La debilidad del sistema

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Adria: 

Jonathan me había visitado la noche anterior, al igual que las últimas semanas volvió a venir ebrio y desquito sus frustraciones en mí, lo que lo enfurecía más era mi aparente falta de suplicas o reacciones a lo que me hacía, lo que él no sabía era cuantas horas me pasaba llorando en el interior, las lagrimas que desde que me empezó a torturar se habían acumulado en mi alma.

Esta vez se había excedido más que otras ocasiones y envió a una de las sirvientas a curarme las heridas más graves, mi abdomen dolía y me preocupaba la ausencia de mi periodo, debió llegar hace tiempo si mis cálculos de los días que llevaba aquí eran correctos, e el fondo rezaba para que solo fuera el estrés que estaba viviendo mi cuerpo  y no el resultado de las atrocidades de ese animal.

Un quejido por la presión en la herida entre mis muslos me saco de mis pensamientos internos y vi sollozar a la mujer que limpiaba lo que escurría entre mis piernas, era una mujer algo mayor, quizá 30 o 40 años, la luz aquí no ,me dejaba mirarla con mayor cuidado, por sus platicas con las chicas que a veces la ayudaban, supe que ella era la del turno de las mañanas para alimentarme y limpiarme.

—Lo siento— dijo disculpándose no sé muy bien por qué.

— No fuiste tú, así que tus disculpas no son necesarias—dije conteniendo mi voz para que el dolor por el tacto no se notara.

—Eres solo una niña, no deberías estar sufriendo todo esto, ¿qué fue lo que hiciste mi niña, para que te tengan aquí?— vi las lagrimas recorrer sus mejillas y la rapidez con que las limpió, debía ser madre, esta era mi oportunidad.

Madre siempre nos decía que la mayor debilidad de una organización como la nuestra era la humanidad de la gente a nuestra disposición, hacer que nosotros como herederos perdiéramos esa humanidad significaba hacernos más fuertes, incapaces de cometer errores por la culpa o el remordimiento, incluso por piedad o lastima, eso era un terrible error, uno que debía erradicarse en las filas de una organización como esta, o sería una piedra en el camino a obtener nuestros fines y esta mujer delante mío sería la piedra en el camino de mi captor.

—Ser la hija del hombre equivocado y vivir engañada por él, creí a mi padre un hombre honorable que siempre me trato con amor y cuidado, jamás imagine que me haría pasar por esto, solo no paro de pensar en la desesperación de mis hermanos y mi madre por encontrarme— dije fingiendo angustia y dolor.

—Oh por Dios, pequeña, yo...—la vi vacilar un momento lo que diría y se fijo en la puerta para asegurarse que nadie estuviera escuchando— ¿Puedo hacer algo para ayudarte, como contactar a tus hermanos o tu madre?—

—No levantar sospechas sobre tu lealtad a esos hombre, no quiero ponerte en peligro— dije mostrando preocupación y eso enterneció sus ojo.

—Pero mira como te tiene niña, no podría seguir sabiendo que tú estas pasando por esto— dijo acariciando mi rostro.

—¿Hay algún día libre que te den, sin que este fuera de tu rutina claro?— dije y ella asintió.

—Faltan 4 días para que me dejen salir y visitar a mis hijo—

—Puedo soportar hasta ese día, entonces te diré que hacer—tome su mano y le di una apretón como agradecimiento.

—Te traeré un poco más de comida, estás muy mal alimentada—me dijo pero yo me negué.

—No, no hagas nada diferente por mí, eso levantaría sospechas—

—Pero mírate, vas a morir si sigues así—

—También moriré si te descubren y harán lo mismo contigo— ella se contrajo por el miedo y a acepto lo que le dije.

Se marcho y como de costumbre cerro la puerta con llave dejándome nuevamente en la oscuridad con nada más que mis propios pensamientos, solo que esta vez una luz de esperanza calentaba mi corazón, pronto podría volver a estar con mis hermanos y me aseguraría de que Jonathan escuchara el canto de las diosas viniendo a por él, lo haría apagar por todo lo que me había hecho pasar, él lo pagaría con creces, Patrick lo destruiría de la misma forma que él lo hizo conmigo.

Escuchaba voces fuera de la puerta, estaba segura de que hablaban de mí, pero era tanto mi sueño que decidí no darle mayor importancia, no había nada que él pudiese hacerme peor a lo que ya estaba haciendo si se enteraba de lo que esa mujer me había ofrecido, me recosté en el colchón que hace días había manado traer para su mayor comodidad al usarme, o eso fue lo que me dijo cuando lo vi entrar con él esa noche, me daba igual sus motivos, era una mejora en mi situación.

'Patrick, pronto te volveré a ver hermanito, solo espera un poco más...'

Una sensación de calor se instalo en mi pecho, como sí él me hubiese escuchado y me dijera que pronto vendría a buscarme, agradecí ese destello de esperanza para nosotros.

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Con amor Valeria Juárez ❤️

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