La tienda de Karin permanecía un poco apartada, acentada junto a una enorme roca. La pelirrosa estaba llevando a Hen Ithil hasta allí, por petición de esta, y fué bueno para ella concentrase en otra cosa que no fuera la cercanía de los hombres bestia y lo que había ocurrido en la mañana.
Hinata era callada, sin embargo, le pareció que evitaba hablar para no interrumpir sus pensamientos. Solo le ofrecía una sonrisa ocasional, cada vez que la miraba.
—Karin, es un poco...— se quedó sin una palabra que describiera a la hechicera —Pero no es mala persona— concluyó, y Hinata le dió otra sonrisa.
—Si tú lo dices, entonces supongo que lo es— dijo con simpleza.
—Gracias— exclamó sin pensar. Siempre le agradó Hinata, a pesar de saber quien era, nunca expresó ningún tipo de desagrado hacia ella.
—¿Amman? (¿Por qué?)— preguntó con diversión.
—Por confiar...— murmuró Sakura y la princesa elfa rió de manera contagiosa y dulce.
—No tengo ninguna razón para no hacerlo, más ahora que estuviste en nuestras tierras y mantienes a uno de los nuestros en tu corazón— confesó, tomando las manos de la pelirrosa entre las suyas. Entonces la miró y entrecerró los ojos —¿Por qué la tristeza?— Sakura se sobresaltó ante su pregunta.
—Yo... no tengo buenos recuerdos de las tribus— declaró, refiriéndose a los hombres bestia —Toda esta situación me llega, y me da un poco de temor que mis amigos estén en problemas por la petición de los carneros— rió nerviosa.
—Oh, ¿lo dices por el matrimonio de Sasuke y Naruto?— ella asintió.
—El ernil ha estado un poco alterado...— murmuró y vió por primera vez a Hinata resoplar.
—No le hagas mucho caso, es demasiado terco. Siempre ha sido así— volvieron a reanudar su marcha.
—Es muy apegado a tí, incluso más que al aran— observó y Hen Ithil asintió.
—Nana nín (Mamá) murió al darme a luz, y mi padre la siguió no mucho después. Sasuke era apenas un niño cuando Itachi fué coronado, aunque siempre estaba pendiente, sus deberes como aran le exigían mucho tiempo. Así que ernil se hizo responsable de mí— sonrió ante el recuerdo —Era muy estricto, siempre reprendía a mis niñeras cuando cumplían mis caprichos— Sakura rió, al parecer el príncipe siempre había tenido el mismo carácter. Agradeció el hecho de que Naruto supiera como lidiar con él.
—Ya llegamos— dijo, señalando la tienda de Karin.
Hinata vió una mujer de cabello rojo sentada en un banco, dándole de comer algo que parecía una papilla, a un hombre con la mirada perdida. Con cada cucharada tenía que limpiar su barbilla con un trapo, pero no dimitía de su tarea. Tenía un vestido color vino, un corsé marrón que estrechaba su cintura y levantaba su busto, en su mano izquierda un brazalete de plata con forma de serpiente enrollada hasta casi tocar su codo. Ella las vió llegar y frunció el ceño.
—Sakura...— saludó seria.
—Karin, ella es Hen Ithil, princesa de los elfos— presentó.
—Sé quien es ¿A qué vienen?— preguntó llana.
—Quiero formar parte de su gremio de magos— dijo la elfa y la pelirroja soltó una carcajada burlona.
—¿Qué gremio?— el sarcasmo se notaba en su voz —Ritha malthen se disolvió cuando el maldito de Orochimaru, nos traicionó.
—Pero Kakashi dice que tú ocupaste su lugar— reclamó Sakura.
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PRESAGIO (Terminada)
FanfictionEn el principio de los tiempos, cuando no habían ni siquiera personas en esta tierra, los dragones vivían y cazaban con absoluta paz. Criaturas magníficas e increíblemente mágicas, caminaron y volaron por los mismos parajes que nosotros habitamos ah...
