Las dos semanas que siguieron a las pruebas, Naruto se concentró en su entrenamiento, aunque le resultaba realmente difícil. No tenía un segundo de paz, a menudo era seguido por personas que le ofrecían atenciones y otras tantas que hacían peticiones absurdas.
—¡Te ofrezco a mi hija Shion, en matrimonio!— vociferó un viejo, rubio y barbudo —Es la más hermosa de todo el campamento ¡¿Qué campamento?! ¡La más hermosa de todo Naudôr! Sabe hacer todas las tareas del hogar y borda de maravilla.
—Lo siento— Naruto se escudó con sus manos —No pretendo contraer matrimonio aún.
—No tiene que ser ahora, ella estará feliz de guardarse para usted— dijo el señor, con una enorme sonrisa.
—Nuevamente...— suspiró —tengo que declinar ante su ofrecimiento. No podría tomar como esposa a alguien que no amo... yo... Mi corazón pertenece a otra persona— dijo al fin resuelto, y el anciano dejó de insistir.
Sasuke solo se dedicaba al jinete, le mostraba técnicas con el arco y la espada, hechizos inteligentes que podrían inclinar la balanza en la lucha y que no consumían demasiada energía. En más de una ocasión el elfo sintió esa tensión entre ellos, pero también la manera en la que Naruto disimulaba y se alejaba. Sabía que había malentendido su relación con Sakura y agradecía que la muchacha pasara la mayor parte del tiempo ayudando a la jefa de Los Rebeldes, y no cerca de ellos
—Será necesario partir a Galadh Mallen cuanto antes— dijo serio —Hay cosas que debes aprender, no puedo mostrártelas aquí y otras que no conozco. Lo más probable es que mi hermano te tome como pupilo.
—¿El aran?— preguntó Naruto asombrado y Sasuke asintió —Sería un verdadero honor ser entrenado por el mismísimo rey de los elfos.
—¿Entonces... estás de acuerdo en partir?
—Sí, por supuesto. Los rebeldes no tienen planes de ataque por el momento.
—Más bien nunca— protestó el elfo.
—¿Sasuke, ya viste sus tropas? Aunque tienen guerreros talentosos, el ejercicio de Madara los supera veinte a uno. Jamás ganarían. Lady Tsunade es inteligente al esperar que más oprimidos se unan a la causa.
—Tienes razón y por eso es el momento adecuado para irnos de aquí. Estarás listo cuando llegue la hora de luchar— Naruto asintió y luego mordió su labio inferior con ansiedad.
—¿Y Sakura?— preguntó, levantando la vista de la espada que estaba afilando y miró al elfo para evaluar su reacción.
—¿Qué ocurre con ella?
—¿No irá con nosotros?
—¿Por qué tendría que hacerlo?— Sasuke huyó de los ojos del muchacho y se sentó a su lado.
—Vamos, se supone que somos un equipo. Desde que la rescatamos en Dinant, hemos sido inseparables— Naruto le sonrió.
—No la vemos muy seguido últimamente.
—A lo mejor tiene vergüenza porque los ví— dijo el jinete con burla fingida. Sasuke resopló y se puso de pie.
—Ya te dije que no pasó nada— gruñó —Si cuando informes de nuestra partida quiere acompañarnos, pues es bienvenida a mi hogar. Si ese no es el caso, entonces no hay nada más que hacer— tomó su arco del suelo y se dirigió a su habitación en el torreón.
Naruto lo siguió con la vista y luego suspiró, no entendía porqué Sasuke negaba si él claramente los había sorprendido casi abrazados.
Realizó su vuelo diario con Kurama esa tarde. Era el único momento en el que podía olvidarse de sus sentimientos no correspondidos, las armas y la guerra. Aunque anteriormente le había aterrado la simple idea de subir a lomos de su dragón, ahora sentía que había nacido para atravesar el cielo y remontar las corrientes de aire.
Después de su "salto de fé", la relación con su compañero era más intensa. A menudo Kurama lo dejaba entrar en su mente y Naruto observaba todo como lo hacía el dragón. Los tonos de rojo y naranja eran más vívidos a su vista, los olores más fuertes y la fortaleza de sus músculos lo envolvía en seguridad. En más de una ocasión le costó desprenderse de ese sentimiento y aún sin estar a su lado, podía percibir lo que él hacía o sentía. El vínculo jinete y dragón era tan poderoso, que de solo pensar que Kurama podría resultar herido, se le oprimía el pecho.
Recordó la historia que contó Minato justo antes de que el huevo prendiese, Madara vió morir a su dragón a manos de los hombres bestia y después perdió la cordura. El dolor debió ser insoportable si lo trastornó de ese modo.
Con su mente llena de pensamientos al respecto, llevó al dragón a que comiera. Todos los días le eran entregadas tres ovejas de los corrales, por orden de Tsunade. No era su comida favorita, pero al no haber otra cosa en el cráter donde estaba el asentamiento, Kurama no se quejaba. En cambio, Naruto se estaba cansando de limpiar los dientes del animal, pues se le llenaban de hebras de lana. Era un trabajo desagradable y maloliente que ameritaba limpieza inmediata.
Se despidió con un abrazo y después de un baño, se acostó a dormir. Los días ajetreados gastaban su energía y generalmente caía como piedra en su lecho hasta la mañana siguiente.
Un sonido fuerte seguido por una sacudida en el suelo lo despertó. Todo estaba oscuro aún, sin embargo, un resplandor rojo entraba por la ventana de la habitación. Apretó el alféizar cuando vió soldados correr de un lado a otro con antorchas en las manos y dando la voz de alarma. Sasuke entró en la habitación de un portazo, llevaba unas piezas de armadura en brazos que arrojó a la cama sin cuidado.
—¡Nos atacan! Ponte esto, no es una simple emboscada. Los vigías han divisado más de doscientos hombres bestias en los túneles bajo la ciudad— gritó enojado. Naruto corrió a ponerse los brazaletes de cueros.
—¡¿Cómo es posible que hayan descubierto la entrada?!— dijo, mientras se agachaba para colocar las espinilleras.
—No lo sé ¡Apresúrate! Kakashi nos dió órden de ir a la vanguardia— espetó el elfo, apretando la empuñadura de su espada. También llevaba una armadura simple y cargaba su arco y carcaj.
Naruto se colocó el peto de cuero y colgó a Gûr amlug de su cinturón. Salieron corriendo de la habitación y bajaron las escaleras que daban al patio. Kurama miraba el cielo y gruñía mientras olfateaba el aire.
—Huelo problemas, serios problemas. Será mejor que nos demos prisa— Naruto asintió. Dejaron atrás el torreón para unirse a Kakashi en la entrada de la ciudad.
Más de cien hombres armados y nerviosos los esperaban.
—¿Cuál es la situación?— preguntó el jinete, tratando de mantener la calma.
—Están bajo la ciudad, en los túneles de emergencia. No entiendo cómo pudieron encontrar la entrada ¡Maldición!— el capitán estaba furioso y apretaba el pomo de su recién forjada espada —Tenemos que llegar cuanto antes a la salida del túnel y bloquearlo. Eso nos dará tiempo para recuperarnos de la sorpresa y planear la ofensiva.
—¡Entonces no perdamos ni un segundo más!— gritó Sakura, que se acercaba a paso rápido. Lucía una armadura de piel rojiza y en su cinturón las dagas que usaba con frecuencia.
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PRESAGIO (Terminada)
FanfictionEn el principio de los tiempos, cuando no habían ni siquiera personas en esta tierra, los dragones vivían y cazaban con absoluta paz. Criaturas magníficas e increíblemente mágicas, caminaron y volaron por los mismos parajes que nosotros habitamos ah...
