Kagome x Hanako-kun -

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Kagome Higurashi pensó que ya había visto de todo.

Demonios.

Espíritus.

Maldiciones.

Incluso joyas capaces de cambiar el destino.

Pero nunca imaginó encontrarse con un fantasma que vivía en el baño de una escuela.

-¿El Séptimo Misterio? -preguntó Kagome.

-¡Exacto! -respondió una estudiante emocionada-. Dicen que si llamas tres veces a la puerta del tercer cubículo, Hanako-kun aparecerá.

Kagome arqueó una ceja.

-Eso suena sospechosamente peligroso.

Aun así, la curiosidad pudo más.

Esa tarde entró al baño abandonado y golpeó la puerta tres veces.

-Hanako-san, Hanako-san... ¿estás ahí?

Silencio.

Luego una voz alegre respondió.

-¡Sí!

La puerta se abrió de golpe.

Y un chico de cabello oscuro con uniforme antiguo apareció flotando frente a ella.

-¡Bienvenida!

Kagome dio un salto hacia atrás.

-¡¿Qué?!

-Vaya, normalmente las chicas se emocionan más al verme.

-¡Porque normalmente las chicas no esperan que aparezca un fantasma!

Hanako se llevó una mano al pecho.

-Qué cruel.

-¡Eres un espíritu!

-Y muy guapo, gracias por notarlo.

-No dije eso.

-Tus ojos sí.

Kagome suspiró.

Ya le recordaba a alguien demasiado molesto.

Con el paso de los días, Kagome comenzó a visitar a Hanako cada vez más.

Lo que empezó como simple curiosidad se convirtió en amistad.

Y luego en algo más.

Hanako era divertido.

Travieso.

Encantador.

Pero también escondía una profunda tristeza detrás de cada sonrisa.

Una noche, mientras recorrían los pasillos vacíos de la escuela, Kagome lo encontró observando la luna.

-¿Qué ocurre?

Hanako no respondió de inmediato.

-Los humanos viven tan poco tiempo.

-Eso hace que cada momento sea importante.

-Supongo.

Kagome lo observó.

Por primera vez parecía realmente solo.

Como un niño atrapado entre dos mundos.

-No tienes que cargar todo tú solo.

Hanako sonrió.

-Siempre dices cosas así.

-Porque es verdad.

-Eres rara.

-Gracias.

-No era un cumplido.

-Lo tomaré como uno.

Hanako soltó una pequeña risa.

Y por un instante, el peso que llevaba sobre los hombros pareció desaparecer.

Días después, un espíritu hostil atacó la escuela.

Los alumnos corrían aterrados.

Las ventanas explotaban.

La energía sobrenatural llenaba los pasillos.

Kagome preparó una flecha purificadora.

-¡Hanako!

-¡Lo veo!

Ambos lucharon juntos.

La flecha atravesó la oscuridad.

Hanako selló al espíritu con su poder.

Finalmente, todo terminó.

Pero Kagome recibió un golpe que la lanzó contra una pared.

-¡Kagome!

Hanako apareció a su lado inmediatamente.

-¿Estás herida?

-Estoy bien...

-Mentirosa.

Por primera vez, la voz del fantasma sonó temblorosa.

Como si realmente hubiera tenido miedo de perderla.

Kagome sonrió suavemente.

-¿Te preocupaste?

-Mucho.

La respuesta fue tan rápida que incluso Hanako se sorprendió.

Ambos quedaron en silencio.

Muy cerca.

Demasiado cerca.

Entonces Kagome apoyó una mano sobre la mejilla del fantasma.

-Yo también me preocupo por ti.

Los ojos dorados de Hanako se abrieron.

Y por primera vez en siglos, sintió que su corazón fantasma latía.

Aunque eso fuera imposible.

Esa noche, sentados junto a una ventana abierta, contemplaron las estrellas.

-Oye, Kagome.

-¿Sí?

-Si hubiera sido un chico normal...

-¿Hm?

Hanako bajó la mirada.

-¿Crees que habrías podido enamorarte de mí?

Kagome sonrió.

Luego tomó su mano.

Fría.

Transparente.

Y aun así, real.

-Hanako.

-¿Sí?

-No me enamoré de un humano.

-...

-Me enamoré de ti.

El fantasma quedó completamente inmóvil.

Y por una vez, el famoso Hanako-kun no encontró ninguna respuesta ingeniosa.

Solo una sonrisa pequeña.

Sincera.

La más hermosa que Kagome había visto jamás.

Fin. 🌙💜👻

Kagome crossover Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora