Por la manera en que los sonidos rebotaban dentro de sus paredes, la casa en la Plaza de los Jilgueros era como la tripa de un violín. Las habitaciones vacías eran su caja de resonancia y por cada cuerda había un ruido: parqué bufado, escaleras huecas, tejas sueltas y cañerías anticuadas, todas tocadas por las cerdas en el arco del viento.
El bosque aportaba su percusión. Tañía sus ramas y dejaba caer castañas, cuyas cáscaras al romperse contra la hojarasca seca recordaban al zarandeo de una maraca.
A menudo sin darse cuenta, Jimin agregaba las notas de su voz, entonando esa melodía sin ritmo ni rumbo, y se sentía acompañado por la polifonía fantasmal que habitaba junto a él.
Pero también había días de vacía mutez en los que el viento no rasgaba aquellas cuerdas y el aire en torno al omega parecía estancarse como un río tras la presa.
Era entonces cuando, por las oquedades de su oreja, volvía a escucharse un zumbido desagradable, acosándole con su molesto runrún para recordarle el frívolo estado de su corazón.
Park Jimin estaba solo en aquella casa solitaria. Y aunque pudiese ser que su alma desamparada ya no diferenciase bien entre atestado y desierto; aún era capaz de plañir implorando por algo de compañía.
En el insulso lapso de tiempo que no hacía más que doblarse sobre sí mismo, Jimin había repetido infinidad de veces la ruta que Min Yoongi había usado para enseñarle la casa. Una y otra vez, había encontrado exactamente la misma nada. Parecía que el mayor secreto de aquel edificio ya había sido descubierto por su camarada, siendo este la pequeña habitación en el sótano oculta tras la falsa pared. Aparte de aquello, no había nada extraordinario.
Sólo había una puerta que Min Yoongi no se había atrevido a cruzar, y en su incógnita posaba Jimin su última esperanza.
Estaba en el segundo piso, la primera a la izquierda. Era blanca, decorada con unas letras violetas.
"SANA".
Park Jimin estaba tan harto de la monotonía y tan asqueado por su propia incompetencia que olvidó cualquier noción de pudor y privacidad y, con osadía, tomó la descortés decisión de profanar aquel cuarto reservado.
El pomo tenía un agujerito rectangular para una llave. Jimin recordaba haber visto todo un manojo de ellas en el garaje, pero no iba a perder el tiempo buscando la indicada, ya que era más que probable que Minatozaki Sana se la hubiese llevado consigo.
Bajó a la cocina y agarró un cuchillo de untar, de estos que tienen la sierra redondeada. Después lo introdujo en el surco entre madera y pared e hizo virguerías con el utensilio hasta lograr su cometido. Aunque el lateral de la puerta acabase abollado y astillado, se consideró exitoso cuando el pomo cedió y la puerta chirrió hacia él.
Jimin se deslizó dentro de la habitación veloz como una culebra de agua, con la urgida impresión de que, si no se daba prisa en traspasarla, el rato invertido en aquel juego de apertura sería vano y la puerta podría volver a sellarse.
Una vez penetrado el espacio confidencial, no tardaron en desengañarse todas las elucubraciones interesantes de su imaginación. A simple vista supo que no era más que un dormitorio sencillo, austero como el resto de los de la casa. Tenía los muebles justos para convertirlo en una habitación útil pero seguían en la línea de antiguallas toscas.
Dejados atrás había pequeños indicios que desvelaban la reclusión de Minatozaki Sana en aquella habitación, donde debía de haber pasado encerrada la mayor parte de su estancia en la casa del Frente.
Aún conservaba algo de calor humano, a pesar de llevar días deshabitada, y tenía ese olor característico de los omegas de Cheonsa.
Sendas abstractas dibujaban el movimiento que la loba había ido estampando por el suelo de la habitación. Bajo las ruedas de la silla del escritorio se encontraban sus rastros sinuosos, debían de haberse celebrado desfiles delante del espejo del armario porque frente a él las tablas del parqué clareaban y había marcas profundas alrededor de las patas del somier, como si a menudo éste hubiese sido levantado y dejado caer.
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EL OLOR DE LOS JILGUEROS
Fanfiction+18 - BTS - OMEGAVERSE - KOOKMIN / NAMJIN / SOPE El origen del conflicto entre las opuestas manadas de Geum y Cheonsa se remonta a siglos atrás, pero las recientes heridas abiertas entre las familias líderes de ambos territorios tienen a todos sus h...
