Capítulo 11

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Any -entrando a la sala-: Siéntate, enseguida te traigo un café.
Poncho: Un jugo mejor, si tienes.
Any: Claro, un jugo.

Sí... Maldita la hora en la que Any fue a la cocina y dejó a Poncho solo... Any iba a cortar un poco de pastel para ponerle en un platito a Poncho, pero se cortó sin querer el dedo; Poncho escuchó su grito y corrió a la cocina.

Poncho: ¡¡Any!! ¿Qué pasó?
Any: Me corté, pero no es nada...
Poncho: A ver...

Poncho le agarró la mano a Any y le miró el dedo, automáticamente se llevó el dedo de Any a la boca para limpiarle la sangre y, mientras tanto, ambos se miraban a los ojos... Sintiendo cada uno la respiración del otro y cómo se iban agitando de manera casi inesperada.

Any: Poncho... Esto no está bien...
Poncho -con muchas ganas de Anahí-: ¿Qué cosa? Nada más te estoy limpiando la sangre...
Any -con muchas ganas de él-: Sabes que no es eso nada más...
Poncho: Any -le sopla suavemente en el dedo-, no estamos haciendo nada malo.
Any: Poncho, por favor... Dime si esto no es malo.

Any agarró una mano de Poncho y se llevó un dedo a la boca, y comenzó a pasarle la lengua de una forma muy especial, haciendo que cada uno tuviera cada vez más ganas del otro.

Poncho: Any... Sé que no está bien... Pero déjame disfrutar de ti una vez más... Sé que también tú me necesitas...

Poncho agarró a Any por la cintura y la pegó fuertemente a él, pudiendo ella sentir la erección que el miembro de Poncho ya tenía. Ambos estaban muy tranquilos, sin pensar en que minutos después, el timbre sonaría... Juntaron los labios al mismo tiempo y se dieron un beso extremadamente apasionado, lo que llevó a Poncho a tomar a Any en sus brazos y subirla a la mesa de la cocina.

Any le quitó su camisa a Poncho y comenzó a acariciarle el pecho. Poncho, por su parte le mordía el cuello con gran intensidad, succionando cada bocadito que le daba, antes de desnudarla.

Any: ¡¡Poncho!! Ten cuidado con eso, oye...
Poncho: Perdón... Es que no me aguanto.

Any besó a Poncho mientras fue quitándose ella misma el sostén. Una vez ya tenía el sostén fuera, llevó las manos de él a su pecho, mientras ella aprovechaba para desabrochar su pantalón y el de Poncho.

Poncho de un sólo movimiento hizo que su miembro estuviera dentro de Anahí, haciéndola gemir de placer. 

Any arañaba la espalda de Poncho, cosa que hacía que Poncho se excitara aún más y diese movimientos más fuertes y rápidos, y así, también ella se excitaba demasiado. Justo cuando Poncho iba a llegar al clímax, sonó el timbre, cosa que a él, no le importó y siguió.

Any: Poncho. Poncho, ¡¡para!! -Dijo como pudo-. Es... Ese debe ser Julián.
Poncho: Déjalo fuera...
Any: Poncho, ¡¡que pares te digo!!

Any empujó a Poncho para poder vestirse e ir a abrir la puerta, pero para Poncho era demasiado el quedarse así, y no se lo permitía a ninguna mujer, ni siquiera a Anahí.

Poncho: No... ¡No puedo parar!

Y de nuevo, de un sólo movimiento, hizo que Anahí gritara, que gritara más que nunca, y así fue como él acabó. Mientras tanto, Julián llamaba y llamaba al timbre.

Any: ¡¡Estás loco!!
Poncho: Tú me vuelves loco -le sonríe-.
Any: Me matarás un día... ¿Por qué me haces esto? –Agarrándole la carita-.
Poncho: Por qué nos hacemos esto, sería la pregunta...

Poncho bajó su cabeza para saborear a Anahí hasta que ella llegara, pero ella no quiso. No lo dejó. Cuanto más tiempo esperara Julián, más se enojaría.

Any: Poncho, por favor, basta. Julián está enojado por lo de anoche y no quiero hacerlo enojar más. Por favor... Vete –triste-.
Poncho: Pero... No me puedo ir, Julián está en la puerta.
Any: Escóndete... En el patio mismo. Es el único lugar de la casa que Julián no pisa -y tras asegurarse de que Poncho estaba bien escondido, se vistió y abrió la puerta-. ¡¡Mi amor!! -Le da una sonrisa falsa y le iba a abrazar pero Julián la notó nerviosa-.
Julián: ¿Dónde está? -dijo enojado y gritando-.
Any: ¿Dónde está quién?
Julián: ¡¡Tu amante!!
Any: Mi, ¿qué? Julián, ¡¡por Dios!! ¡¡No digas tonterías!!
Julián: ¿Tonterías? Te vieron anoche con un hombre.
Any -creyendo que era verdad-: Julián, eso yo te lo puedo explicar, pero por favor, tranquilízate primero.

Poncho estaba escuchando desde el patio los gritos de Julián, y no permitiría que le hiciera daño a Any, así que se asomó para tratar de ver algo.

Julián: Así que es verdad, ¿no?
Any: Julián, espérate... Te juro que tengo una explicación -a punto de llorar-.
Julián: ¿Qué? ¿Ya vas a llorar? ¡¡Como siempre que haces algo mal!!
Any: ¡¡Julián!! No es...
Julián -no la dejaba hablar-: Así que sí estabas anoche con un hombre, ¿no? ¿Y quién era? ¿Un viejo? ¿Un borracho? Quizás era... ¿Poncho?

Any al oír el nombre de Poncho miró hacia la cocina, algo le decía que Poncho se había ido del patio.

Any: ¿Poncho?
Any –pensó-: Muy bien, Anahí... Es hora de fingir e intentar escapar de esto...
Any: ¡¡No sé quién es Poncho!! Y no, no era un viejo ni un borracho. 
Julián: ¡¡Cállate!! Ya sabía que no podía dejarte sola... Pero cómo no iba a suponer que me ibas a poner el cuerno, si comes de ello, ¿no? Eres toda una profesional...
Any: Julián, por ahí no...

Any sabía que las palabras de Julián llevaban la razón, y cuanto más le decía esas cosas, a ella más daño le hacía, puesto que él conocía perfectamente el por qué estaba ahí.

Julián: ¿Por ahí no? ¡¿¡¿Por dónde entonces?!?! ¡¡Es lo que eres Anahí!! ¡¡Eso es lo que eres!! Una profesional del sexo. ¡¡Una prostituta!!
Any -comenzando a llorar-: ¡¡Julián!! Te juro que no... Que no pasó nada anoche, pero escúchame, por favor... Me estás haciendo daño, Julián.
Julián: ¿Qué quieres que escuche? ¿Cómo te revolcabas con otro?
Any –gritando mientras lloraba-: ¡Ya! Cuando ayer me dijiste que no ibas a poder ir por mí, me encontré con un amigo, fue al centro comercial a buscar algo para... Para su novia.
Julián: ¿Qué amigo?
Any –pensó-: Perdóname, Poncho.
Any: Edgar. Tú lo conoces... Al igual que conoces a Lorena, su novia... Me lo encontré y entonces ahí le dije que si me podía traer y... Su coche tuvo un fallo y se rompió y nos quedamos en la carretera tirados y ya... Acabo de llegar porque tuvimos que esperar la grúa. Háblale si quieres y que él te explique –extendiéndole la mano con su celular-.
Poncho -escuchando todo desde la cocina-: Ay Anahí... ¿Por qué no le dijiste que si fui yo...?
Any: Y eso es lo que pasó Julián, de verdad, no pasó nada más. Me vino a traer a la casa y ya se fue, ni siquiera entró, te lo juro. Estoy sola, no hay nadie. Mi papá nos vio esta mañana, pregúntale también a él si quieres.
Julián –dudando-: ¿Y por qué no me abrías la puerta?
Any: Estaba arriba... en... en el baño, me iba a meter a bañar... Nada más.
Julián –tras varios segundos de silencio-: Está bien... Confiaré en ti.

Poncho se fue corriendo al patio al ver que Julián iba caminando hacia la cocina.

Julián: ¿Y esto? -viendo el jugo de Poncho y el pastel que estaba cortando Any-.
Any-haciéndole señas a Poncho para que se fuera-: Eso es para ti... Iba a partir pastel ahorita...
Julián: ¿Que no estabas arriba? 
Any: Eh... Sí, sí, pero antes de abrirte la puerta vine, por eso tardé más...quería darte una sorpresa
Poncho -yéndose despacio para que Julián no se diera cuenta-: Luego te llamo -haciéndole señales a Any-.
Any -no entendía nada-: ¿Viste a mi papá? -Le preguntó a Julián haciendo tiempo para que Poncho saliera-.

Pasión y Amor van UnidosHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora