—¡Estás loco!— gritó Gaara —¡¿Cómo puedes siquiera plantearte luchar al lado de esas bestias?!
Todos se reunieron en la tienda que hacía de puesto de mando de Los Rebeldes, para escuchar la decisión del jinete. Momentos antes lo había hablado con Kakashi, y aunque el peliblanco estuvo un poco renuente, logró convencerlo explicándole que tarde o temprano, tendrían que hacerlo si querían restablecer la paz ¿Qué mejor momento que ahora? Estando escasos de soldados y en vísperas de enfrentarse al mayor ejército de la tierra de fuego. Al final, Kakashi entendió, como supuso Naruto que haría. Las enseñanzas de Minato estaban arraigadas en él, y el jinete se dió cuenta de ello, usándolo a su favor. Pero con el rey de Suna no sería tan fácil. Gaara era joven, inexperto en batalla y necio, sería todo un reto tratar con él y el reciente desplante que tenía el monarca, era la prueba.
—Los necesitamos— dijo con seriedad.
—Hasta ahora no contabas con ellos e ibas a luchar igualmente— siseó el rey.
—Es cierto, lucharía incluso estando solo. Pero si se puede evitar la perdida de vidas y el sacrificio, entonces es mejor dejarlos unirse a nosotros— explicó.
—Los carneros son excelentes guerreros, serán una gran ayuda para el ejército— dijo Sakura, apoyando a Naruto, y este asintió en acuerdo —No tenemos muchas opciones.
—¡¿Para qué me consultan entonces, si ya lo tienen decidido?!— gruñó Gaara.
—No tomamos las decisiones a la ligera, majestad— explicó Kakashi —Usted es parte del ejército y por lo tanto, debemos conocer su opinión al respecto.
—¡Pues no estoy de acuerdo!— espetó —No me siento confiado en que mis hombres luchen junto a ellos. No sabemos si los apuñalarán por la espalda. Son bestias, poco más que animales. Por muy nobles que quieran mostrarse ahora, conocemos su verdadera calaña ¿No es así, elfo?— le preguntó a Sasuke.
El ernil, que se encontraba en una esquina de la tienda, se acercó a la mesa y miró al rey con serio semblante.
—Yo estoy de acuerdo con Naruto. Sí, es verdad que ví a carneros hacer cosas terribles, pero también ví a humanos actuar de la misma forma, alguna que otra vez. Las intenciones de Kiba me parecen las mejores, teniendo en cuenta que es el alfa y como tal, su deber es protegerte a su gente— explicó —No confío ciegamente, pero tampoco puedo hacer de la vista gorda e ignorar a alguien que carga con más de cuarenta niños en su campamento, arrastrándolos a su lado por todo Naudôr, solamente por temor a que Madara los asesine en su ausencia— terminó, recibiendo una mirada de satisfacción de su esposo y una sonrisa de Sakura.
—Pues ya está, todos se volvieron locos— concluyó el rey —Me dejan sin opción alguna.
—Gaara...— dijo Naruto —Esta es mi tierra y esta mi decisión. Como aliado del ejército es importante tu opinión, pero no indispensable. Los Rebeldes lucharán junto a los carneros, contigo o sin tí.
—Que remedio...— espetó —Pero no quiero a esos animales cerca de mis tiendas— advirtió y se retiró.
—Se lo tomó mejor de lo que esperaba— dijo Kakashi y suspiró cansado —Damos por concluida la reunión, mandaré de inmediato un mensajero hasta el campamento de los carneros, para citar a Kiba.
—Déjame hacerlo personalmente— pidió Naruto y el peliblanco asintió en acuerdo.
—Como desees. Por favor, quédense un momento más, necesito hablar algo importante con ustedes dos— señaló al jinete y a Sasuke.
Después de que se sentaron, el peliblanco les informó que hacía varios días no recibían noticias de los espías que habían enviado a Aínsa, y por lo tanto, no había llegado información sobre el ejército de Madara.
—Necesito enviar a varios soldados de confianza, un grupo de avanzada que sea rápido y sigiloso. Si atraparon a nuestros soldados, es porque están muy atentos a cualquier persona extraña que se acerque demasiado— explicó Kakashi.
—Yo iré— dijo Naruto.
—No, no es buena idea— concluyó el elfo —Verán a Kurama a kilómetros, incluso si te acercas de noche. Lo haré yo, soy más rápido que los humanos y podré acercarme lo suficiente— Naruto lo miró de repente y frunció el ceño.
—Es una misión muy peligrosa para tí solo— señaló el peliblanco.
—Si llevo a más soldados me atrasaría, no pueden seguirme el paso— exclamó.
—Entonces llévate a unos carneros. No son tan rápidos como tú, pero sí muy resistentes. Podrán trotar todo el camino hasta Aínsa— concluyó Naruto, ignorando el impulso de negarle marchar. El elfo se quedó pensativo por un momento y luego asintió.
—Solo dos— señaló —Un grupo grande es más fácil de detectar— explicó y todos estuvieron de acuerdo en que partiera esa misma noche, cuando los preparativos estuviesen listos.
Naruto voló con Kurama hasta el campamento de los carneros, les informó de la decisión de Los Rebeldes de aceptar el acuerdo y luego discutieron que era mejor mantener los dos grupos separados por el momento. Le pidió opinión a Kiba sobre qué guerreros eran los más ágiles y rápidos para ir hasta Aínsa, bajo el mando de Sasuke, y el alfa lo sorprendió con la rapidez y seguridad que señaló a dos carneros de nombres, Shikamaru y Neji.
El primero ya lo había visto la noche anterior. Era alto, más delgado que Kiba, pero curtido y fuerte. Su cabello estaba amarrado en una coleta alta y tenía una mirada afilada y perspicaz. El segundo era igual de ancho que el alfa, unos llamativos ojos grises lo hacían resaltar entre los demás hombres bestia. Su cabello era marrón oscuro, casi negro, y lo traída suelto sobre su espalda.
Satisfecho con la elección, volvió al campamento Rebelde seguido de los dos carneros, estos se quedaron en las afueras esperando al príncipe elfo.
⌘⌘⌘
Sasuke terminaba de preparar provisiones para su viaje, cuando el jinete entró a la tienda. Cerró su aljaba y se la colgó con la correa atravesando su pecho. Luego sus armas y una bota de agua. Solo entonces se acercó a Naruto.
—Te esperan— anunció él y luego lo abrazó fuertemente —¿Está mal si te pido que no vayas?
—Lo está, yo soy un guerrero. Es un papel que debo cumplir— respondió y lo sintió suspirar.
—Supervisé a tus acompañantes personalmente.
—Confío en tí— sonrió y acarició su nuca —Será la primera vez que nos separamos tantos días desde que nos conocimos.
—No me lo recuerdes— gruñó.
—Mi tonto esposo— bromeó —Te amo.
—Yo también, Sasuke. Regresa a salvo conmigo— suplicó.
—Siempre, tú eres el lugar al que pertenezco— confesó y lo besó con fuerza.
Con un nudo en la garganta abandonó el campamento para encontrarse con su pequeña tropa. Los observó detenidamente y luego hizo una reverencia formal.
—Soy Sasuke, príncipe del pueblo elfo y su comandante en esta misión— se presentó. Los dos guerreros golpearon sus pechos y expusieron sus cuellos.
—Yo soy Shikamaru y él es Neji— presentó.
Sasuke asintió en aceptación y después emprendieron su viaje con el Sol ocultándose a su izquierda, yendo a paso de trote y ligeros de equipaje.
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PRESAGIO (Terminada)
FanfictionEn el principio de los tiempos, cuando no habían ni siquiera personas en esta tierra, los dragones vivían y cazaban con absoluta paz. Criaturas magníficas e increíblemente mágicas, caminaron y volaron por los mismos parajes que nosotros habitamos ah...
