#49 parte 1

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La manada de Geum estaba sumida en un luto sigiloso que no escatimaba en inquietud, de alguna forma disimulado entre el bullicio de miles de vidas que seguían adelante. La portería de un cierto piso se llenaba de flores y mensajes que arropaban a la familia de los fallecidos con una comitiva de su pesar, honra y consuelo. Pero fuera en las calles, los lobos esquivaban su recuerdo, algunos incluso vestidos de negro, tratando de huir y esconderse de la alarma que no callaba. Crecía un temor común, como si ya estuviera en marcha la rifa que decidiría qué próxima vida se llevaría aquel conflicto entre manadas. Si colectivamente cerraban los ojos y dejaban que el planeta continuase dando sus vueltas sin entrometerse demasiado, tal vez así podrían evitar que las diese el bombo de aquel juego de desgracias.

Y a ese pensamiento se sumaron muchos, impulsados por las palabras de su líder, que de pronto clamaba de nuevo la paz por encima de la guerra. Volviendo a sus trece, Kim Namjoon esta vez se mantuvo fiel a su intuición, ordenando como desde el principio había verdaderamente querido el cese de toda actividad ofensiva que pudiese servir de excusa a la impunidad de futuros ataques por parte de Cheonsa. Por fin cantando un discurso más propio, convenció a los altos cargos y a aquellos próximos a su padre de que, si continuar aniquilando al linaje Park traía aquella clase de trágicas consecuencias (a sus ojos, muerte de civiles inocentes), ya no se podría considerar una solución viable a sus inquinas familiares. Cabe decir que no todos quedaron satisfechos con su recular, más ahora que poseían mártires en las brasas del fuego que era su odio. Pero todos, incluso Kim Seokjin, se hicieron los convencidos en las oficinas.

El beta más cercano al líder de Geum acordó con él que los asesinatos se acabarían y prometió dar con un nuevo modus operandi que saciaría, de una manera menos arriesgada, su sed de venganza.

No obstante, aunque oficialmente sus planes secundarios hubiesen sido capados, el trabajo del inconsecuente beta no menguó en absoluto. Por mucho que ahora le tocase esparcir el nuevo discurso moderado de su líder, Jin no pensaba rendirse en su redada sangrienta, pues ya era tarde para echar a perder cuánto había hallado en sus investigaciones. Debería continuar sin el apoyo de Geum, devolviendo sus tramas de nuevo al sótano de los secretos mejor guardados.

Convirtiéndose en extraño para su almohada, las horas de sueño no se acumulaban y por decenas de desvelares agitados se escurrían. Por las venas del beta corría más té que otra cosa y sus ojos cada vez enfocaban menos farolas de la avenida hasta las oficinas. Pero Seokjin no paraba ni pretendía hacerlo: fichaba su entrada y trabajaba, fichaba su salida pero se quedaba en el despacho.

Aquella tarde quién sabe cómo estaba el cielo. Después de pasar la noche en las oficinas, Seokjin no había levantado la mirada de su ordenador más que para ir al baño. Aunque no lo aparentase, había conseguido acabar un gran bloque de faena y por fin podía permitirse unas horas libres. Siendo él, las aprovecharía para tratar de resolver la duda que taladraba su consciencia desde hacía días:

La persona que había colocado el artefacto explosivo en la furgoneta de Jeon Sungjin trabajaba para un lobo Park; eso era algo seguro de asumir. Si era para el señor Park mismo, RED u otro familiar rencoroso, ya no lo sabía. Pero, más allá del cabecilla tras las muertes, le preocupaba mucho más quién había hecho el trabajo sucio, y su exacto por qué.

Jeon Sungjin era una víctima al azar para todos, salvo para aquellos que conocían los planes de Kim Seokjin. El beta pasó un buen rato reuniendo una lista con los nombres de todas aquellas personas implicadas de algún modo; desde el portero a las celdas el día que ingresaron de incógnito a Min Yoongi, hasta su loba de más confianza Moon Byulyi.

Su compañera de pelo de plata, que raramente se entrometía en las campañas de su jefe chiflado, esta vez lo vio en un estado tan deplorable que no pudo sino plantarle cara.

EL OLOR DE LOS JILGUEROSHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora