53. "Al borde de la muerte"

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—¡Pero que divertido!— gritó su enemigo, histérico. Levantó el brazo, el arma salió de la piel del aran, arrancándole un grito y fué a parar a su mano —Ya estás muerto...— exclamó, lamió el filo ensangrentado y el elfo vió estupefacto como la piel del peliblanco se oscureció, y sus pupilas se dilataron hasta cubrir todo su ojo con un negro sombrío.

⌘⌘⌘

—¡Maestro!— gritó Naruto en la puerta del jinete veterano.

Había pasado la noche sin dormir, apenas ver los primero rayos de Sol, montó en Kurama para llegar lo antes posible a casa de Jiraiya. Golpeó la puerta una y otra vez, hasta que este abrió.

—¡¿Qué te ocurre, muchacho?! ¿Por qué tanto alboroto?

—Hay otro...— jadeó.

—¿Otro qué, Naruto?

—Otro huevo, Madara tenía dos huevos de dragón en su poder— explicó.

—¡Lo sabía!— exclamó el elfo, entre felíz y preocupado —¿Qué más dice? ¡¿Minato logró sacarlo también?!

—No lo sé... aún no logro comprender gran parte del texto— espetó frustrado —Pero hay una cosa que me preocupa muchísimo... no sé si logré entender bien la escritura, pero...— abrió el diario que llevaba en la mano y buscó una parte en específico. Jiraiya esperaba impaciente.

"(...) justo cuando iba a meter los huevos en el morral, un escalofrío enorme recorrió mi columna. Las cortinas de atrás de la plataforma donde se encontraba el trono, se movieron y por debajo de ellas ví emerger una enorme garra, casi de mi tamaño, negra y afilada. Me escondí en una esquina oscura del salón y observé con más detenimiento hacia aquel lugar. La gran tela se movía ligeramente con la respiración de un monstruo que se encontraba detrás. No puedo creer que al final de todo, lo haya conseguido ¿Si es así, por qué Madara no ha acabado ya con Los Rebeldes? Iba a acercarme para desentrañar el misterio tras la cortina, pero la pelirroja consorte del usurpador, entró al salón en ese preciso instante (...)"

—Madara halló la manera de hacerse con un dragón— murmuró el elfo con las manos en la cabeza y una expresión de espanto —Pero por lo que ahí dice, su tamaño es demencial ¿Cómo pudo alcanzar tamaña estatura en tan poco tiempo?

—Esto es malo, maestro ¡¿Cómo lucharemos contra Akatsuki, Madara y un dragón a la vez?!— el elfo apoyó una mano en su hombro.

—No lo sé, Naruto, pero debemos hacerlo— bajó la cabeza y se quedó pensativo —Te enseñaré varios métodos para almacenar y obtener angol. No quería hacerlo tan pronto, aún eres joven e imprudente, pero es indispensable para tener aunque sea un mínimo chance de sobrevivir.

Jiraiya volvió al interior de su cabaña y se cambió la bata de dormir por su túnica blanca habitual. Salió y sin decir nada, se sentó en el risco. Naruto lo siguió de inmediato y Kurama a este. El dragón se echó al lado de su compañero, esperando a que encendiera su pipa para hablar.

—La primera técnica que te enseñaré es bastante usual entre los elfos y los jinetes— comenzó —Se trata de almacenar energía mágica en un objeto, casi siempre una piedra preciosa. Son las más adecuadas para esto— Naruto alzó las cejas, sorprendido.

—Quiere decir, que si almaceno energía, puedo utilizarla de reserva para mis hechizos...— el elfo asintió.

—El anillo que te dió Minato, si es que enseñé bien a ese muchacho, debe tener energía almacenada. Permíteme...— pidió, señalando la joya en la mano izquierda de Naruto. El chico miró su dedo con nostalgia, no se había desprendido del objeto desde que el cuentacuentos se lo dió, el día de su muerte. Lo sacó con un poco de trabajo y se lo ofreció a su maestro. Este sonrió amplio —Lo que imaginé, ese chico nunca me decepcionó. Al parecer pasó los casi veinte años que estubo en El Valle de las Hojas, reuniendo angol ¡Es increíble! Ven, abre tu mente y contacta con la piedra como si fuese un ser vivo.

PRESAGIO (Terminada)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora