—¡Sakura está viva!— gritó una mujer y la pelirroja levantó la mano y saludó con una enorme sonrisa.
—¡El jinete a venido a salvarnos!— vociferó otro hombre.
Todos observaban con admiración y temor a Kurama. Se acercaron más y más personas hasta que Kakashi tuvo que pedir paso, pero aún así, el avance era lento en lo que la multitud curiosa se apartaba. Con las manos extendidas clamaban por la ayuda del jinete. "Bendice mi cosecha", " Sana a mi hijo enfermo", eran peticiones tan bizarras, que Naruto se sobrecogió. Él no podía hacer nada de eso ¿Qué tipo de ideales tenían esas personas sobre los jinetes? Ni siquiera sabía como debía actuar ¿Esas eran peticiones que tenía que cumplir?
Las personas lo idolatraban sin conocerlo, solo por el simple hecho de ser escogido por un dragón. No se identificaba para nada con la idea. Le pidió a Kurama que se detuviese y bajó. Sasuke, al verlo se apresuró hasta él y lo sujetó del brazo sano para que no fuera a caerse.
—¿Qué haces?— le susurró
—Estas personas están equivocadas, yo no soy lo que ellos esperan que sea. Solo les estoy diciendo sin palabras que soy humano, no un ser invencible que siempre va a lomos de un dragón— murmuró.
—No te avergüences de lo que eres, solo te tratan así porque recuerdan la magnificencia de los jinetes de antaño. Aún no conoces sus hazañas, así que no lo entiendes... pero Naruto,— lo miró a los ojos y puso la otra mano en su hombro —debo admitir que tu actitud ante esta situación, te ha hecho ganar mi admiración y confianza— le sonrió.
—¿Qué mosca te picó?— bromeó el muchacho, pero el elfo no contestó.
Con Naruto avanzando a pie, las personas se acercaron más aún. Extendieron sus manos y él, apenado, las estrechó. El sudor perlaba su frente por el esfuerzo de parecer normal, cuando su cuerpo estaba al límite y su herida le cortaba la respiración; debido a esto, Kurama se sacudió y rugió tan alto, que las personas se alejaron por lo menos diez metros. Todo quedó en silencio y luego la multitud bullió en algarabía y aplausos.
—Te gusta llamar la atención— Naruto le palmeó un costado, el dragón abrió las fauces y las cerró con un chasquido.
—Solo quiero que nos dejen pasar. Necesitas descanso, pequeño.
Entraron al edificio central tras pasar una reja de hierro, se detuvieron en el patio interior y vieron a una mujer rubia salir. Corría con desespero mientras las faldas de su vestido verde esmeralda, hondeaba con cada paso.
—Lady...— comenzó Sakura, pero la mujer la interrumpió estrechandola en un abrazo.
—¡Creí que ya no te vería!— exclamó angustiada, la alejó de ella mientras la sujetaba de los hombros —Estás demasiado delgada.
—Por favor, Lady Tsunade, hay cosas más importantes que mi peso en este momento— dijo la chica, con serio semblante. La mujer asintió y caminó hasta situarse delante de ellos —Contaré los detalles de mi viaje y como encontré al jinete, o más bien ellos me encontraron, en otra ocasión— aclaró —Él es Naruto...— señaló al muchacho que permanecía callado, apoyado en su compañero —...el último jinete y su dragón, Kurama. Ella es la jefa de Los Rebeldes— señaló a la dama.
Lady Tsunade hizo una reverencia y con gran respeto le extendió una mano que el muchacho estrechó.
—Eres más que bienvenido, tu existencia nos trae alegría y esperanza, Naruto, no tienes idea de cuanta— la dama sonrió y el jinete notó sus ojos cristalizados. Luego observó al dragón e imitó la reverencia, Kurama gruñó en su garganta e irguió su cabeza, orgulloso. Por último, Lady Tsunade se acercó a Sasuke —También es una enorme alegría recibir a otro compañero elfo— llevó dos dedos al centro de su frente y los bajó en un ademán, el saludo formal del pueblo edhil.
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PRESAGIO (Terminada)
FanfictionEn el principio de los tiempos, cuando no habían ni siquiera personas en esta tierra, los dragones vivían y cazaban con absoluta paz. Criaturas magníficas e increíblemente mágicas, caminaron y volaron por los mismos parajes que nosotros habitamos ah...
