Kagome Targaryen - La Hermana Gemela de Daenerys

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El fuego consumía todo.
Kagome recordó caer dentro del Pozo Devorador de Huesos una última vez. La Perla de Shikon brilló con intensidad y el mundo desapareció.
Cuando abrió los ojos nuevamente, era una bebé.
Y no estaba sola.
A su lado lloraba otra niña de cabello plateado.
Su hermana.
Daenerys Targaryen.
Los años pasaron.
Mientras Daenerys crecía dulce y soñadora, Kagome conservó fragmentos de sus recuerdos de otra vida.
Sabía curar heridas.
Sentía la energía espiritual.
Y podía percibir peligros antes de que ocurrieran.
Su hermano, Viserys Targaryen, nunca comprendió aquello.
-Eres extraña -solía decir.
-Y tú eres insoportable.
Daenerys siempre terminaba riéndose.
Cuando Viserys acordó el matrimonio con Khal Drogo, la historia cambió.
Porque no solo entregó a Daenerys.
También entregó a Kagome.
Las gemelas Targaryen fueron ofrecidas al gran khal.
Los dothraki quedaron fascinados.
Dos lunas de plata.
Dos princesas dragón.
Y para sorpresa de todos, Drogo eligió a Kagome como su esposa principal.
Al principio ella desconfiaba.
Era un guerrero temido en todo el mundo.
Silencioso.
Imponente.
Capaz de matar sin pestañear.
Pero con el tiempo descubrió algo distinto.
Drogo respetaba la fuerza.
Y Kagome poseía una fuerza diferente a cualquier otra.
Cuando ella curaba a los heridos del khalasar, él observaba en silencio.
Cuando defendía a los débiles, él escuchaba.
Y cuando ella lo enfrentaba sin miedo, él sonreía.
Algo que pocos habían visto.
Meses después, Daenerys comenzó a ganar confianza.
Los dragones aún no habían nacido.
Pero el destino ya se estaba moviendo.
Y entonces ocurrió.
La herida.
Durante una batalla, Drogo recibió un profundo corte en el pecho.
Los jinetes intentaron ocultarlo.
Pero Kagome sintió la corrupción espiritual extendiéndose por su cuerpo.
La infección avanzaba.
La fiebre aumentaba.
Y la historia comenzaba a repetirse.
Como en la línea temporal original.
Donde Drogo moriría.
-No lo permitiré -susurró.
Durante tres noches permaneció junto a él.
Daenerys la ayudó.
Los guerreros vigilaban la entrada.
Y Kagome reunió toda su energía espiritual.
Una luz rosada llenó la tienda.
La misma luz que una vez había purificado demonios.
La misma que destruyó incontables espíritus malignos.
La energía atravesó la herida.
Quemó la infección.
Eliminó la corrupción.
Y reconstruyó lentamente los tejidos dañados.
Cuando terminó, Kagome cayó de rodillas agotada.
Al amanecer, los ojos de Drogo se abrieron.
Los dothraki quedaron en silencio.
Su khal estaba vivo.
No debilitado.
No moribundo.
Vivo.
Drogo se incorporó lentamente.
Observó a los guerreros.
Luego a Daenerys.
Y finalmente a Kagome.
Su esposa dormía agotada junto a la cama.
El enorme guerrero tomó su mano con cuidado.
Como si fuera algo invaluable.
Cuando Kagome despertó, encontró a todo el khalasar reunido.
Miles de personas observándola.
-¿Qué ocurre?
Daenerys sonrió.
-Te consideran bendecida por los Grandes Sementales.
Kagome palideció.
-Oh no...
Drogo soltó una carcajada profunda.
Una de las pocas que daba.
Después se acercó y colocó una mano sobre su cabeza.
Un gesto dothraki de respeto absoluto.
-Mi luna me devolvió la vida.
El khalasar entero rugió de aprobación.
Años después, los dragones nacerían.
Daenerys se convertiría en una reina legendaria.
Pero esta vez no estaría sola.
A su lado caminaría su hermana.
Kagome Targaryen.
La sacerdotisa dragón.
La mujer que desafió al destino.
Y que salvó al hombre que la historia había condenado a morir.
Mientras Drogo observaba a su esposa montar junto a Daenerys bajo el cielo rojo del atardecer, comprendió algo.
Los dioses le habían dado mucho más que una reina.
Le habían dado un milagro. 🐉🔥👑

Kagome crossover Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora