Poncho –enojado-: Está bien. ¿Quieren saber dónde estuve? Con Anahí estuve.
Viviana: Otra vez esa mujer...
Poncho: Sí, mamá, ¡¡otra vez ella!! Me despedí de ella. ¿Contenta? Ya nunca más la volveré a ver.
Jorge: Alfonso, cálmate.
Poncho: ¿Que me calme? ¿Cómo demonios quieren que me calme, si vengo de despedirme de la mujer a la que amo? ¡Si nunca voy a poder estar con ella por culpa del patán de su novio!
Viviana: Hijo...
Poncho: Déjame, mamá.
Viviana: Hijo, es que me tienes que escuchar.
Poncho: ¿¡Qué quieres!? –Preguntó alzando la voz tratando de contener las lágrimas-.
Viviana: Hay algo que tienes que saber de Anahí.
Poncho: Mamá, de ella lo sé todo. No hay nada que deba saber.
Jorge: Alfonso, escucha a tu madre.
Viviana: Poncho... Anahí... Ella es... Es una prostituta, hijo.
Poncho se quedó mirando a sus padres, se sentó en el sillón apoyando sus codos en sus rodillas y sus manos en su cabeza.
Poncho –mirándolos-: ¿Quién les dijo eso?
Jorge: Hijo, eso no importa.
Viviana: Alfonso, hijo...
Poncho: Es que ya lo sabía.
Viviana: ¿Cómo que ya lo sabías?
Poncho -suspiró-: Sí mamá. Ya lo sabía. Lo supe en cuanto la conocí.
Jorge: Y aún así...
Poncho –cortándolo-: Sí, papá. Aún así me enamoré de ella como nunca estuve enamorado de nadie. ¿Quieren saber la verdad? Está bien... Un día que ustedes estaban con Silvia... Fui a caerle por sorpresa a Domínica y me la encontré con Leo.
Viviana: ¿Preparando la boda?
Poncho: Ay mamá, claro que no. Estaban desnudos, en la cama. Ella encima de él. Disfrutando...
Jorge: ¿Por eso cancelaste la boda?
Poncho: ¿Y qué hacía, papá? ¿Seguía con todo adelante? No me podía casar con ella. Me hizo mucho daño darme cuenta que lo que yo tanto tiempo llevaba sospechando, ella se encargó de demostrármelo. A tan sólo dos semanas de mi boda.
Viviana: Alfonso –tratando de calmarlo-. No tienes que recordarlo si no quieres, hijo.
Poncho: Sí quiero, mamá. Porque quiero que sepan también sobre Anahí... Ese mismo día me fui de su casa, sin decir nada. No hacía falta... Ella me vio y no le importó. Me subí al coche y comencé a manejar sin conocimiento... Sin ningún destino. Sin saber a dónde iba. Hasta que decidí parar y tomarme una copa. Tal vez dos. Mi intención era olvidar lo que vi esa noche. Y me paré en el club en el que trabajaba Any. Después de tomarme un par de copas me llevaron a su cuarto. Y yo al principio me negué... No había terminado con Domínica y no quería serle infiel como ella me lo fue a mí. Pero entonces... La miré. La observé...
Jorge: ¿Anahí?
Poncho: Sí papá. Me fijé muy bien en ella –comienza a llorar-. Parecía una Diosa... Vi a la mujer más hermosa de mi vida. Y pasó lo que pasa en esos sitios. Al principio accedí por rencor... Por venganza... Por despecho tal vez. Pero a medida que pasaba el tiempo en ese cuarto, sin saber por qué, sentí que quería que se detuviera el tiempo. Me van a perdonar, pero me dio el mejor sexo de mi vida. Con perdón, porque eso a ustedes no les interesa... Pero no sé... No sé qué fue lo que pasó que estuve yendo varias veces para ver la manera de meterme en su cuarto sin que nadie me viera... Algo dentro de mí me decía que tenía que ayudarla a salir de ahí. Seguí a un taxi que tomó para ir a su casa, y un día fui a verla. Y volví a acostarme con ella –seguía llorando-. Hicimos el amor. Me confesó por qué estaba ahí. Me confesó que hacía tiempo que ni su novio la trataba tan bien. Al principio nuestros encuentros eran sólo sexo. Nos veíamos, nos acostábamos y luego adiós. Nos dijimos que nada de sentimientos, pero ya era tarde. Yo ya me había enamorado de ella profundamente.
Viviana: Hijo... Pero igual y no es amor, ¿no? Sólo te atrae sexualmente esa mujer.
Poncho: No, mamá... Me enamoré de ella. ¿Y saben qué es lo peor? –sonrió irónicamente entre lágrimas-. Que está embarazada... Voy a ser papá y no voy a poder tener a mi hijo a mi lado.
Viviana: Pero... ¿No dices que tiene novio?
Poncho: Sí, y por él es por quien no podemos estar juntos. Ese tipo es muy peligroso. Es capaz de cualquier cosa... Y yo no quiero exponer la vida de nadie.
Jorge: ¿Y cómo sabes que ese niño es tuyo? Puede ser de su novio, ¿no?
Poncho: Algo dentro de mí me dice que yo soy el papá de esa criatura. Dime una cosa, mamá... ¿Tratabas con tanto desprecio a Any porque era prostituta? ¿Neta?
Viviana: Alfonso, entiéndeme... Te estaba viendo perder la cabeza por ella. Te pudo haber contagiado algo.
Poncho: Anahí está limpia, mamá. Ella se cuidaba en ese trabajo y se hacía estudios y análisis a menudo.
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Pasión y Amor van Unidos
RomanceNunca es fácil terminar con una pareja, mucho menos después de llevar muchos años juntos y saber que esa persona es tan peligrosa, que es capaz de hacer cualquier cosa. ¿Podrá Anahí dejar a su novio para vivir su vida al lado de Poncho, el hombre q...
