Capítulo 98

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Any: No fue idea mía. Te dije que Silvia estaba insistiendo mucho en que viniera su padrino.
Poncho: Pero tú eres la adulta, Anahí -dijo enojado, pero sin elevar la voz-. No puede ser que Silvia haga siempre lo que ella quiera.
Any: Bueno, perdóname. Pero no soporto saber que lo extrañas y no haces nada por recuperar lo que tenían -dijo mirándolo nuevamente-. El otro día me atreví a hablar con él. Domínica me acompañó. Sabía que te ibas a enojar pero ya me lo agradecerás. ¿Y sabes por qué lo sé? Porque si yo estuviera en tu lugar y Leo fuera Alejandra, me gustaría que alguien lo hiciera por nosotras.

Any volvió a acercarse a los invitados, dejando a Poncho con la palabra en la boca. Tomó sus pertenencias y las llevó a un dormitorio. Cuando llegó al jardín, Leo estaba jugando con Silvia y sus hijos y Poncho estaba discutiendo con Domínica, así que decidió no acercarse y sentarse en una silla, a observar lo feliz que estaba siendo Silvia ese día, mientras sonreía viéndola jugar y feliz. 

Any: No corras por el borde de la alberca, Silvia. Te vas a caer -le avisó sin perder la sonrisa-.

Instantes después, mientras Any seguía observando a Silvia, sintió cómo alguien agarraba sus manos y ella volteó su cabeza.

Poncho: ¿Me perdonas? No quiero estropear este día tan especial.
Any -sonrió triste-: Lo único que quiero es que seas feliz, Poncho. Y que compartas tu felicidad con quien lo has hecho durante toda la vida –le dijo acariciando sus mejillas-.
Poncho: Lo sé -dijo acariciándole la carita-. Y... Acepto que Leo se quede en la fiesta.
Any: ¿Vas a hablar con él?
Poncho: Lo haré, pero en otro momento. Cuando todos se hayan marchado quizá, ¿sí? -Viviana y Jorge llegaron al jardín, interrumpiéndolos-. Te amo -le dijo al oído y dejó un tierno beso en sus labios-. ¿Y Jorge?
Viviana: Se escondió en tu despacho. Está impaciente por ver a Silvia -dijo sonriendo-. Nos atrevimos a usar nuestra llave para que Silvia no pudiera verlo -explicó para que no se enojaran ninguno de los dos, y Anahí le sonrió-.

Silvia corrió a saludar a sus abuelos, y de inmediato se fue a jugar con sus amigos nuevamente. O sus primos, como ella los llamaba.

Luego el timbre volvió a sonar y de nuevo fueron a abrir la puerta juntos, recibiendo esta vez a Edurne y Enrique, quienes llegaban minutos antes que Lorena y Edgar. Y así comenzaron a llegar todos los invitados.

Any, Silvia y Poncho habían estado preparando diferentes juegos para dar pistas sobre el sexo del bebé, pero aún así, había gente que seguía creyendo que iba a ser una niña.

Luego, Silvia se subió al escenario que Poncho había pagado para que pusieran para el grupo que también contrató y agarró el micrófono, haciendo que todos los invitados la miraran, teniendo a Any y a Poncho detrás de ella, abrazados, mientras todos escuchaban a Silvia y reían con las bromas que les estaba haciendo a cada uno de los que dijeron que iba a ser una niña. Cuando Silvia terminó de hablar, tomó un bote de confetis, dándole a sus padres un bote a cada uno también. A la cuenta regresiva de diez, los tres hicieron que los confetis azules volaran por todo el jardín, y luego Silvia repartió entre los invitados las bolsitas de golosinas que había preparado con Alejandra, mientras Poncho y Any recibían las felicitaciones de los invitados.

Antes de que la pequeña pudiera terminar de repartir, Poncho agarró el micrófono y quiso decir unas palabras.

Poncho: Silvia, acércate -Silvia asomó su cabeza entre los invitados y Poncho continuó hablando-. Has estado tan emocionada para dar esta sorpresa a todos -dijo mientras su sobrino se acercaba a Silvia por detrás- que nosotros también queremos darte a ti otra. Silvia, llegaste a mi vida de manera inesperada, y como sabes, este hijo que vamos a tener Anahí y yo, hace que sea tu hermano, y espero que ojalá nunca dejes de sentirlo así. Pero, como también sabes, tus papás del cielo también dejaron a otra persona.
Silvia: ¡A mi hermano! -Gritó desde abajo del escenario-.
Poncho: ¿No te gustaría compartir esto con él?
Silvia: Pues sí, pero está en España.

Pasión y Amor van UnidosHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora