Veititres.

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—yo sigo sin entender bien que estamos haciendo – Abraham, quien iba detrás "susurro"

—venimos a que nos maten, ¿Qué no es obvio? – Daryl lideraba, aunque no entendía bien el por qué

—nadie va a matar a nadie – le regale una mala mirada a Dixon – es un trueque

—Maxie, no es por estar a favor de Daryl, pero... ¿lo pensaste bien? – Tara

Bufe, estaba harta de que todos desconfiaran cuando yo tenía una idea. Sí, las anteriores habían salido un poco, solo un poco mal, pero no significaba que esta fuera a ser así ¿no?

—sí, lo pensé bien, no he visto a la comunidad, pero si tienen tantas armas para intercambiar, es porque su gente necesita protección – analice mis palabras, probablemente si era una mala idea

—¿de dónde crees que sacaron esas armas? – Daryl se giró a verme – de otros que creyeron en ellos, exacto

—¿puedes dejar de odiarme un segundo? – pedí – solo intentemos darles una especie de voto de confianza

—mi Maxie, no podemos estar dándole votos de confianza a las personas – el pelirrojo me rodeo con un brazo – estas en un apocalipsis, cariño, eso ya no existe

Sabía bien que no podía estar confiando en la gente así nada más porque sí, entendía el contexto, solo que a veces me gustaba pensar que las personas aun conservaban un poco de estabilidad y no todo era matar o morir.

Daryl revoleo los ojos y continuo con el camino, Abraham me empujo un poquito con su cadera, aunque para él era un ligero golpe, para mi representaba casi salir volando.

—esta celoso – susurro

—no lo está, está harto de que yo los ponga en riesgo a todos – me encogí de hombros

—eso también, pero esta celoso – me guiño divertido – ahora Maxie enséñanos el camino amarillo

Tome el primer puesto, era tonta, pero no lo suficiente como para acercar a esas personas a Alexandria, tenía que estar prevenida de lo que pudiera pasar y quede con ellos lo bastante lejos.

Así que continuamos caminando por un rato más, nos adentramos a una especie de campo de maíz, lo cual parecía gustarle menos a Daryl.

—nos van a matar y nadie va a encontrar nuestros cuerpos – Tara bromeo – aunque ahora que podemos caminar muertos, capaz si

—no le des ideas – le suplique a Tara, dándole un vistazo a Daryl

—nadie va a morir, por eso Maxie me trajo a mí – Abraham mostro uno de sus brazos

Quería asesinarlo yo. Si la gente con la que nos íbamos a encontrar no lo hacía, yo con gusto lo mataba por estar haciendo ese tipo de comentarios.

Un ruido nos alertó a todos en ese preciso momento. Parecían pasos, pero no los lentos esos de los caminantes, parecían personas.

—¡sh! – chisto Daryl – no se muevan

En automático todos colocamos nuestras manos en nuestras respectivas armas, este mundo nos volvía desconfiados, pero aquí estábamos... buscando a unos desconocidos gracias a mí.

—¿Quién está ahí? – grito una voz varonil

—¿son tus amigos? – Tara cuestiono

—¿Joaquin? – grite

—¿Por qué sabes mi nombre? – de nuevo la voz

Odiaba no poder ver absolutamente nada por el matorral tan alto.

H E R O || Daryl DixonDonde viven las historias. Descúbrelo ahora