Abrió los ojos y lo primero que vió, fueron las vigas de madera de un techo. Sus párpados estaban pesados y la pálida luz que alumbraba la estancia le molestaba.
—Despertaste al fin— la voz grave de Jiraiya amlugben, llamó su atención, centrando sus esquivos pensamientos.
—¿Qué... qué pasó? ¿Y el Daragar?— preguntó y tragó saliva, para mojar un poco su ronca garganta.
Lo último que recordaba, era su mente siendo invadida por los espíritus de los dragones y un presagio, el cual no logró comprender del todo.
—Tranquilo, la celebración no ha terminado. Solo ha pasado un rato desde que culminó la ceremonia— Naruto giró la cabeza para verlo encender su pipa, con la mirada fija en su rostro.
—¿Qué ocurrió?— preguntó preocupado.
—Es increíble, no creí que un hechizo así pudiera ser posible— murmuró el mayor.
—¿De qué está hablando, maestro?— trató de incorporarse y notó que la túnica le quedaba demasiado estrecha.
Miró su cuerpo con estupor, no sabía si era efecto de la bebida, pero sus músculos estaban más grandes. Puso sus manos sobre el regazo y constató que habían cambiado mucho. Ya no veía ninguna de la cicatrices que tenía desde más joven. Ni siquiera una que se hizo con el azadón, en la cosecha de la cebada, y esa era bastante profunda.
—¡¿Qué me hicieron?!
—Quítate la túnica— Naruto obedeció con prisa y jadeó cuando no encontró ni rastro del enorme estigma que había llevado en su brazo derecho, desde el ataque de Sasori el hechicero.
—No está....— balbuceó —...y mi cuerpo...— se puso de pie, era por lo menos un palmo más alto, casi del tamaño de Jiraiya —Fueron los dragones...— su maestro tomó una bandeja de plata pulida y se la alcanzó. El muchacho cayó sentado sobre la cama al ver su rostro. Sus facciones se habían hecho más delicadas y las puntas de sus orejas, puntiagudas. No tanto como las de Sasuke, pero sin duda se notaba el cambio —¡¿Soy... un elfo?!— el jinete veterano soltó una sonora carcajada.
—No, muchacho, sigues siendo humano. Los Airwain solo transformaron tu cuerpo a como sería si llevases más de treinta años siendo un jinete. Los cambios que ves, son los que ocurren naturalmente por compartir el vínculo con un dragón. No sufras por ello, eventualmente pasarían, solo los han apresurado.
—Es extraño... Me siento extraño— concluyó.
—Es entendible, tu vista, olfato y percepción, deben haber aumentado considerablemente. Por no hablar de la rapidez y fuerza. Sin dudas es un gran avance en nuestro entrenamiento— sonrió —Quizás sí podamos vencer a Madara, después de todo— Naruto no dejaba de mirar su reflejo y tocar sus orejas —Deberías volver, ernil está esperándote afuera, él fué quien te trajo hasta aquí.
—Necesito ropa nueva, que me quede— se rascó la nuca. Hasta las calzas que llevaba le quedaban muy justas. El maestro asintió, se levantó de la silla y buscó en un baúl del rincón.
—Esta era de Minato, la usó la última vez que estuvo aquí— le tendió un paquete envuelto en cuero fino.
Naruto tiró de la cuerda que lo envolvía y descubrió una túnica azul celeste, con pequeñas y delicadas espirales bordadas en hilo blanco. Las figuras le recordaban a la marca que traía en la frente. También habían unas calzas grises y de buen tamaño. Se vistió avergonzado, bajo la insistente mirada de Jiraiya, que no dejaba de observar los cambios ocurridos con curiosidad.
—Te beneficiaron en todo, ¿eh?- bromeó al ver su entrepierna y el rostro del chico se volvió escarlata.
—No tanto— bufó.
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PRESAGIO (Terminada)
FanfictionEn el principio de los tiempos, cuando no habían ni siquiera personas en esta tierra, los dragones vivían y cazaban con absoluta paz. Criaturas magníficas e increíblemente mágicas, caminaron y volaron por los mismos parajes que nosotros habitamos ah...
