Poncho: No me puedo quedar así –dijo señalándose su miembro-. Ya que tengo que pagarte –le dijo mirándola fijamente a los ojos, desafiándola-, termina al menos tu trabajo.
Any: Yo tampoco me voy a quedar así.
Any empujó a Poncho hasta la cama, donde comenzó a besar su torso, bajando apasionadamente hasta llegar al principio de sus calzones.
Any: Tengo un problema -dijo sintiendo cómo subía más aún el miembro de Poncho-.
Poncho: ¿Cuál?
Any: Hay una curva peligrosa en tu cuerpo...
Poncho: Pues ponte el cinturón, porque esto no se quedará así.
Poncho se retiró los calzones, acordándose de Domínica y su engaño.
Any, en cambio, quedó asombrada por el tamaño que aquello comenzaba a tomar.
Any: Hacía tiempo que no veía algo así... De manera... Natural.
Any acercó sus labios sin más al miembro de Poncho, no sin antes tomarlo entre una de sus manos, estimulándolo más aún, moviéndolo de arriba hacia abajo muy suavemente. A estos movimientos los acompañó con su lengua, la cual comenzó a pasar muy lentamente por la punta de su miembro, moviéndola en círculos. Esto generó que Poncho soltara un leve gemido ronco.
Any al escucharlo, se dio cuenta que no sólo lo estaba haciendo bien, sino que también le gustaba, así que no lo haría esperar más. Sin más, introdujo completamente su miembro en su boca, para así quitarlo succionando intensamente. Tan solo su sabor la excitaba a seguir trabajando con él.
Era extraño, pues fue la primera vez que ella misma no abría el cajón para tomar un preservativo. Además, hasta este momento, aún no se había percatado, pero todo lo estaba haciendo por gusto y voluntad propia, sin tener que fingir por el trabajo. Esta vez, quería disfrutar de ese hombre.
Any: Estoy segura que tienes mucho vivido -le dijo quitándose la ropa muy sensualmente-, así que demuéstralo.
Any se subió al cuerpo totalmente desnudo de Poncho, sintiendo cómo su miembro quedaba cerca de la abertura de su feminidad.
Any: ¿Me vas a dejar trabajar sola? –Le preguntó deseando verlo en acción-.
Poncho estaba tan embelesado con aquella mujer, que estaba casi sin hacer nada, pues era la primera vez que una mujer introducía en su boca su masculinidad. Y ella, aunque estaba acostumbrada a que los hombres casi ni la tocasen, quería que con Poncho fuese algo mutuo. Sin saber por qué, sin darse cuenta, deseó que aquel hombre le mostrara el sexo de la manera en la que aún no lo conocía: con amor.
Poncho: Por supuesto que no.
Poncho la agarró de la cintura y se sentó en la cama, quedando a la misma altura que ella para besarle más cómodamente el cuello, muy apasionado. Hacía mucho tiempo que su pareja no le hacía sentir lo que estaba sintiendo con Any.
Ella en cambio, dejó que por un momento Poncho la besara de forma tan apasionada para luego de un empuje, tumbarlo nuevamente en la cama. Agarró las manos de Poncho y las llevó a sus pechos, mientras introducía su miembro en su feminidad y comenzaba a hacer movimientos suaves.
Poncho introdujo mientras tanto los pechos de Anahí en su boca, saboreando y mordisqueando con pasión, haciendo que ella dejara soltar gemidos auténticos.
Poncho se fue dejando llevar por la pasión del momento y dio un giro en la cama, haciendo que Anahí quedara debajo de él.
Any: ¿Qué estás haciendo?
Fue lo único que pudo decir ella, pues no le era costumbre que ningún "macho" la colocara debajo de ella, sólo Julián...
Poncho: Te ayudo a trabajar, ¿no querías eso?
Poncho sacó su miembro de ella y comenzó a introducir su lengua en el interior de su feminidad, dándole pequeñas mordidas, haciendo que las piernas de Anahí comenzaran a temblar y que ella soltara un leve grito. Tampoco fue consciente en ese momento, pero lo hizo sin pensarlo; sin pensar en que Anahí y él se estaban acostando porque ella era prostituta.
Poncho situó la punta de su lengua en su clítoris, rozándolo suavemente, lo cual hizo que Any diera un leve gemido pidiendo más. Así que Poncho comenzó a succionar intensamente, apretándolo suavemente con sus dientes, haciendo a Any gemir de placer.
Any no sabía ni su nombre en ese momento, estaba totalmente entregada a lo que Poncho hacía con su cuerpo. Su vista comenzó a nublarse y eso le hizo saber que su orgasmo estaba muy cerca...
No quería llegar de esa forma, quería y necesitaba que volviera a entrar en ella. Así que se contuvo lo más que podía. Poncho pudo darse cuenta que no quería llegar de esa forma, así que subió nuevamente, pero no sin antes darle una última y excitante mordida a su clítoris.
Fue subiendo por su abdomen, llenándola de suaves pero apasionados besos hasta llegar a sus labios. No la besó. Simplemente se quedo allí... Sintiendo como ambas respiraciones se fundían en una.
Ya acomodado entre sus piernas entró en ella de un sólo movimiento, hasta donde pudo, profundamente. Al hacerlo, Any le regaló lo que él estaba deseando recibir de ella, le regaló un gemido y sus labios se fundieron con los de él, llegando juntos al éxtasis.
Quedaron prendados uno del otro, pero Any se lo avisó... Ella no repetía. ¿O tal vez él sería la excepción?
Se quedaron viéndose unos segundos a los ojos, luego Any rápidamente se comenzó a vestir con la poca ropa que traía y le tiró a Poncho la suya.
Any: Vístete, págame y vete.
Poncho: ¿Y ya?
Any: Te lo avisé... Además tu novia de seguro te está esperando.
Any no entendió muy bien el por qué le dijo esto. Ni si quiera lo conocía.
Poncho: Me verás más de una vez por acá.
Any: No será en mi cama.
Poncho: Eso será si yo quiero. No creo que ninguna niña sea tan mujer como tú.
Poncho le tiró un dinero a la cama, le dio un tierno beso en sus labios y salió de aquel club con la intención de volver, pero también sin saber por qué, pensaba que no volvería para volver a acostarse con ella.
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Todo mi agradecimiento a Milena por dejarme usar su fotomontaje.
Su cuenta de Instagram es: @portillavibes podéis pasar por allí y darle follow y like en todas sus cosas. Esta Traumada brasileña hace magia con las fotos. Gracias, hermosa!
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Pasión y Amor van Unidos
RomansNunca es fácil terminar con una pareja, mucho menos después de llevar muchos años juntos y saber que esa persona es tan peligrosa, que es capaz de hacer cualquier cosa. ¿Podrá Anahí dejar a su novio para vivir su vida al lado de Poncho, el hombre q...
