Capítulo 94

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Poncho: Es sobre tu trabajo como modelo.
Any: ¿Qué pasa?
Poncho: Es que... ¿Te acuerdas cuando me dijiste que Julián averiguó que corrimos a nuestro fotógrafo? -Any asintió-. Pues... Es que ese fotógrafo es Adrián -Any alzó sus cejas sorprendida-. Y... Realmente sigue trabajando para nosotros. Hace seis años, cuando supe que mi cuñada estaba embarazada de Silvia, quise que nuestra empresa trabajara con ropa para embarazadas, pero solo tuve la idea y no la compartí. Contigo fue distinto. Despedimos a Adrián y él comenzó con el estudio nuevo, pero bajo contrato con nuestra empresa. Quise que... Quise creer que era una manera de estar... Bueno pues... De estar cerca de ti sin que Julián sospechara... Y así... Ver... De alguna manera... Cómo nuestro hijo iba creciendo dentro de ti -dijo con miedo a la reacción de Anahí-.

Any puso sus manos en la cara de Poncho riendo.

Any: ¿De verdad esto fue idea tuya?
Poncho: Sí... ¿Qué te hace tanta gracia?
Any: Es que ya lo suponía.
Poncho: ¿Cómo? ¿Quién te dijo?
Any: Nadie. Pero fue todo tan raro y tan rápido que... Que supuse que todo estaba planeado -rio-. Primero que mi papá me insistiera tanto en que enviara mis datos para ese trabajo. Después su nerviosismo cuando me vio con su celular. Luego está tu reacción cuando supiste que iba a trabajar.
Poncho: ¿Cuál reacción?
Any: Poncho, mientes muy mal -dijo riéndose de él-; y parece que para ti no fue sorpresa -le dijo sonriendo-. Después vino tu misterio hablando con Alejandra sobre la empresa... Y ese supuesto peligro económico que corrían...
Poncho: ¿No estás enojada?
Any: No. Sé que lo hiciste por mí y por tu hijo -dijo mirándolo con ternura-. Sé perfectamente que lo hiciste para que no pudiéramos estar con Julián tanto tiempo. No puedo enojarme por eso. No puedo enojarme porque hayas hecho todo esto por protegernos, por cuidar de nosotros. Y mucho menos puedo enojarme si eres tú quien me lo está diciendo. Si me hubiera enterado por otra persona que no fueras tú, si me hubiera enojado; pero no por tu plan, sino por no saberlo por ti. Poncho, quiero que cualquier cosa que deba saber de ti o de tu vida, seas siempre tú quien me lo diga. No quiero intermediarios entre nosotros.
Poncho: Te prometo que siempre será así -dijo poniendo sus manos en las mejillas de ella-.

Comenzaron a acariciarse la carita, mirándose a los ojos y acercando sus cabezas despacio, llegando a cerrar los ojos cuando estaban a escasos milímetros de sus bocas y uniendo sus labios en un tierno beso.

Poncho: Any, espera -dijo separándola con suavidad-. No quiero esto.
Any: ¿Qué?
Poncho: No quiero besarte así, sin que estés segura. Te amo, Any; te amo y me encanta besarte y que me beses, me encanta sentir tus manos -dijo besándole las manos-, pero necesitas darte un tiempo. Yo no te voy a dejar sola, pero entiendo que estás pasando por un momento difícil y de confusión con todo lo de Julián. Y yo no me quiero aprovechar de eso. Voy a estar aquí, contigo y para ti. Pero quiero que vayamos despacio... ¿Lo entiendes?

Any le sonrió con una lágrima recorriendo sus mejillas y lo abrazó.

Any: Gracias. Tenía... Tenía miedo de que me presionaras para estar juntos.
Poncho: Nunca te presionaría a nada, mi amor. Mucho menos a estar juntos sin que puedas sacarte a ese hombre de la cabeza -dijo separándola para que lo mirara a los ojos-. Te amo, y voy a estar aquí mientras me necesites; y siempre. Pero quiero estar contigo cuando estés preparada. Quiero quitarte todo el miedo que tienes dentro de ti despacio, que confíes en mí, quiero... Quiero que no te sientas culpable a mi lado por pensar que haces mal al hacerlo con Julián en coma -le dijo secando sus lágrimas-. Voy a estar aquí, pero primero quiero que me conozcas de verdad. Porque sé que ahora mismo no tienes la cabeza para pensar en nosotros. Y no quiero que lo nuestro sea algo precipitado
Any: Te amo, Poncho. Gracias por todo. Gracias... Gracias por entenderme tan bien y por tenerme tanta paciencia.
Poncho: No me agradezcas nada -le dijo sonriendo y poniendo su frente en la de ella-. ¿Nos vamos a cenar? -Ella asintió sonriendo también-.

Pasión y Amor van UnidosHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora