismos parajes que nosotros habitamos ah...
