Sasuke llegó justo detrás de Sakura al salón principal del torreón. Una enorme estancia donde Tsunade hacía las audiencias al pueblo y celebraba reuniones importantes. La pelirroja se detuvo, su pecho agitado, más no por la carrera, sinó por la angustia de ver a su maestra en manos de un mago de cabello largo y rubio. La sostenía de un brazo y por más que la líder intentaba soltarse, las fuerzas no la acompañaban.
Notó golpes y magulladuras en su cuerpo. Así que el ataque de los hombres bestia en la salida del túnel de emergencia, era una mera distracción. El principal objetivo de los enemigos era capturar a Lady Tsunade ¿Pero, por qué? Conociendo la ubicación del jinete, podían haberlo atacado a él, a no ser que haya más de un mago entre las filas enemigas. Comenzó a temer por Naruto, sin embargo, su honor le impedía abandonar a Sakura a su suerte. Terminaría la lucha lo más rápido posible y se uniría al jinete.
El hechicero sonrió de lado ante la vista del elfo.
—Parece que tienes refuerzos— le dijo a Tsunade mientras sacudía su brazo. En la mano libre amasaba una arcilla blanca que tenía al príncipe algo inquieto.
—¡Suéltala, maldito!— gritó Sakura y se lanzó al ataque. El hombre de cabellos rubios lanzó una bola blanca delante de la chica y en los segundos siguientes, Sakura fué arrojada al suelo y cubierta por el cuerpo de Sasuke cuando una enorme explosión los envolvió.
A pesar de la barrera puesta por el elfo, este sufrió graves quemaduras en su espalda. Ella vió como apretaba los dientes para aguantar el dolor.
—¡Quédate... atrás, él es poderoso!— espetó.
—El elfo sabe lo que dice. Soy uno de los Akatsuki— se regodeó el hombre.
—No viniste solo— aseguró Sasuke, incorporándose.
—No, a esta hora Konan debe haber capturado al jinete y matado a su dragón. Esas eran las órdenes que Madara le dió. En cuanto a las mías...— volviendo a amasar otra bola de arcilla, esta ves la introdujo a la fuerza en la boca de Tsunade. Sakura ahogó un grito con sus manos. El hechicero recitó un hechizo casi susurrando y la masa blanca cobró vida, pasó por la garganta de la líder, que después de tragarla, miró a su pupila con ojos llorosos.
—Sakura...— gimió.
—¡Espera, detente!— gritó Sasuke.
—¿Qué me dicen? ¿La mato?— preguntó divertido el hechicero.
—¡No, no, por favor! ¡Basta!— gritó Sakura.
—¿La mato? ¡Sí, la voy a matar!— las palabras macabras y su expresión demente, hicieron a la pelirroja temblar de miedo.
—¡Noo, te lo suplico! ¡No le hagas daño!
—Sakura— volvió a gemir Tsunade, con terror en sus ojos.
—¡¿La mato?!— volvió a preguntar el hombre —¡Sí!— se contestó a sí mismo —¡Katsu!
El pecho de la líder vibró y la sangré salió en torrente por su boca, naríz y ojos. El mago la soltó y cayó desplomada al suelo de piedra.
—¿Qué has hecho?— murmuró Sakura, sin apartar la vista del cadáver de su tutora —¡¿QUÉ HAS HECHO?!— gritó desconsolada.
Sasuke, a punto de cargar contra el enemigo, se detuvo espada en mano a observar como el cuerpo de Sakura comenzó a cambiar repentinamente. La chica gruñía entre dientes mientras miraba al mago como si fuese una presa. Su cabello rojo se aclaró y desde la raíz hasta las puntas, fué surgiendo un rosa extraño y brillante. La cinta que llevaba en la cabeza quedó destrozada al ser atravesada por un par de cuernos negros y curvos.
—¡¿Qué eres, maldita?!— preguntó el mago. Sasuke estaba petrificado. Sakura lucía más como un animal que como mujer.
El cabello rosa comenzó a hondear y por primera vez en su vida, el elfo pudo percibir el angol emanar tan poderosamente de un ser vivo que no fuese Kurama.
—¡Morirás!— gritó ella con voz distorsionada.
La espalda de Sakura se encorbó mientras ella seguía transformándose. Sasuke vió estupefacto como llevaba las manos a los muslos e instantes después sus músculos se hacían más poderosos. Por último se tocó la nuca, bloqueando sus nervios y eliminando su sentido del dolor. Ya no tenía el aspecto de una humana. El ernil no la reconocería si no la hubiese visto transformarse de esa manera.
Ella se dobló hasta tocar el suelo con la punta de los dedos, sin perder de vista su objetivo y se lanzó al ataques a una velocidad increíble. Un golpe en el pecho con su puño, y el mago cayó en el otro extremo del salón, chocó contra una columna que se rompió en pedazos.
—¡Maldita bruja!— escupió el hechicero y trató de incorporarse —¡Eres un monstruo!
—¡Sakura, aléjate!— gritó el elfo, al ver que el enemigo lanzaba otra bola de arcilla al aire.
No reaccionó a tiempo y la explosión le pegó justo en el pecho, el fuego consumió su rostro y parte de su ropa. Sasuke maldijo furioso al verla en ese estado, pero cuando la piel de Sakura comenzó a regenerarse y sanar todas las heridas, su espada cayó al suelo de lo impresionado que estaba.
¿Cómo era eso posible? Rompía todas las leyes de la magia. Sin pronunciar un hechizo Sakura estaba sanando por completo heridas que eran mortales. La cantidad de angol que utilizó era casi inconmensurable. El elfo vió que el hechicero se disponía a atacar nuevamente antes de que Sakura terminase y tomando su espada, intervino. La mano izquierda del enemigo voló por los aires.
—¡Agrhh—- gruñó de dolor, sujetando lo que quedó de su brazo y luego arrojó otra masa blanca hacia el elfo —¡Tol cuin! (¡Cobra vida!)— una réplica de arcilla se formó delante de Sasuke, comenzó a blandir una espada y lo retuvo en la lucha.
El elfo intentaba deshacerse de ella, pero cada vez que clavaba su arma en un punto mortal, la figura se regeneraba. Sakura terminó su curación y atacó nuevamente. Aunque el mago intentaba por todos los medios de no ser golpeado, la rapidez y fuerza descomunal de la chica, era en extremo difícil de esquivar. Ella lo seguía de un lado a otro en el salón rompiendo columnas, mesas y sillas. Incluso el duro mármol del suelo fué dañado bajo sus puños. Cuando el enemigo se vió acorralado, hizo estallar su réplica blanca. El elfo apenas tuvo tiempo de recitar una barrera mágica. La explosión fué tan grande, que las columnas, ya resentidas por los golpes de Sakura, fallaron y el techo del salón se desplomó sobre sus cabezas.
Debajo de los escombros salió el hechicero y justo cuando pensaba huir de la escena, Sakura sacó su mano y le sujetó un tobillo. Apartó una enorme piedra y emergió, el mago gritó desesperado, al parecer sus reservas de angol estaban agotadas. Sin embargo, la chica no se inmutó, trepó hasta quedar encima y metiendo las manos en su boca, comenzó a abrirla hasta que su mandíbula se partió y la parte superior de su cabeza se despegó del resto del cuerpo.
—¡La muerte de un ser asqueroso como tú, no es suficiente recompensa por la perdida de mi maestra!— gruñó entre lágrimas la pelirrosa. El rugido de Kurama la hizo mirar arriba, vió al dragón y al jinete luchando con lo que parecía una mujer alada. Percibiendo por fin lo que la rodeaba, miró a todos lados con desespero —¡Sasuke!— llamó, pero no recibió respuesta —¡SASUKE!— gritó y comenzó a apartar escombros en busca del elfo.
Cuando al fin lo encontró, la sangre en su cabeza y las quemaduras de su cuerpo le hicieron saber que estaba gravemente herido. Le quitó todas las piedras de encima y sin reparar en la poca energía mágica que le quedaba, comenzó a sanar sus heridas más graves.
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PRESAGIO (Terminada)
Fiksi PenggemarEn el principio de los tiempos, cuando no habían ni siquiera personas en esta tierra, los dragones vivían y cazaban con absoluta paz. Criaturas magníficas e increíblemente mágicas, caminaron y volaron por los mismos parajes que nosotros habitamos ah...
