Dimitry:
Amír volvió al frente para subir a la plataforma colocada para que pudiera dar el discurso preparado, sin embargo también se posicionaba como un objetivo fácil, quería saber si tenían la orden de ir a por él y si había alguien tan estúpido como para intentar hacerlo. Tomo asiento en la silla que simulaba un trono antes de hablar, solo los golpeteos de sus dedos contra la madera se escuchaban hasta que su voz gélida rompió el silencio.
—Veinticuatro años..., eso les tomo llevar a esta mafia a la ruina— dijo mientras los miraba— Todos esos viejos carroñeros se encargaron de robarle la gloría a la familia Alarcón y ustedes lo permitieron, a los Leones, una mafia respetada por años y que ustedes convirtieron en la paria de este mundo— guardo silencio un segundo hasta que una sonrisa invadió su rostro, el tipo de sonrisa que hace que un frío recorra tu columna, logró hacer que algunos de los más jóvenes se removieran en su sitió — O al menos eso es lo que se rumorea entre todas esas malditas casas, pero yo sé la verdad. Los Leones no cayeron por debilidad... cayeron por la avaricia de las hienas disfrazadas de leones, ustedes que olfatearon sangre y se volvieron en contra de su rey. —
Note algunas miradas de burla ante la mención de Kale Alarcón, hombres que lo consideraban nada, pero que se habían quedado en las filas de los Leones, tras su muerte, pues eso era mejor que la opción b que ofrecía la tía Ainora, morir por deslealtad.
—Lo dejaron caer con la misma rapidez con la que se inclinaron ante el que les ofreció más, sirvieron a su casa y a su señor en bandeja de plata al enemigo— podía ver como los hombres de mayor edad desviaban la mirada cada vez que Amír la posaba en ellos, aunque algunos de ellos la mantenían hasta que él cambiaba de hombre al que analizar — Pero yo..., yo no soy mi padre. No vengo a honrar su memoria. No lo amé. No lo lloré. Así que no pretendo ponerle una corona a su cadáver y sentarme a su sombra.—
Vi algunos hombres intercambiar miradas, como si esto último les hubiese parecido una osadía de parte de Amír, otros lo miraban intrigados por aquello que diría a continuación y algunos de los hombres que me había indicado eran infiltrados de su madre, sonreían con cierta satisfacción.
—Yo he llegado para tomar lo que por derecho es mío, y haré renacer de entre los muertos el apellido Alarcón, para que cuando en las grandes mesas se pronuncie mi nombre sepan que hablan del rey de reyes, y espero que entiendan una cosa muy importante, traicionarme... no será simplemente morir, será arder, lento, silencioso e irremediable.— se puso de pie y camino hasta tener a la vista a cada uno de esos hombres — En el olimpo confían tanto en su gente que creen que todos son iguales que la lealtad se encuentra en el fondo de cada uno de ustedes, por eso Venus los dejo vivir, pero yo no soy tan iluso, tengan presente que esta es su última oportunidad, porque hoy inicia la cacería de hienas, y esta casa cobrará vida con las súplicas de los traidores—
—Hablas con osadía para no ser más que un bastardo— se escucho a un hombre apenas menor que mis padres — Serví a tu padre durante años, mientras nos ordenaba buscarte, jamás entendí porque no se aseguro de darle herederos dignos a esta familia en lugar de buscar al bastardo que parió una traidora como tu madre — salió del grupo en el que se encontraba y camino al frente mientras hablaba—No doblaré la rodilla ante un maldito traidor de sangre, porque eso es lo que eres, no puedes ser diferente si creciste criado por esa perra—
— Tráiganlo, lo quiero de rodillas delante mío— los hombres junto a Amír se apuraron a obedecer su orden.
— No pienso ser parte de esta mierda— el hombre iba a sacar el arma que llevaba y apuntar a Amír, haciendo que el resto de guardias imitaran su acción.
—Alto— Amír elevo su mano y se giro a verme— Bajen las armas— bajo las escaleras ante la atenta mirada del hombre —La perra que me crio como tú la llamas, me enseño que un hombre que necesita su arma para protegerse rodeado de los suyos, no es más que un perro herido que muerde la mano que le alimenta—
—No me interesan lecciones de un bastardo que duerme con la hija de los asesinos de su padre— la mezcla de rencor y miedo en la voz del hombre era palpable— Tú no eres absolutamente nada aquí, incluso ese apellido que pavoneas con orgullo y esa posición que dices tuya no son más que las miserias que el Olimpo te ha dado, por cogerte a la princesita mimada de Venus, ¿Creíste que nadie lo sabía...?— dejo escapar una risa sarcástica—En este mundo todo se sabe, así que no me sorprende que la hayas usado para llegar hasta aquí, un cachorro bastardo, para una princesa bastarda que... —
Su voz se vio interrumpida por un corte en la garganta que lo forzó a soltar el arma para cubrirse la herida con ambas manos mientras intentaba desesperado detener el sangrado, la mayoría estaban tan sorprendidos como yo, la velocidad con que se había hecho el corte sin que notáramos siquiera el momento en que llevo su mano a la daga en su costado fue impresionante.
— Tenías razón soy un bastardo, hijo de una traidora..., fuiste estúpido al no cuidar tu legua delante de un hijo de perra como yo— se giró para volver a su asiento mientras dejaba que ese hombre muriera desangrado — Desháganse de su cuerpo y asegúrense de que ni un solo miembro de su familia quedé con vida— le ordeno a un grupo de los hombres que habíamos llevado con nosotros, ante sus palabras todos se tensaron.
—No les debo absolutamente nada por mi pasado— dijo con una voz tajante cuando llego al asiento nuevamente — Como ustedes tampoco me lo deben por lo que han elegido hacer tras la muerte de mi padre, pero a partir de ahora si eligen quedarse será bajo mis leyes, aceptarán mis ordenes y pagaran si eligen desobedecer o traicionarme — Se puse de pie y dio unos pasos al frente —No necesito su respeto, su miedo me bastará para asegurarme de que jamás piensen en traicionarme—
—El cachorro del León ha crecido y demostrado que sus garras son tan letales como lo fueron las de sus antepasados— un hombre que se encontraba al frente y al que identifique como uno de los lideres más antiguos del grupo Alarcón se giro para ver a los hombres que suponía pertenecían al equipo que dirigía y les hablo con aparente seguridad y energía—Por fin un verdadero Alarcón se sienta a la cabeza de la mesa en este hogar—
Algunos vítores y aplausos se escucharon, y el hombre se giró para darle un asentimiento a Amír quien se lo devolvió, dando por terminada aquella reunión.
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Con amor Valeria Juárez ❤️
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La Princesa.
Novela JuvenilAlexa es una de las herederas de la mafia y tras disfrutar de una niñez sin preocupaciones al entrar a la Universidad conoce a la persona que cambiara todo su mundo con un terrible secreto acerca de su madre y su familia.
