Sin su hijo, Park Jimin no le vería el sentido a ser trasladado al hospital. En su lugar, y a pesar del evidente y justificado pánico, el padre esperó a ser atendido por una reducida plantilla médica que se desplazó desde Geum hasta allí. En ausencia de su inquilina original Minatozaki Sana y con Min Yoongi confinado en la habitación oculta del sótano, nadie consideró prioritario mantener la dirección de la casa en secreto.
Si Yoongi había acabado encerrado en aquella habitación, fue de manera provisional y no por coartar su libertad. Tras el caos de acusaciones y violencia desencadenados por la desaparición del bebé, Seokjin procuró alejarlo lo máximo posible del desquiciado Jeon Jungkook mientras se restablecía el orden en la planta superior. Valga decirlo, a Yoongi también le vino de perlas la atención médica que llegó apretujada en una ambulancia sin sirenas.
Jungkook no veía la hora de despedir a aquellos desconocidos con un olor a pino tan amargo y artificial que quemaba su nariz. El alfa negro dejaba caer el peso de su cabeza contra sus puños, sentado en una de las sillas desparejadas del comedor. Las habladurías del personal médico impregnadas de prejuicios le calaban hasta los huesos:
-¡Es la primera vez en mi carrera que veo algo así!
-¿Crees que nos permitirán ponerlo en el currículum?
-¡No seas tonta! ¿Acaso no sabes lo que significa firmar un acuerdo de confidencialidad?
-Estamos frente al segundo caso documentado de la historia contemporánea. Todo el mundo sabe que Cheonsa y Geum no se mezclan.
-Menos estos dos... ¡Dos lobos con tanta influencia además! Al parecer fue un embarazo no planificado...
-No me hagas hablar de la ausencia de marca. En estas circunstancias...
-... la concepción del feto es...
-¡Milagrosa cuanto menos!
Una conversación que empezó discutiendo el estado del padre puérpero había degenerado en una disección de la unión que, tanto a nivel moral como físico, les parecía incomprensible. Como si hubiesen encontrado dos corazones en una rana. Se hizo tanto hincapié en el milagro de aquel nacimiento que casi parecían querer llamarlo de otra manera. Descabellado. Contra natura. Incorrecto.
En ese momento, tan de pronto vestido en su piel, Jungkook recordó las enseñanzas de su madre:
"Mira, Jungkook, en la vida existe el bien y existe el mal. El resto de normas las pones tú".
Jeon Jungkook, como cualquier hijo de alguien, se había visto irremediablemente influenciado por la filosofía de vida de sus padres. Desde siempre había sentido un rechazo casi visceral hacia las expectativas impuestas por su entorno. No obstante, tan admirable resistencia le había sido consentida por una sola razón: haber nacido doble alfa. Siempre y cuando se conformase con los límites del bien y de su manada, allá donde fuera, lo que hiciera o dijera sería bien recibido, respetado y escuchado.
Jeon Sungjin no tendría nada de eso.
Jungkook podía escoger mojarse o dar un paso fuera de la nube. Pero aquella tormenta de cuchicheos, aquel tormento, iba a ser la realidad de su cachorro de ahora en adelante.
Si fuera a cogerle de su diminuta mano, si fuera a mirarle a sus ojos de color todavía incierto, si fuera a recitarle las mismas palabras de su abuela... ¿Cómo lo haría?
Jungkook se apretó la boca del estómago.
Jimin estaba tumbado en el sofá, a unos escasos pasos de él y de la verborrea de los enfermeros. Jungkook quiso taparle los oídos con ambas manos para que no les entrase aquella tromba de palabras tan frías. Sin embargo, Jimin no padecía ni la congoja ni la culpa del alfa. Somnoliento bajo los efectos de fuertes fármacos contra el dolor y la ansiedad, por sus orejas no pasaba nada más que el zumbido de su propia sangre fluyendo. La caricia de los dedos del alfa le dejó sobrecogido.
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EL OLOR DE LOS JILGUEROS
Fanfiction+18 - BTS - OMEGAVERSE - KOOKMIN / NAMJIN / SOPE El origen del conflicto entre las opuestas manadas de Geum y Cheonsa se remonta a siglos atrás, pero las recientes heridas abiertas entre las familias líderes de ambos territorios tienen a todos sus h...
