16. "La nueva compañera"

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Sasuke miraba a la chica, tenía algo raro. Aunque en apariencia era humana, notaba ciertos rasgos extraños. La cintura tan estrecha, su rostro que también era de facciones finas y perfiladas. No tanto como las de un elfo, pero era extraño ver un rostro así entre los humanos. Luego estaba el cabello, rojo, pero a pesar de la suciedad y gracias a su olfato sensible, podía percibir un aroma a frutos bastante característico. Las palabras de su hermana hicieron eco en su cabeza; "...saca del calabozo a la guerrera que no tiene raza" "¿Qué quizo decir con eso?" Se preguntó.

La muchacha se movió y abrió lentamente los ojos, miró a todos lados y emitió un quejido. Naruto se sobresaltó y de inmediato se le acercó.

—Tranquila ¿Me recuerdas?— le dijo, ella miró su frente y luego asintió.

Amlugben— pronunció.

—Dime Naruto.

—Naruto...— la muchacha intentó incorporarse.

—No deberías moverte— dijo Sasuke, sin levantarse del tronco donde estaba sentado —He curado tus heridas, pero aún estás débil— la chica lo miró sorprendida.

—Un elfo— exclamó.

—Se llama Sasuke— dijo el rubio con una sonrisa —¿Tú cómo te llamas?

—Soy... Sakura ¿Dónde estoy?

—En la frontera del desierto, al Oeste de Barad Môr— explicó el elfo, acercándose.

—¿Tienen... algo para comer?— preguntó apenada. Naruto asintió y buscó un poco de pan y vino en las alforjas. Se lo ofreció y tomó un trozo para él, ya que hacía buen tiempo que no tomaba alimentos.

La chica engulló un bocado de pan con algo de prisa y luego lo bajó con un sorbo de la bota de vino. Entonces se fijó en su cuerpo, notó que ya no llevaba el corsé y se envolvió los brazos en la cintura.

—¿Qué han hecho con mi ropa?— preguntó enojada.

—Perdona, pero las quitamos para poder curarte— explicó el muchacho. Sakura estiró su camisa y asintió.

—Gracias, perdón yo...

—¿Por qué estás preocupada, porque vimos tus pechos o porque notamos lo extrañamente delgada que es tu cintura?— preguntó Sasuke, con el ceño fruncido. Ella le respondió de la misma manera.

—Déjala ¿No ves que la incómodas?— regañó Naruto —Ya sabemos tu nombre, ahora dinos quién eres y como llegaste a las manos de ese hechicero.

—Sasori, se llama Sasori— explicó ella.

—Se llamaba— corrigió Sasuke —Kurama se encargó de él— señaló al dragón con la cabeza y por primera vez la chica miró al enorme animal, acostado justo a unos metros con sus alas plegadas.

—El huevo rojo...— susurró —¡Oh Shisui! Tu sacrificio no fué en vano— Sakura comenzó a llorar y gateando, se arrastró por la hojarasca hasta llegar al dragón. Se llevó las manos a la boca y lloró con más fuerza. Sasuke se petrificó al escuchar ese nombre y se acercó a ella.

—Tienes mucho que explicar— le dijo, la chica asintió.

Cuando logró tranquilizarse, volvió a recostarse en el árbol y terminó de comer el mendrugo de pan que Naruto le había dado. El elfo no le quitaba la vista de encima, esperando a que dijera alguna cosa. Había mencionado el nombre de Shisui, el edhel (elfo) que había muerto en la entrada de Bosque Verde y amigo íntimo de su hermano Itachi.

La chica suspiró y comenzó a hablar, bajo la atención de los dos.

—Hace veinte años, el huevo rojo fué rescatado de la fortaleza oscura, en un intento desesperado de Los Rebeldes...

—Conocemos esa historia— interrumpió Sasuke

—Para ser inmortal eres bastante impaciente, ¿no?— regañó la chica y Naruto se echó a reír — La única esperanza para derrotar a Madara, era que ese huevo prendiera, así que humanos y elfos firmaron un tratado donde, cada veinte años, el huevo era trasladado a Galadh Mallen o al campamento Rebelde, según correspondiese, hasta que el dragón escogiese un jinete y saliera del cascarón. Hace casi tres meses partió la comisión desde el campamento, rumbo a la capital élfica por primera vez. Shisui, que hacía varios años estaba como embajador de tu pueblo...— señaló a Sasuke —...era el guía. A mí se me entregó el honor de ser embajadora de Los Rebeldes por y viajaría con él, junto a dos guerreros más. El viaje fué tranquilo hasta acercarnos a Bosque Verde— apretó sus rodillas y su voz se llenó de rabia —De alguna forma conocieron nuestra ubicación y fuimos atacados por un grupo de hombres bestia, guiados por un esbirro de Madara, se hacía llamar Hidan. Venció a dos de los nuestros con facilidad. Shisui y yo intentamos entrar en la barrera mágica de los elfos, pero no pudimos llegar a tiempo. Me atraparon y él, en un acto desesperado, teletransportó el huevo— limpió una lágrima que corría por su mejilla —El hechizo consumió su energía y cayó muerto, justo delante de mis ojos.

—El huevo de Kurama apareció frente a mí, me encontraba en Las Vertebradas— dijo Naruto, en tono serio.

—No lo entiendo ¿Cómo sabría Shisui que tú serías el siguiente jinete?— preguntó la chica.

—El huevo no iba dirigido a Naruto, sinó a Minato— contestó Sasuke. Todo tenía sentido de esa forma, pero no revelaría el secreto que el cuentacuentos le confío justo antes de morir. Lo había jurado en el idioma antiguo —Él vivía en El Valle, en la misma aldea que amlugben. Los hechizos de teletransportación son muy imprecisos, más si se envía algo a tanta distancia— "Shisui era un gran mago, pero la cantidad de angol que se exigió, fué demasiado grande". Pensó.

—¡¿Minato, el guerrero?!— preguntó la chica, asombrada.

—¿Lo conoces?— Naruto se entusiasmó.

—No precisamente, pero hubiese sido un honor. Es toda una leyenda entre los nuestros. Él fué el que rescató el huevo de Barad Môr. Comprendo porqué Shisui se lo envío, sin embargo apareció frente a tí.

—Sí— Naruto se rascó detrás de la cabeza.

—Estabas en el lugar preciso y el momento exacto

—Espera un segundo...— los ojos azules del muchacho se abrieron de par en par y se giró para ver al dragón que dormitaba bajo la sombra de un pino torcido —¡Kurama!— gritó y el animal abrió un ojo afilado —¡¿Escupiste fuego?!

—¡Por Ithil! ¡¿Ahora es que te das cuenta?!— preguntó el elfo, dándose un golpe en la frente.

Sí, sentí rabia por dentro al verte en peligro y la dejé salir en forma de llama— le contestó el dragón, orgulloso de sí mismo.

—¡Fué increíble! ¡Eres asombroso!— Naruto se levantó del suelo y corriendo, se acercó a su compañero y comenzó a rascarle el lomo. Kurama se volteó, aplastando todo lo que tuviera la mala suelte de estar debajo y el muchacho le hizo cosquillas en la panza —¿Quién es el mejor? ¿Eh? ¿Quién es...?— le preguntaba con voz melosa y el dragón comenzó a hacer un sonido en su garganta similar a un ronroneo.

—Que lento eres...— se burló el elfo riendo y por un momento, ambos se miraron a los ojos. Solo cuando la carcajada de Sakura se escuchó, rompieron el contacto, quedando un poco incómodos.

PRESAGIO (Terminada)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora