Ahí estaba de nuevo, mirándolo a escondidas como un cobarde. Apenas con diecisiete años, un pestañear en la vida de un edhel, y ya caía en la garras del amor. Shisui era cuatro años mayor y un guerrero formidable, a muy corta edad ya superaba a los más veteranos en el uso del arco y la espada. Se habían criado prácticamente juntos, pues eran los dos únicos niños elfos de su generación. Itachi ernil, sentía una gran atracción por él, siempre lo siguió a todos lados y cuando su padre se lo asignó como guardia y compañía, ese sentimiento creció hasta el punto de sentirse cohibido y nervioso a su alrededor.
Shisui practicaba con la espada en el campo de entrenamientos. Al atardecer, cuando ya todos los guerreros se habían retirado, él seguía entrenando duramente. Verlo danzar y hacer fintas extravagantes con la afilada arma, era un espectáculo para sus ojos. Su torso desnudo, sudado, y todo músculo perfectamente dibujado que se contraía con cada movimiento... Era un poco más alto y fornido que los demás elfos, su cabello extrañamente rizado y una personalidad llamativa y cálida, dejando atrás las formalidades y modales característicos de su gente.
El príncipe sabía lo que le ocurría, se había enamorado de su guardián, pero lo mantenía en absoluto secreto ¿Qué dirían sus padres? Aunque los elfos no opinaban sobre preferencias sexuales, él, al ocupar un puesto tan importante, tenía la obligación de cumplir las expectativas de su gente. Cuando llegara la hora de ascender al trono, debía de tener descendencia que continuara su legado. Por esa razón y porque para su pueblo era muy difícil concebir, esa misma noche el aran Fugaku había dispuesto una doncella elfa para que comenzara con sus encuentros sexuales, y pasara a la vida adulta.
¿Pero cómo podría? Su corazón añoraba ser tocado por otra persona.
—¿Qué haces aquí escondido, pequeño ernil?— un susurro en su oído lo sobresaltó.
A su lado estaba Hashirama, primer jinete y una leyenda viva en todo Naudôr. El alto elfo le sonreía con complicidad e Itachi no pudo evitar mirar la thait ithildin (marca de la Luna plateada) en su frente.
—Amlugben... yo... solo...— su rostro se tornó rojo y comenzó a jugar nerviosamente con un mechón de su cabello. El jinete miró al frente y divisó a Shisui, aún entrenando.
—¿Crees que no sabe que estás aquí?— murmuró —Él ha sido elegido para presentarse a un huevo de dragón, es un magnífico estudiante y sería demasiado tonto que no notara tu presencia, estando tan cerca— explicó e Itachi observó al joven elfo, que pareció mirarlo de reojo. Se cubrió el rostro ante la vergüenza y sintió la mano del jinetes en su espalda —No te quedes aquí, ve a entrenar con él...— le dió un pequeño empujón —Itachi, las oportunidades son como los amaneceres, si esperas demasiado, te los pierdes— aconsejó y se fué.
El príncipe tragó en seco y se encaminó hasta el campo, Shisui, al verlo, se detuvo y le ofreció una cálida sonrisa de bienvenida. Itachi trato de imitarlo y después carraspeó, aún nervioso.
—En buena hora, ernil, he escuchado la decisión de su padre— dijo el joven elfo, inspeccionando la hoja de su espada.
—Sí...— respondió llano y se encogió ligeramente de hombros.
—¿No estás emocionado? Será la primera vez que toques a una mujer— Shisui le dió la espalda y se encaminó hasta un banco de piedra, donde estaban dispuestas varias armas
—No realmente— notó la espalda de su guardián vibrar de la risa.
—¿Por qué? Seguro que el aran, dispondrá las elfas más hermosas para tí— dijo en tono divertido y tomando un arco y carcaj, volvió hasta donde estaba el príncipe y se los ofreció.
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PRESAGIO (Terminada)
FanfictionEn el principio de los tiempos, cuando no habían ni siquiera personas en esta tierra, los dragones vivían y cazaban con absoluta paz. Criaturas magníficas e increíblemente mágicas, caminaron y volaron por los mismos parajes que nosotros habitamos ah...
