Cuarenta y siete.

1.5K 68 66
                                        

Íbamos en formación, era una especie de flecha o algo así, llevábamos unos minutos en la carretera totalmente alerta por si algo o alguien aparecía de la nada

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

Íbamos en formación, era una especie de flecha o algo así, llevábamos unos minutos en la carretera totalmente alerta por si algo o alguien aparecía de la nada.

—ojos bien abiertos, armas en alto. Si ven que alguien se acerca disparen – nos dijo Glenn

—copiado

—sí jefe

Dijimos Abraham y yo al mismo tiempo. Rodee los ojos divertida cuando él me sonrió.

—sin importar quien sea ¿lo matamos? – le cuestiono Mich

—buena pregunta – le dijo Maggie

—y ¿si es alguien como nosotros? Y ¿si Aaron dice la verdad? – volvió a hablar la morena – y ¿si matamos a alguien que no tiene nada que ver?

—somos seis personas caminando con armas. Nadie se va a acercar a saludar – dijo Glenn

—¿Por qué no? Nos vemos buena onda – bromee – aparte, fue exactamente lo que sucedió, así llegó Aaron

—si son como nosotros deberíamos temerles. Dijo que nos observó, ¿no? – Glenn estaba en su etapa de malote – o sea que nos vio ayer, después de lo que hicimos ¿Por qué nos querría en su grupo?

—porque esta gente salvo a un párroco, a una chica que los ataco en la prisión junto al gobernador, a una loca con una espada – Mich sonrió

—y a una pelirroja moribunda – aporte recordando la llegada a la prisión

—él vio todo eso – Michonne estuvo de acuerdo

—yo no sé lo que vio – replicó Glenn

Continuamos caminando sobre la carretera, ahora en silencio. Encontramos una caravana y un auto, unos kilómetros más adelante, al parecer era cierto lo que nos habia dicho.

—no estaba mintiendo – dijo Mich

Pero un ruido nos puso alertas, provenía de los arbustos, así que todos apuntamos hacia aquel ente y de la nada dos caminantes aparecieron. Abraham y Rosita se hicieron cargo de ellos, aunque el grandulón tuvo problemas con uno de ellos.

Buscamos alguna excusa para no llevarnos los autos hasta el granero, pero no teníamos ninguna, así que nos subimos y emprendimos camino de vuelta para que Rick de una vez por todas se decidiera.


[...]


Bajamos todo lo que existía en la caravana, desde que inicio el apocalipsis nunca vi tantas latas de comida juntas, era como el paraíso.

—esto, es nuestro ahora – dijo Rick señalando una lata

—es más que suficiente – contesto Aaron

—es nuestro, vayamos o no a tu campamento

¡ay! ¿Alguien podría darle un golpe a Rick?

—¿de qué hablas? ¿Por qué no iríamos? – le cuestiono Carl, confundido

H E R O || Daryl DixonDonde viven las historias. Descúbrelo ahora