Sasuke carraspeó y cogiendo su arco, comenzó a revisar la cuerda.
—¡Aghh!— el repentino quejido de Naruto los tomó por sorpresa. El muchacho se sujetaba el brazo derecho con fuerza y en su rostro había una mueca de dolor.
—¡Estás herido!— exclamó el elfo y se acercó de inmediato —¿Desde cuándo...?
—Fué en la batalla con Sasori...— interrumpió Naruto —...no me había dado problemas, pero de repente... duele mucho— se quejó. Su frente comenzaba a perlarce de sudor.
—Déjame verlo— pidió la chica y se puso de pie, para luego agacharse junto a Naruto. Él se descubrió el brazo, la herida era profunda y se había tornado purpúrea —Esto no es nada bueno— anunció —Estás envenenado.
—¿Cómo puedes saber eso?— preguntó el elfo —No huelo ningún veneno en él. Si fuera así, lo sabría.
—Confía en mí— dijo ella. Tocó la herida con un dedo y Naruto apretó los dientes, ahogando un quejido —Voy a curar la carne, pero me temo que a estas alturas el veneno haya disuelto gran cantidad de fibras y el daño sea irreparable.
—¡¿Irreparable?!— preguntó Naruto, asustado —¿Hasta que punto?
—No sabría decir, con el tiempo lo constatarás— suspiró y cerrando los ojos, puso su mano sobre la herida.
Un resplandor verde surgió en el pequeño espacio que los separaba y el corte se fue cerrando lentamente. Naruto se quedó sin habla y el elfo con la boca abierta. Nada más terminar y ver la herida totalmente sana, Sasuke la tomó de la muñeca, lastimando sin querer las rozaduras de los grilletes y examinó la palma de su mano.
—¡¿Qué le hiciste?!— preguntó y la miró directo a los ojos.
—Solo lo curé— forcejeó para que soltara su mano y masajeó sus muñecas —No le hice nada.
—Sí, pero... ¿cómo lo hiciste? No te escuché decir ninguna palabra en el idioma antiguo— insistió el elfo, mientras Naruto examinaba su brazo.
—No las necesito, desde pequeña utilizo la magia curativa.
—Pero las palabras son el puente que conecta el flujo mágico y lo hace materia ¿Cómo es posible que puedas acceder a tu angol sin decir el nombre verdadero de las cosas?— inquirió.
—¡No lo sé!— respondió enojada —Siempre ha sido así, aprendí la magia por mí misma. Años después mi maestra insistió en que aprendiera tu lengua, pero no la necesito para mis curaciones— se puso de pie —Amlugben, si te encuentras mejor, creo que es hora de marchar. Los soldados de Madara conocen nuestra ubicación y no tardarán en perceguirnos, si es que no lo hacen ya.
—Sakura tiene razón— dijo el elfo, recobrando su compostura —Nos esperan cinco duras jornadas cruzando el desierto.
⌘⌘⌘
Duna tras duna iban apareciendo en el horizonte, hacía tres días que caminaban en el mar de arena. Sasuke y Sakura no estaban tan afectados, pero Naruto, acostumbrado a la nieve y altura de las montañas, se encontraba a punto del colapso.
—¡Muero del calor...!— se quejó. Había cubierto su cabeza con un pedazo de tela blanca y ya le dolían los ojos de entrecerrarlos por el resplandor. Su piel estaba quemada, sobre todo en sus mejillas y manos que traía descubiertas —¿Cuánto falta para llegar?
—Dos días más— respondió Sakura, con amabilidad.
—¿Sasuke, no queda nada de agua?
—No— respondió el elfo. Estaba caminando a la cabeza y ni siquiera se volteaba a verlo.
—¿Podrías sacar más? Como lo hiciste cuando curamos a Sakura— pidió el jinete.
—Ese hechizo consume mucha energía y más aquí, el agua debe de estar a decenas de metros bajo la superficie.
—¡Ahh!— gritó Naruto —¡Odio este lugar!
—A mí me gusta— escuchó la voz de Kurama en su mente. El dragón caminaba a su lado.
—Claro que te gusta, eres un dragón. No te afecta el fuego o el calor— dijo el muchacho, haciendo ademanes con las manos —Yo me baño en ríos helados desde que tengo memoria— Sakura rió por el comentario del jinete, y Naruto se volteó a verla —¿Ya estás bien de tus heridas?— le preguntó con una sonrisa —Si estás cansada, Kurama puede llevarte.
—Oh no, no podría. Un dragón no es una bestia de carga— dijo, levantando las manos y negando con la cabeza —Además... Sasuke hizo un buen trabajo, ya estoy en perfecto estado.
—Me agrada esa chica— dijo el dragón y Naruto rió.
—Dice que le agradas— transmitió sus palabras y Sakura volvió a sonreír.
—Puedes volar un rato, eso aliviará tu calor— dijo Sasuke, interrumpiéndolos de repente, aún sin voltear. Naruto se entusiasmó y de un brinco subió a la montura de Kurama, que despegó casi de inmediato —¡Pero no demores!— gritó el elfo.
—Solo un rato— respondió Naruto y el dragón se elevó en el aire. Cuando estuvo lo suficientemente alto, comenzó a planear sobre una corriente. La brisa hizo que el calor desapareciera —Ahh, menudo alivio, allá abajo es un infierno. Ojalá pudieses volar con los tres, ya habríamos llegado con Los Rebeldes hace mucho.
—Aún no puedo, me supone un gran esfuerzo cargar con demasiado peso. Pero algún día seré tan grande, que podré cargar veinte personas sin dificultad— dijo orgulloso.
—No me estoy quejando— Naruto le arrascó el pelaje en el cuello —¿Qué crees de Sakura?— preguntó luego de un rato.
—Es valiente, para soportar tanta tortura sin flaquear— dijo el animal.
—Sí, pero no me refiero a eso. Ella es... un poco extraña.
—Claro, no es humana. Supongo que algo notarás diferente.
—¡¿No es humana?!— preguntó Naruto, sorprendido —¿Cómo lo sabes?
—No huele como uno. Tampoco es un elfo.
—Ni humano, ni elfo... ¿Entonces qué es?— el muchacho no salía de su estupor.
—Si supiera la respuesta, te la diría, pequeño, pero temo que se me escapa.
—No es...— murmuró Naruto —También usó la magia sin recurrir al idioma antiguo.
—Eso no es extraño, yo lo hago todo el tiempo.
—¿De verdad? ¿Cuándo?— Naruto se inclinó hacia adelante y miró el ojo rojo de Kurama.
—¿Cómo crees que escupo fuego? Solo sé palabras en el idioma antiguo porque tú las conoces, pero no las necesito para utilizar la magia. No puedo explicarlo, es como si fuese parte de mí. Un instinto.
—Me pregunto si ella sentirá lo mismo— dijo el muchacho y se recostó de espaldas, mirando el cielo.
Estuvieron un rato en silencio, hasta que el dragón lo rompió:
—Parece que no hablarás del tema.
—¿Qué tema?— preguntó Naruto, disimulando.
—Puedes engañar a cualquiera menos a mí. Conozco todo lo piensas y sientes— regañó Kurama. El jinete sonrió forzado.
—No es nada— resopló —Sasuke sonríe bonito, como cualquiera podría hacerlo.
—Es verdad...— concedió el dragón —Ahora admiras su sonrisa y después querrás aparearte con él.
—¡¿Aparearme...?!— gritó incorporándose y luego miró abajo, como temiendo que alguien lo hubiese escuchado, a pesar de que Sasuke y Sakura estaban demasiado mejor —¿De qué hablas? No me gustan los hombres... o los elfos.— corrigió.
—Como digas. Ignoraré las imágenes que están pasando ahora mismo por tu cabeza.
Naruto gruñó avergonzado, se despeinó y luego escondió el rostro en el pelaje de su compañero.
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PRESAGIO (Terminada)
FanfikceEn el principio de los tiempos, cuando no habían ni siquiera personas en esta tierra, los dragones vivían y cazaban con absoluta paz. Criaturas magníficas e increíblemente mágicas, caminaron y volaron por los mismos parajes que nosotros habitamos ah...
